Galardón para quienes cuestionan la eficiencia de los mercados

Nobel para el análisis de las fricciones laborales

Con un enorme sentido de la oportunidad, la Real Academia de las Ciencias suecas otorgó ayer el premio Nobel en Ciencias Económicas a dos estadounidenses y un británico-chipriota, Peter Diamond, Dale T. Mortensen y Christopher Pissarides, respectivamente, por sus trabajos sobre las ineficiencias de los mercados. Los desde ayer nuevos galardonados han desarrollado un extenso trabajo para analizar los mercados en los que la oferta y la demanda tienen dificultad para coincidir y han profundizado, sobre esa base, en el caso del empleo.

Sus teorías ayudan a entender por qué tantas personas están en paro cuando hay un buen número de ofertas de empleo y cómo la política económica afecta al paro, según explicó ayer la Academia en su comunicado. Desde Suecia, se enfatiza que de los modelos que han desarrollado estos economistas, una de las conclusiones que se puede extraer se refiere a las consecuencias no deseadas de las prestaciones por desempleo. "Cuanto más generosas sean, más elevado será el paro y más se dilatará en el tiempo la búsqueda de un puesto de trabajo", explica la Academia.

Diamond, de 70 años, es catedrático de economía del prestigioso Massachusetts Institute of Technology. Además de ser un reconocido experto en pensiones y fiscalidad, ha analizado los fundamentos de los llamados "mercados de búsquedas de ofertas y demandas" para terminar cuestionando la teoría clásica de la eficiencia de estos. Para este economista, cercano a las tesis de la economía del comportamiento, la realidad no siempre permite creer en la eficiencia de los mercados, ya que en muchas ocasiones la oferta no se corresponde con la demanda a un determinado precio y por lo tanto los recursos no siempre están utilizados de forma óptima. Uno de los ejemplos más relevantes de esta situación, en este preciso momento, es el mercado de la vivienda y no sólo el laboral.

Mortensen (de 71 años), catedrático de la Universidad de Northwestern y Pissarides, de la London School of Economics, se unieron al trabajo de Diamond posteriormente para aplicar sus teorías al mercado laboral con la idea de estudiar alternativas para que las Administraciones puedan acelerar los procesos para que los demandantes de empleo encuentren el puesto de trabajo apropiado.

En una intervención telefónica durante la conferencia de prensa en Suecia, el profesor Pissarides, que se ha mostrado muy crítico con las rigideces laborales en Europa y el alto paro en esta zona, dijo que la lección que se podía extraer de sus investigaciones es que es crítico que los desempleados "no estén en el paro durante mucho tiempo" para que no pierdan experiencia laboral ni la vinculación con el mercado de trabajo.

Diamond, coincide en que es primordial volver a emplear a los trabajadores cuanto antes. Pero el catedrático del MIT también terció en una polémica que se está abriendo en EE UU y en la que ya ha intervenido otro Nobel, Paul Krugman, recientemente sobre la presunta estructuralidad de una elevada tasa de paro debido a la actual realidad económica y la imposibilidad de crear trabajos para los que los actuales desempleados estén preparados. "La economía es muy flexible", dijo, "no veo por qué no vamos a volver a una tasa normal de paro cuando la crisis se acabe".

Comportamiento

La teoría de la economía del comportamiento da entrada a variables como las costumbres, emociones, reglas sociales o el egoísmo para entender las decisiones económicas de los individuos. En la actual Casa Blanca hay y ha habido economistas que la han estudiado.

Buen currículum, pero no suficiente para la Fed

El premio Nobel ha llegado a Peter Diamond, economista de 70 años en la prestigiosa MIT, en el mismo año en el que la minoría republicana en el Senado le ha negado el voto para que se incorpore a la Reserva Federal.

El pasado mes de abril Diamond fue propuesto por Barack Obama para ocupar una de las plazas vacantes en el consejo de gobernadores de la Reserva Federal. El Senado no votó hasta agosto y el Partido Republicano decidió no dar el pase a este profesor. Richard Shelby, senador de este partido por Alabama, dijo entonces que no cuestionaba la capacidad del profesor Diamond, pero sí sus conocimientos sobre política monetaria.

Diamond fue una de las personas con las que Ben Bernanke, presidente de la Fed, trabajó para su tesis y cuando la defendió fue uno de los catedráticos a los que dio las gracias. Diamond es uno de los defensores del sistema de pensiones y ha argumentado que no debe ser privatizado, algo que no está en sintonía con los conservadores. Obama ha vuelto a proponerle como candidato en septiembre, pero su caso no se retomará hasta después de las elecciones. El caso de Diamond es el mismo que el de muchos candidatos presidenciales que se han encontrado con un muro en las filas de la oposición y cuyos nombramientos se han visto retrasados, incluso para puestos de escasa relevancia política.

El celo republicano a la hora de asegurar los más altos credenciales para el puesto para el que han descartado al nuevo Nobel es nuevo. En el pasado se aprobó sin mayor controversia el nombramiento de Kevin Warsh, de 40 años, propuesto por George Bush en 2006, pese a no contar con estudios avanzados en economía. Tampoco fue un problema el pase del Senado para Elizabeth Duke, que ha trabajado siempre en banca, o Daniel Tarullo, experto en derecho.