TRIBUNA

La oportunidad de los océanos

El sector eólico marino en Europa está en la fase de despegue definitivo. Desde la instalación del primer parque en las costas de Dinamarca en 1991, el proceso de adaptación de la tecnología de aerogeneradores al medio marino ha cobrado fuerza, gracias al apoyo político de varios países al desarrollo de esta fuente de producción de energía limpia. Actualmente, en Europa existen más de 100 GW de proyectos de energía eólica marina en diversas fases de planificación, lo que posicionará al continente como líder mundial en esta tecnología renovable. De concretarse, estos planes producirán el 10% de electricidad de la Unión Europea, lo que evitaría la emisión de 200 millones de toneladas de CO2 al año.

Con las previsiones de la EWEA (The European Wind Energy Association) en la mano, se espera que frente a los 577 MW instalados en 2009, este año se construirán 1.000 MW nuevos, un 75% más. Este crecimiento exponencial implicará que se instalen entre 40.000 MW y 55.000 MW para 2020 y 150.000 MW en 2030.

En España aún tendremos que esperar para ver este crecimiento debido a causas técnicas y económicas, aunque no tardaremos en ver los primeros parques, tecnologías de componentes de aerogeneradores offshore y nuevos proyectos.

Será el nuevo boom de la energía eólica, debido al gran potencial que tiene la energía eólica marina en el mundo. Tras muchos años siendo sólo un proyecto y un objetivo, esta energía se ha hecho más prometedora después de que Reino Unido resolviera un concurso para instalar 25.000 MW de offshore en sus costas. Sólo este programa supone multiplicar por más de 12 la potencia instalada actualmente en el mundo, que escasamente supera los 2.000 MW.

La pionera Dinamarca, seguida de Alemania, Holanda y los países nórdicos, no se quedan atrás y preparan sus propios planes de incentivo para que estas instalaciones les ayuden a cumplir el 20% del consumo que han de cubrir con energías renovables en 2020, según se ha comprometido la Unión Europea.

De momento, como se ha avanzado, la voz cantante la llevan los países del norte de Europa. Tienen unas condiciones perfectas. Son países industriales, con compromisos de consumo de energías renovables a medio plazo y su capacidad de instalar energía eólica terrestre es limitada, por saturación del mercado y por escasez de lugares con un buen recurso de viento.

Por otro lado, tienen una plataforma continental ancha, con profundidades inferiores a los 50 metros hasta los 100 kilómetros de distancia de la costa. El recurso en alta mar es mejor, se podría estimar que hasta el doble que en tierra. El que más apuesta en la eólica offshore es Reino Unido, al que análisis como el del banco de inversión Nomura señalan como el país que más potencia offshore acaparará en 2020.

En alta mar hay el doble de viento pero la inversión necesaria también es mayor. En un parque eólico en tierra el 70% del coste es la turbina y el resto las infraestructuras. En el mar, esto cambia radicalmente y las conexiones se convierten en lo más caro y lo más difícil. La operación de una planta offshore se parece más al mantenimiento de una plataforma petrolífera que a un parque eólico terrestre. Al final, dependiendo de varios condicionantes, es aproximadamente dos veces y media más cara que una instalación terrestre. En este sentido, Ingeteam no sólo ya está preparado para desarrollar la tecnología necesaria para energía eólica, sino que también lo está para llevar a cabo el mantenimiento de los molinos offshore.

España, a pesar de gozar de 4.872 kilómetros de costa, no lo va a tener tan fácil como sus vecinos europeos. Necesita un poco más de tiempo, investigación, redes y regulación para llegar a su objetivo. La energía eólica marina choca en nuestro país con estos escollos muy relevantes.

En el último mix energético propuesto por el Gobierno para 2020, la energía eólica marina tiene un objetivo de 5.000 megavatios instalados para ese año. En abril del año pasado, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo publicó el Estudio estratégico ambiental del litoral español, conocido como el mapa eólico marino. En éste se detallan las zonas aptas para la instalación de estos parques. Sin embargo, no es suficiente, se deben resolver incertidumbres, no sólo en materia procedimental sino también a nivel técnico y de viabilidad económica de este tipo de proyectos.

Las condiciones específicas de España implican que esta energía puede tener aquí un desarrollo a medio plazo. Se necesita seguir investigando en tecnologías flotantes, en sistemas expertos de ayuda a la decisión para la operación y mantenimiento, y en nuevos equipos de control basados en el estado de la máquina.

También hace falta un mayor conocimiento del comportamiento del viento en estructuras flotantes, una nueva generación de aerogeneradores de gran potencia (10-20 MW), así como un desarrollo de las infraestructuras y procesos de fabricación, incluyendo barcos y estructuras portuarias u otros sistemas que permitan superar los problemas de la plataforma continental española. La profundidad de la costa se incrementa enseguida y eso dificulta y encarece los parques. Hay que añadir un problema más, las necesidades de evacuación a la red de la energía eléctrica producida.

Adriano GarcÍa Piquero. Director de I+D+i Staff Tecnológico de Ingeteam Service