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Qué aprendí en la universidad

Se han formado, adquirido valores, han hecho amigos. Y no reniegan de estas vivencias.

Llegó a la universidad con 17 años, en 1975, el mismo año en que moría Franco. Por cosas del destino, Roberto Lara, presidente de la agencia de publicidad Sra. Rushmore, tuvo el privilegio de inaugurar el campus de Económicas de la nueva facultad de Alcalá de Henares. "No tenía ninguna vocación por la carrera que cursé, como casi todos a esa edad, y si algo aprendí es que cuando tienes vocación por algo, ésta te va a inspirar para que seas mejor profesional y persona". Hoy, Lara es un publicista de éxito y recuerda sus vivencias universitarias como "una experiencia inolvidable", que siempre le acompaña, como el nombre de los amigos que hizo en aquella época.

Es algo que no se olvida nunca. "Los profesores, los compañeros, los actos académicos, forman parte indivisible de la experiencia", señala el arquitecto Carlos Lamela, quien asegura que, desgraciadamente, asistir o no a la universidad no es decisión de los propios alumnos, sino que en muchos casos depende de los medios económicos que tengan las familias. "Y debería ser un derecho de todos los ciudadanos porque el paso por la universidad no es sólo recomendable, debería ser obligado si se aspira a una formación integral", recalca este profesional.

Isabel Ontoso, presidenta de Leo Burnett Iberia, recuerda otro aprendizaje, tan útil como la clase magistral del catedrático de turno, como es "a jugar al mus corrido y sin señas, en aquellas timbas tan añoradas del bar, centro de encuentros y lugar de contacto de todos los universitarios de mi generación, algo así como un Facebook, pero de verdad".

Porque los amigos y los lazos que se generan en este despertar a la vida y a la madurez son fundamentales para comenzar a desenvolverse en el mundo empresarial. "Me ha servido para encontrar buenos amigos con los que comparto afinidades más allá de las estrictamente profesionales", dice Juan Velayos, consejero delegado de Renta Corporación, quien también aprendió que la formación debe acompañar a todos a lo largo de la vida. Es la única manera de ser competitivos y eficientes para la sociedad.

La solidaridad es otro valor del que se empapan los universitarios, sobre todo aquellos que estudian con una beca, como el caso de Pedro Luis Uriarte, ex consejero delegado de BBVA. "Te hace tener siempre presente que tienes devolver a la sociedad una parte de lo que ella te ha dado".

La capacidad de liderazgo es algo que potenció en las aulas la presidenta de Yell Publicidad, Ana García Fau. Pero también ayuda a entrar en el mundo de la razón, del análisis y de la convivencia, tal y como reconocen los empresarios y ejecutivos consultados por CincoDías para elaborar este reportaje.

"Fomenta el sentido de responsabilidad". Carlos Lamela. Estudio Lamela Arquitectos

Su paso por la Escuela de Arquitectura lo ha sido todo en su vida, en su desarrollo personal y profesional. El arquitecto Carlos Lamela cree que es tan importante el aprendizaje específico de los estudios que se cursan como el "otro aprendizaje, el que no se ve pero todo lo impregna". Más que los conocimientos en sí mismos, el paso por la universidad desarrolla la capacidad de saber acceder a dichos conocimientos y manejarlos adecuadamente. "Desarrolla los recursos de la persona y también fomenta el sentido de la responsabilidad, pues el control no es tan férreo como en etapas anteriores y el individuo debe organizar su tiempo".

Para Lamela, el ambiente universitario, los profesores, los compañeros y los actos académicos son tan importantes como la enseñanza que se imparte, forman parte indivisible de la experiencia. Y agrega que su paso por la universidad le aportó una óptica diferente de la vida, una manera más amplia, rica y compleja de enfrentarse a los asuntos cotidianos y contribuyó a la formación de unos valores más universales, perfectamente aplicables a una disciplina como la arquitectura.

"Me dio capacidad de esfuerzo y sacrificio". Pedro Luis Uriarte. Consultor

Estudió Derecho y Administración de Empresas en la Universidad de Deusto. Cursar dos carreras le supuso a Pedro Luis Uriarte, ex vicepresidente y consejero delegado de BBVA, "un gran reto, que me dio capacidad de esfuerzo y de sacrificio a lo largo de mi trayectoria profesional". Y recuerda que esta disciplina le sirvió para afrontar su primer desafío laboral, como jefe de costes en una empresa que fabricaba envases metálicos. "Me pasaba 40 horas seguidas sin levantarme del asiento", asegura. La universidad enseña, según Uriarte, a "pensar, a moverte en situaciones complejas o aparentemente de poca utilidad". Estudiar Derecho le aportó conocer unos principios fundamentales, como es vivir honestamente. "No perjudicar al de al lado, o pagar a cada uno lo que se le debe".

