Se agrava la situación

El terremoto de Japón se podría haber cobrado 1.000 víctimas

El drama se agrava un país acostumbrado al orden y a los seismos. Un fuerte terremoto de 8,9 grados, el mayor en siglo y medio y uno de los peores de la historia, ha sacudido Japón esta madrugada y ha dejado un rastro pavoroso tras de sí. La sacudida y, sobre todo, el posterior tsunami, se podría haber llevado por delante más de 1.000 vidas, coches, barcos y edificios, y ha causado una cifra de desaparecidos que se cuenta por centenares, entre ellos un barco que se hundió absorbido por el mar nada más zarpar. Todos los transportes por tierra, mar y aire se encuentran paralizados. La alerta por el efecto de las olas afecta ya a casi todo el Océano Pacífico, Hay tres españoles en la zona. El Gobierno aun no ha podido contactar aun con ellos.

El tsunami arrasa con casas en la costa japonesa
El tsunami arrasa con casas en la costa japonesa

Japón está acostumbrada a los terremotos. Pero esta vez es diferente. El drama se ha adueñado de la ordenada Japón. Un seísmo de 8,9 grados en la escala abierta de Richter ha sacudido la costa noreste de Japón. Según la agencia local Kyodo, podría haber 1.000 fallecidos, la mayoría en la provincia oriental de Iwate, y centenares de desaparecidos, entre ellos los cerca de 100 pasajeros de un barco que fue arrastrado por las aguas en la costa oriental, poco después de haber partido del puerto de Ishinomaki, en la provincia de Miyagi. Las cifras de muertos, en todo caso, quedan obsoletas con el paso de los minutos. El Gobierno advirtió de que el terremoto ha causado un número "extremadamente alto" de víctimas y pidió a la población que esté preparada para nuevas réplicas de gran intensidad y mantiene también una alerta por tsunamis. A estas horas, todos los transportes por tierra, mar y aire se encuentran paralizados.

Japón vive las devastadoras consecuencias de su peor terremoto. El séptimo más virulento de la historia.

Las autoridades también se esfuerzan por atender a los centenares de heridos. Se ha decretado una alerta de tsunami por olas que han alcanzado los cuatro metros. Miles de casas han desaparecido, los barcos han invadido las autopistas, las fábricas de gigantes como Toyota, Sony o Nissan han tenido que detenerse, y el famoso tren bala ha tenido que detenerse. Según las autoridades sismológicas japonesas, este temblor es el peor de su historia desde que hace 140 años se comenzaron a medir.

El ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, aseguró hoy en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que hay cuatro españoles en la zona, que aun no ha sido posdible contactar con ellos y que están "recabando más datos" sobre si hubiese más compatriotas. El ministro, además, informó que van a coordinar la ayuda a Japón con el resto de países de la Unión Europea. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha enviado un telegrama de pésame al primer ministro de Japón, Naoto Kan. Según el texto difundido por el Palacio de la Moncloa, Zapatero ha expresado sus condolencias y las de todo el Gobierno por el "terrible seísmo" que "ha causado la pérdida de tantas vidas humanas, ha afectado a tantos ciudadanos y ha ocasionando cuantiosos daños materiales". El embajador de España en Japón, Miguel Ángel Navarro, rebajó posteriormente a tres los españoles en la zona y que no han podido ser localizados. "Tenemos la tendencia a pensar de que se encuentran bien", declaró.

El canal de televisión japonés NHK ha reportado una mujer fallecida por el derrumbe de un edificio en Ibarak. El otro fallecido ha muerto aplastado por el muro de una fábrica de Honda. Las autoridades también han informado de que varias personas han quedado enterradas por el hundimiento de un edificio en Sendai y otras muchas han resultado heridas. En Osaki, en la prefectura de Miyagi, y en el centro de Tokio, varias decenas de personas han quedado atrapadas tras derrumbarse el techo de un edificio.

El terremoto ha desencadenado a su vez un incendio en la central nuclear de la Compañía de Electricidad Tohoku, en la ciudad nipona de Onagawa

Lo peor puede venir del mar. El fuerte seísmo ha provocado un tsunami con olas de entre siete y diez metros en varias zonas de la costa del país, según una noticia del canal de televisión NHK recogida por Reuters. El maremoto ha arrasado con todo a su paso, incluidas casas, automóviles y edificios, según testigos y medios. El ministro de Defensa ha enviado ocho aviones militares que sobrevuelen las zonas más afectadas para comprobar los daños.

El terremoto se produjo a las 14.46 hora local (06.46 hora pensinsular española) con epicentro en el Océano Pacífico, a 130 kilómetros de la costa de la provincia oriental de Miyagi y a una profundidad de 20 kilómetros. El seísmo también sacudió edificios en Tokio fue seguido de dos réplicas, ambas de 6,4 grados.

Es el segundo terremoto que azota la isla en apenas dos días. El miércoles, uno de 7,2 grados sacudió el noreste de la isla de Honshu, sin causar daños. En lo que va de año, 18 terremotos han azotado el planeta.

El litoral nororiental de Japón, conocido como Sanriku, ya ha sufrido varios seísmos y tsunamis en el pasado. En 1933, un terremoto de 8,1 grados acabó con la vida de 3.000 personas, mientras que el año pasado un tsunami derivado del seísmo de Chile arrasó algunas instalaciones pesqueras.

Los terremotos son algo común en Japón, una de las áreas de mayor actividad sísmica del mundo. El archipiélago es el escenario del 20% de los seísmos de magnitud seis o superior que ocurren en el planeta.

