TRIBUNA

Nobel a la comprensión del mercado de trabajo

En un momento en que el paro es uno de los problemas más extendidos entre los países desarrollados, la Academia sueca ha premiado con el Nobel a tres economistas cuya investigación proporciona un mejor conocimiento de las causas y posibles soluciones de este fenómeno. Y lo hace en el marco de la teoría de los mercados con costes de búsqueda (search costs, en el lenguaje económico).

Ya en los sesenta Peter Diamond, actual profesor en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) de Boston desarrolló un modelo matemático ampliamente conocido en el mundo académico que mostraba que en un mercado en el que los compradores o los vendedores tenían que hacer frente a determinados costes para encontrar una contrapartida de su gusto, el resultado final podía alejarse bastante del que se daría en ausencia de estos costes. En ese contexto, los mercados dejaban de dar un resultado eficiente, a diferencia de lo que sucede en competencia perfecta cuando por definición no existen costes de búsqueda.

Una aplicación natural de estos modelos es el mercado de trabajo, donde los empresarios deben encontrar al trabajador que tiene la capacitación que ellos buscan entre una multitud de candidatos y en el que las personas que buscan un puesto de trabajo intentan encontrar aquél que satisfaga mejor sus expectativas. Diamond y los otros dos laureados, Dale Mortensen y Christopher Pissarides, profesores respectivamente de la Northwestern University y de la London School of Economics, desarrollaron, a lo largo de los años setenta, modelos con costes de búsqueda aplicados al mercado de trabajo y a la explicación de las causas del paro.

Su idea central es que en el mercado de trabajo existen externalidades positivas, es decir que la actuación de algunos de los agentes económicos puede implicar un beneficio para el resto. Es lo que sucede, por ejemplo, si grupos de potenciales trabajadores o de empresarios se organizan para dar una mejor información sobre sus capacidades y necesidades respectivas. La ciencia económica muestra que, en caso de que esta actuación tenga algún coste, las personas implicadas pueden mostrarse reticentes a llevar a cabo las acciones que podrían mejorar el funcionamiento del mercado, y, por tanto, el resultado final en este mercado ser bastante peor del que se produciría en caso contrario. Con frecuencia, se necesita algún tipo de regulación, o de intervención externa, para evitar que la falta de incentivos individuales a realizar estas acciones perjudique el resultado final.

Sus investigaciones han cristalizado en el conocido como modelo DMP, por las iniciales de los tres autores. Este modelo es la herramienta más utilizada, hoy en día, para analizar los factores que determinan el paro, la determinación de salarios y la existencia de puestos de trabajo sin cubrir y para buscar soluciones de política económica cuando existen problemas en estos ámbitos. El modelo tiene en cuenta cómo estas variables se ven afectadas por diversos factores, como pueden ser el volumen del subsidio de paro, los costes de contratación o despido, la forma de trabajar de las agencias de empleo o los tipos de interés.

De acuerdo con el modelo, a lo largo del ciclo económico, el paro y el número de puestos de trabajo que se quedan sin cubrir se mueven en dirección contraria, aumentando el primero durante las recesiones y el segundo durante las fases de crecimiento. Pero si la tasa de paro y el número de puestos de trabajo vacantes aumentan simultáneamente, la explicación debe buscarse en el mal funcionamiento del mercado de trabajo, lo cual llevará a la economía a un aumento del empleo estructural a largo plazo. En este escenario, para reducir tanto el paro como los puestos de trabajo vacantes, será necesario implementar reformas en los factores mencionados anteriormente: el subsidio de paro, los costes de contratación y despido, la forma de actuar de las agencias públicas y privadas de búsqueda de empleo o el incentivo que esta actuación genera para parados y empresarios. Un escenario éste que, lamentablemente, nos resulta muy cercano y familiar.

Josep Manel Comajuncosa. Profesor del Departamento de Economía de ESADE (URL)