Nélio Weiss. Socio responsable de Fiscalidad Internacional de PwC Brasil

"Entre nuestros clientes en Brasil hay cada vez más pymes españolas"

El fiscalista Nélio Weiss habla de las grandes oportunidades que ofrece el mercado a empresas grandes y pequeñas, así como de un régimen fiscal cuya complejidad encierra dificultades, pero también ventajas

Cuarenta y ocho horas después de la victoria de Dilma Rousseff en las elecciones brasileñas, Nélio Weiss se sienta ante una taza de café a charlar sobre el marco fiscal de su país, el papel de las firmas internacionales de asesoramiento en el mercado brasileño y el abanico de oportunidades que éste ofrece a la inversión foránea, no sólo a las grandes empresas, sino a las pequeñas y medianas. El socio responsable de fiscalidad internacional de PwC Brasil reflexiona también sobre la crisis y sobre los beneficios que pueden extraerse de ella.

Desde hace mucho tiempo se alude a la necesidad de una reforma tributaria en Brasil, ¿cree que puede ser éste el momento de abordarla?

La necesidad de una reforma fiscal es una discusión que tiene más de 20 años y en la que hay que distinguir un aspecto técnico y otro político. El técnico se refiere al hecho de que Brasil tiene muchos impuestos diferentes, con legislaciones muy complejas, cuyo coste de cumplimiento es muy alto. En ese sentido, es cierto que habría que abordar una simplificación del sistema fiscal. Ahora bien, esa simplificación es un problema más político que técnico, porque Brasil tiene impuestos federales, provinciales y municipales. El tributo más importante, el IVA, se regula bajo 27 leyes diferentes, ya que cada estado cuenta con su propia normativa. Se trata de un sistema muy complejo, pero desde el punto de vista político es casi imposible que esos 27 estados decidan unificar su legislación. Eso terminaría con el poder de cada uno en materia fiscal.

Lo cierto es que se dice que existe una verdadera guerra fiscal entre Estados. ¿Es así?

Es verdad que hay una guerra fiscal para atraer inversión. Y hay que decir que desde el punto de vista del inversor, esa batalla es positiva. Tenemos un sistema complejo que ofrece muchas posibilidades a las empresas, les permite localizar la inversión en un estado o en otro en función de sus beneficios tributarias, incluso es posible negociar específicamente ventajas fiscales para una inversión determinada. La parte negativa es que esa complejidad exige estar atento a todos los cambios en todos los estados y eso muy costoso. Por eso, la clave de la reforma fiscal debería abordar una simplificación y unificación de impuestos y un coste más bajo de cumplimiento.

¿Tiene PwC muchos clientes españoles en Brasil?

Indudablemente. En los últimos 15 años ha habido grandes inversiones españolas en Brasil, en toda América Latina, de valores muy importantes. Pero también está creciendo mucho el número de pymes que requieren asesoramiento. Se están abriendo muchas oportunidades, por ejemplo en materia de infraestructuras, con la Copa del Mundo de Fútbol y los Juegos Olímpicos, y hay muchas pequeñas y medianas empresas que nos buscan para informarse.

¿Hay un marco fiscal específico para esas pequeñas compañías que necesitan ahora asesoramiento?

Las pymes en Brasil tienen un régimen más favorable de impuestos sobre ganancias, pero está dirigido a empresas muy pequeñas y muy simples. No existe todavía un programa muy claro de incentivos a las pymes, aunque sería importante que lo hubiese. La complejidad del sistema fiscal del país es tan grande que ello supone un coste muy importante para las pequeñas compañías. En mi opinión, el beneficio fiscal más grande que el gobierno brasileño podría dar a esas empresas sería un régimen fiscal más simple. Aunque las tasas fueran las mismas, si su cumplimiento fuese más sencillo, el coste total sería menor.

"Las crisis permiten mejorar"

Hablemos del mercado de asesoramiento legal y fiscal en Brasil. ¿Con qué escenario se encuentran las firmas internacionales y extranjeras cuando llegan al país?

En Brasil, además de las big four, hay unos siete u ocho grandes despachos nacionales de abogados y fiscalistas, junto a un gran número de boutiques, algunas especializadas en temas de IVA, precios de transferencia, etc. También hay bufetes de abogados internacionales que han comenzado a operar a través de un acuerdo con un despacho del país. La ley les obliga a actuar asociado con un despacho local, bajo un nombre local, pero ya hay muchos bufetes europeos y americanos en asociación.

¿Han notado los despachos brasileños la crisis?

Hay un termómetro muy útil para medir las cirsis: las fusiones y adquisiciones. A finales de 2008 hubo una crisis total, muchísimas operaciones fueron postergadas. Sin embargo, la sensación es que para muchas empresas los problemas no se dieron en el mercado brasileño. De hecho las operaciones en Brasil fueron de las pocas que resultaban rentables. El efecto en Brasil no ha sido muy importante.

¿Han vivido las firmas bajadas de honorarios?

También las hemos experimentado. Desde nuestro punto de vista, eso no es malo, porque nos ha hecho cambiar muchas cosas, somos más eficientes, estamos haciendo grandes inversiones en tecnología. Ese tipo de cosas en las épocas de bonanza no se hacen; una crisis es una oportunidad para mejorar.