En definitiva, la universidad le abrió los ojos, le permitió enfrentarse a los problemas con comodidad, además de empaparse de valores como el compañerismo, el esfuerzo personal o la responsabilidad. Uriarte reconoce que estudió con la ayuda de una beca, con lo cual lleva muy dentro otro valor, el de la solidaridad.

"Me enseñó a tener valores, a ser persona". Roberto Lara. Sra. Rushmore

Si algo aprendió Roberto Lara, presidente de la agencia de publicidad Sra. Rushmore, en su deambular universitario, desde 1975 a 1980, fue a valorar "la solidaridad, la amistad, el compañerismo y a luchar por las causas en las que crees, que la gente puede convivir sin tener que pisarse, que hay gente que hace cosas por los demás sin esperar nada a cambio".

Con mucho humor sigue enumerando las vivencias universitarias: "un poco de contabilidad, algo de econometría, el descubrimiento del cine intelectual, el saber perder y volver intentarlo, a jugar el póquer, a hacer pellas, a entrar en la biblioteca como los hombres de Harrelson, a descubrir que un profesor puede tener un romance con una alumna, a saltarme las páginas de economía de los periódicos..."

Pero por encima de todo, durante su estancia en la facultad de Económicas de la Universidad de Alcalá de Henares, "aprendí a ser persona, a tener principios y valores por los que luchar". No lo duda, siempre que se pregunta qué etapa repetiría, responde que la época universitaria que le tocó vivir y sobre todo con la gente que le acompañó: Garutti, Magila, Carolo, Getafe... y tantos.

"Me aportó seriedad y capacidad de síntesis". Emilio Cuatrecasas. Cuatrecasas, Gonçalves Pereira

Sin haber ido a la universidad no habría podido ejercer de abogado. Pero tampoco, según asegura Emilio Cuatrecasas, presidente del bufete Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, ampliar su abanico de amistades. "He conocido a personas cuando estudiaba con las que sigo manteniendo relación, eso es sumamente enriquecedor".

También le aportó "seriedad, racionalidad, capacidad de estudio y de síntesis". Para Emilio Cuatrecasas fue un preámbulo laboral satisfactorio. Lo recuerda como si fuera ayer, aunque dice con cierto rubor que ya han pasado casi 30 años desde que finalizó sus estudios. "Cuando yo estudiaba no se estimulaba el potencial creativo, sino la memorización, y creo que es importante desarrollar y articular otras formas de aprendizaje".

Para este abogado y empresario, la universidad ha cambiado poco en estos años, y apuesta por un mayor número de especialidades y por una apertura a la sociedad mucho más rotunda que la que existe actualmente. "Es importante que el abanico de conocimiento sea más amplio y luego que exista la posibilidad de especializarse. Hay que ir del más al menos".

"Valoro la importancia del compañerismo" . Ana García Fau. Yell Publicidad

De su paso por Icade, donde estudió Derecho y Empresariales (E3), valora, además de los conocimientos académicos adquiridos, las aptitudes que fue adquiriendo y que le han ayudado a desarrollar su carrera profesional. En este grupo, Ana García Fau, consejera delegada de Yell Publicidad, destaca "la importancia del trabajo constante, el rigor en el análisis, la gestión y planificación de mi tiempo y una clara orientación a la obtención de resultados".

Desde un punto de vista más personal, a García Fau el trabajo en equipo de la universidad le hizo apreciar "la importancia del compañerismo, el espíritu de colaboración y el comportamiento ético, valores que también hoy tengo en cuenta entre mis colaboradores".

Ana García Fau quiere destacar su experiencia de posgrado en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), sobre todo el enriquecimiento personal que supuso así como la posibilidad de trabajar con personas de otras culturas y procedencias, aprendiendo a valorar la diversidad. "El método del caso me ayudó a fortalecer mi capacidad crítica y a plantear y defender argumentos con rigurosidad", concluye.

"El alumno respira vida y conciencia social". Federico Gutiérrez-Solana. CRUE

Vive intensamente la universidad: ha sido alumno y participa activamente de ella. Es rector de la Universidad de Cantabria y presidente de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE). Federico Gutiérrez-Solana asegura que aporta experiencia de vida y para la vida. Al margen de todo el conocimiento que atesora la universidad y que se encarga de transmitir, "el alumno respira vida, valores y conciencia social".

Gutiérrez-Solana es ingeniero de Caminos por la Universidad Politécnica de Madrid, trabajó en una empresa privada, regresó al campus a realizar un doctorado y "me enganché". El mayor poder de atracción es el valor social que conlleva trabajar para este tipo de instituciones.

