Según la comisión que investiga el accidente

El Gobierno de EE UU "improvisó" su respuesta al vertido de BP

El Gobierno de EE UU se vio forzado a "improvisar" su respuesta al vertido de BP en el golfo de México por el desequilibrio entre el desastre y la tecnología para hacerle frente, dijo hoy el responsable de una comisión que investiga el accidente.

En el primer día de audiencias del grupo de expertos de la Academia Nacional de Ingeniería, designado por el presidente Barack Obama para evaluar la respuesta al vertido, el copresidente de la comisión, Bill Reilly, describió la relación entre el Gobierno y BP como una "asociación incómoda".

"¿Cómo llegamos a una situación en la que la necesidad de improvisar era tan grande?", preguntó Reilly a los miembros del grupo, y agregó que realmente resulta "muy difícil demostrar que estábamos bien preparados".

Para el encargado del Gobierno para el vertido, Thad Allen, la causa de esa falta de preparación no estaba tanto en el desfase tecnológico como en la percepción pública de que BP era el único responsable del desastre, que "creó mucha preocupación" y acabó afectando a la respuesta ante la catástrofe.

"Creo que los procedimientos que funcionaron perfectamente durante los últimos 20 años dejaron de hacerlo debido a la percepción de lo que se estaba haciendo, y no necesariamente a la realidad", opinó Allen.

Agregó que en el plan de respuesta faltaba un tercer agente que representara a la industria petrolera en general y corrigiera la sensación de que el único responsable era BP.

La impresión cada vez más negativa que los estadounidenses tenían de BP llevó a la "anulación social y política del plan de respuesta a la catástrofe" puesto que toda colaboración con el gigante petrolero recibía la desconfianza de los ciudadanos.

"La tolerancia de la gente hacia la parte responsable es inversamente proporcional al tamaño del vertido", dijo Allen.

Para mejorar la credibilidad de las decisiones en futuras catástrofes, Allen destacó la necesidad de nombrar a un funcionario de la industria del crudo que pueda organizar los recursos sin estar implicado en las responsabilidades financieras del desastre.

Allen, quien aseguró que BP nunca manipuló las decisiones para tratar de ahorrar costes, dijo que otro de los grandes obstáculos fue la falta de una estrategia claramente marcada para los accidentes en plataformas.

"No podemos estar investigando y desarrollando técnicas en medio de la respuesta al derrame, como intentamos hacer esta vez. Esas cosas tienen que estar probadas y listas para cuando las necesitemos", afirmó.

El senador Bob Graham, que copreside el panel junto a Reilly, afirmó que muchos estadounidenses se siguen haciendo "las mismas preguntas" sobre la rapidez de la respuesta del Gobierno de EE UU que hace cinco años, cuando el huracán Katrina causó la última gran catástrofe medioambiental en el país.

"Se han hecho muchas cosas bien en la respuesta a este vertido, pero hay otras que no tanto", dijo Graham.

La comisión presidencial, que el domingo escuchó la postura del responsable de BP para la investigación, Mark Bly, evaluará hoy la efectividad y las consecuencias del uso de productos químicos para disolver el petróleo.

Bly dijo que el informe dado a conocer el 8 de septiembre, según el cual la catástrofe que originó el peor vertido de la historia de EEUU fue provocada por una confluencia de errores cometidos no sólo por ella, sino por otras empresas, tiene carencias y "no es concluyente".

Añadió que en esa primera investigación no se tuvieron en cuenta algunos factores, como por ejemplo los fallos organizativos de la empresa, ni tampoco se estudiaron algunas pruebas materiales recuperadas después del pozo Macondo.

Tras la explosión de la plataforma el 20 de abril, ese pozo fue declarado extinguido el 19 de septiembre tras derramar casi cinco millones de barriles de crudo al Golfo de México.