Los tsunamis vuelven a sembrar la alarma

Los tsunamis como el desatado tras el potente terremoto registrado hoy en Japón, es una gran ola o una serie de olas producidas en una masa de agua por el empuje violento de una fuerza que la desplaza verticalmente.

Este término es de origen japonés -compuesto de tsu que significa puerto y de nami que significa ola- y fue adoptado en un congreso de 1963.

Las olas que forman el tsunami llegan a la costa separadas entre sí por unos quince o veinte minutos.

La primera no suele ser la más alta, sino que es muy parecida a las normales; después se produce un impresionante descenso del nivel del mar seguido por la primera ola gigantesca, y a continuación por varias más.

Antiguamente se les llamaba "marejadas", "maremotos" u "ondas sísmicas marinas", pero estos términos han ido quedando obsoletos, al no describir adecuadamente el fenómeno. Los dos primeros implican movimientos de marea, un fenómeno diferente provocado por la atracción gravitacional ejercida por los planetas, el Sol y la Luna.

Los terremotos son la mayor causa de tsunamis, aunque también pueden provocarlos volcanes, meteoritos, derrumbes costeros o subterráneos e incluso explosiones de gran magnitud.

Para que un terremoto origine un tsunami el fondo marino debe ser movido abruptamente en sentido vertical, de modo que el océano es impulsado fuera de su equilibrio normal. Cuando esa inmensa masa de agua trata de recuperar su equilibrio, se generan las olas.

El tamaño del tsunami está determinado por la magnitud de la deformación vertical del fondo marino.

Existen escalas para describir la energía de los tsunamis, aunque, a diferencia de los terremotos, se basan fundamentalmente en las manifestaciones en la costa.

Aunque no hay mecanismos para predecir terremotos, sí los hay para alertar del tsunami antes de su llegada a la costa, pues su velocidad de propagación es mucho menor que la de las ondas sísmicas.

La alerta de tsunamis funciona eficazmente y desde hace años en Japón y en EEUU. El sistema de alarma en el Pacífico se estableció después de que en 1946 el tsunami que siguió a un terremoto en las islas Aleutianas causara 165 muertos en Hawai y Alaska.

Aunque cualquier océano puede experimentar un tsunami, es más frecuente que ocurran en el Pacífico, cuyas márgenes son asiento de terremotos de magnitudes considerables (especialmente las costas de Chile, Perú y Japón). Sin embargo, también hubo olas gigantes importantes en el Atlántico e Indico, y en el mar Mediterráneo.

Un gran tsunami acompañó los terremotos de Lisboa en 1755, del Paso de Mona de Puerto Rico en 1918 y de Grand Banks de Canadá en 1929.

El seísmo de Lisboa, el 1 de noviembre 1755, tuvo su epicentro en el mar, al suroeste del Cabo San Vicente, y sus olas de doce metros arrasaron las costas de españolas Huelva y Cádiz causando unos 2.000 muertos.

El tsunami más devastador hasta ahora ocurrió el 26 de diciembre 2004, tras un terremoto de 8,9 grados en la escala Richter con epicentro frente a la isla indonesia de Sumatra, y causó casi 230.000 muertos, la mayoría de ellos en Indonesia, aunque también afectó a Sri Lanka, India, Tailandia, Somalia y las Islas Maldivas, entre otros países.

Uno de los diez mayores terremotos de la historia

El terremoto de 8,9 grados que se produjo este viernes en las costas de la región de Tohoku, en el noreste de Japón, ha sido el séptimo más intenso de la historia, según los datos disponibles.

El terremoto más grave de la historia se produjo el 22 de mayo de 1960 en Valdivia, en Chile, con 9,5 grados y en el que murieron alrededor de 6.000 personas.

El siguiente en la lista es el terremoto registrado el 27 de marzo de 1964 en Prince William Sound, en el estado norteamericano de Alaska, con 9,2 grados y apenas 30 muertos. En tercer lugar se encuentra el seísmo del 26 de diciembre de 2004 en Sumatra, de 9,1 grados, que provocó el terrible tsunami del océano Índico en el que murieron 230.000 personas. En cuarta posición figuran tres seísmos, de nueve grados cada uno: el del 4 de noviembre de 1952 en Kamchatka, en Rusia (por entonces, perteneciente a la URSS), en el que no registron víctimas; el del 13 de agosto de 1868 en Arica, actualmente en Chile (por entonces en Perú), con alrededor de 25.000 muertos; y el célebre terremoto de Cascadia, una región subdividida entre Canadá y Estados Unidos, del 26 de enero de 1700, que provocó un tsunami que alcanzó las costas japonesas.

Por debajo del terremoto de este viernes figura el seísmo de Maule, en Chile, que se produjo el 27 de febrero de 2010, de 8,8 grados y causó alrededor de 500 muertos, entre las víctimas directas del terremoto y las del posterior tsunami.

Asimismo, el seísmo registrado este viernes en la región de Tohoku ha sido el más potente de la historia moderna de Japón, según los datos de la Agencia Meteorológica Japonesa.

En 1923 se produjo el llamado 'Gran Terremoto de Kanto', de 7,9 grados, que sacudió la región central que rodea a Tokio y causó más de 90.000 muertos y alrededor de 13.000 desaparecidos.

Aparte, en enero de 1995 se registró el 'Gran Terremoto de Hanshin', de 7,3 grados, que devastó la región de Kobe y causó casi 6.500 muertos, según los datos de este organismo gubernamental, recogidos por la agencia estatal de noticias, Kiodo.