"Pero también porque estás en el mundo de la razón, del análisis, de la convivencia", señala el presidente de la CRUE, quien destaca diversas áreas de mejora en el sistema universitario. "Sin que ello signifique que no se hacen las cosas con empeño, es necesario incidir en una mayor coordinación entre la demanda de las necesidades de la sociedad con los procesos formativos".

"Empecé a trazarme mis propias metas". Isabel Ontoso. Leo Burnett Iberia

La universidad supuso para la presidenta y consejera delegada de Leo Burnett Iberia, Isabel Ontoso, su primer contacto con la vida de adulto. "Salir de un colegio católico femenino y entrar en la Facultad de Derecho de la Complutense fue un buen shock inicial", recuerda. Por aquel entonces, 1978, "vivíamos en España una recién estrenada democracia y nuestra facultad era de las más activas en movimientos estudiantiles para provocar las reformas legislativas que demandaba la sociedad española". Por tanto, supuso entrar de golpe en la discusión sobre política, en la libertad de expresión, en las asambleas interminables en el Aula Magna y en las últimas confrontaciones entre los grupos radicales fascistas y la progresía de izquierdas que manifestaba su discurso reformista.

Aprendió, además de a jugar al mus, a buscarse la vida, "a vivir sin manual de instrucciones y trazarme mis propias metas". También a estudiar de una manera menos previsible y más abierta a opiniones y criterios. "Y que el Derecho es una de las carreras más interesantes y formativas para la vida. Te amuebla la cabeza con conceptos como justicia, libertad, derecho".

"Descubrí que las personas son lo mejor". Enrique Sánchez. Adecco

Cursó los estudios de Psicología, en la especialidad relacionada con el trabajo. Esta experiencia le ayudó al presidente de Adecco España, a entender, sobre todo en el último año carrera, "la importancia que tienen dentro de una organización las personas, son lo mejor". Porque los proyectos empresariales sólo se desarrollan y tienen éxito con la ayuda de los profesionales. Este ejecutivo expone sus críticas ante un sistema universitario que considera alejado de la realidad del mercado laboral. "Es deficiente, no se adapta a lo que requieren las empresas, debería haber una revisión del sistema educativo, de manera que garantice una formación útil para poder incorporarse al mundo laboral".

Y recomienda guiar a los futuros universitarios en la elección de la carrera, pero también en las competencias estratégicas que demanda el mercado de trabajo. También aprendió que no por tener un expediente académico brillante se garantiza una carrera profesional de éxito, ni al revés. "Tampoco el mal estudiante está condenado al fracaso en el mundo de la empresa". Para Sánchez, es importante aprender a trabajar en equipo en la universidad.

"Aprendí a pensar de forma lógica". Francisco Belil. Siemens

"Aprendí disciplina, rigor académico y que las cosas sólo se consiguen con esfuerzo y trabajo". Así resume Francisco Belil, consejero delegado de Siemens en España, su paso por la universidad, de la que extrajo otras enseñanzas. "También supuso un despertar a la curiosidad, a la fascinación por las leyes de Física, Química y Matemáticas". Además, tuvo la suerte, según recuerda, de pertenecer a la última promoción que cursaba la carrera de Ingeniería Industrial en un periodo de siete años y "fue una gran oportunidad para asomarme a muchos temas, así como avivar la curiosidad por otros asuntos ajenos a nuestra disciplina".

Estudió en la Escuela de Ingeniería Superior de Barcelona, hoy la Politécnica de Barcelona, y descubrió cuando abandonó el centro que tenía un exceso de formación técnica. "Después, cuando la confrontas tienes la oportunidad de ver si tienes capacidades, pero a lo mejor peca de falta de conocimiento de aprendizaje práctico". Belil aprendió "a pensar de forma lógica", el único inconveniente es que cuando "te enfrenta a problemas reales supone un choque pero ves que has adquirido músculo".

"He incorporado el concepto de disciplina". Juan Velayos. Renta Corporación

La formación debe regir el resto de la vida de un profesional. Esto es, debe ser permanente. Es la firme convicción de Juan Velayos, consejero delegado de Renta Corporación, quien asegura que "sólo así podemos ser competitivos y eficientes".

Su contacto con el mundo laboral le hizo apreciar más su paso por la universidad, sobre todo porque "la vida te acaba exigiendo que domines también aquellas materias hacia las que has mostrado menos interés a lo largo de la carrera". Porque "profundizas en unas materias en detrimento de otras, pero en tu desempeño profesional compruebas que las exigencias son para todos los ámbitos y que unos complementan con otros".

A Velayos, estudiar la carrera de Derecho, a la que sumó un MBA, le ha servido sobre todo para "incorporar el concepto de disciplina en nuestro quehacer diario y ejercer tu responsabilidad con el máximo rigor y profesionalidad".

Reconoce que el campus universitario también le ha servido para encontrar buenos amigos con los que comparte actualmente afinidades más allá de las estrictamente profesionales.