Viajes

El legado de Atenea en las orillas turcas

Las ruinas helénicas constituyen una ruta poco frecuentada por el turista

Cuna de grandes pensadores como Tales, Galeno, Homero, impresionantes urbes y una dinámica economía, la orilla turca que linda con el mar Egeo cuenta con una infraestructura turística orientada al sol y playa, pero que todavía está camino de rentabilizar su impresionante herencia cultural.

Assos, Pérgamo, æpermil;feso, Dídim, Mileto y Afrodisias son algunas de las estaciones que no decepcionarán a quienes siguen la pista de los pasados resplandecientes. En algunos casos los terremotos han reducido a escombros ciudades enteras, en otros nos encontramos ante yacimientos por los que no ha pasado todavía la mano de los arqueólogos. Sin embargo, cuando el paso del tiempo ha sido clemente, estas ciudades ofrecerán al turista la posibilidad de trasladarse a otra época en escenarios poco frecuentados y un enclave natural increíble conocido por ser la zona más fértil de Turquía.

Comienza el recorrido por el pequeño pueblo pesquero de Assos (en turco, Behramkale) en el norte del país, un lugar alejado de otras rutas turísticas, pero con una puesta de sol para enmarcar: el sol cae sobre el Mediterráneo tras las tres columnas mejor conservadas de su acrópolis.

La biblioteca de Pérgamo llegó a ser la segunda más grande del mundo

La siguiente estación es Pérgamo (Bergama). A pesar de que una gran parte de su riquezas forman parte de la exposición principal del Museo de Pérgamo en Berlín -los alemanes han desarrollado una importante labor de recuperación arqueológica en Turquía-, la ciudad antigua cuenta con numerosos atractivos, como su teatro, que ofrece una panorámica increíble de la ciudad moderna, y el templo de Atenea, con vistas al embalse de Kestel. Pérgamo fue, durante el gobierno de los atálidas, una de las ciudades más dinámicas del Mediterráneo y su biblioteca llegó a ser la segunda más importante del mundo tras la de Alejandría a finales del siglo II a. C. A unos tres kilómetros de la acrópolis, el visitante encontrará el Asclepión, un complejo a medio camino entre sanatorio y facultad de Medicina, dedicado a Asclepio.

El más turístico

Las ruinas de æpermil;feso constituyen el icono de los restos helénicos en Turquía y el lugar en el que las autoridades turcas han realizado un mayor esfuerzo de reconstrucción. La visita comienza con un plato fuerte, la biblioteca de Celso, pero sigue con otros no menos contundentes como el teatro, el odeón y los mosaicos.

Afrodisias (Geyre) completa el recorrido. El estadio, los templos y el bouleuterion (lugar de reunión del consejo) son las atracciones del yacimiento, que ha pasado a la historia por la calidad de sus esculturas. Merece la pena pasarse por Pamukkale para fotografiar sus curiosas formaciones calcáreas. Dídim y, sobre todo, Mileto, son una muestra más de los enclaves helénicos que olvidan habitualmente los paquetes turísticos.

Guía para el viajero

Cómo ir. Desde Madrid y Barcelona, Iberia y Turkish Airlines ofrecen vuelos a Estambul y Ankara, donde se puede enlazar a Esmirna, Bodrum o Antalya, grandes ciudades ubicadas en diferentes puntos de la ruta. Una vez allí lo más adecuado para seguir esta ruta es alquilar un coche. Las carreteras turcas en esta zona están en buen estado y en el país operan las principales compañías internacionales de alquiler de vehículos, como Hertz o Avis.

Dónde dormir. Esmirna, con su abundante oferta de hoteles (Moevenpick, Grand Efes,...), puede servir como campamento base para realizar escapadas a estos lugares. Lo mismo ocurre con Kusadasi, Bodrum y Marmaris, ciudades orientadas al turismo de sol y playa.

Dónde comer. Los pequeños núcleos urbanos mencionados en esta ruta, como Behramkale, Bergama o Selçuk (el pueblo más cercano a æpermil;feso) representa lugares idóneos para conocer los lokanta (tabernas) y los platos típicos de Turquía, como las köfte (albóndigas) o los kebab (cordero) o los diferentes vegetales de la zona, con ayran casero (bebida a base de yogur). Para degustar variedades de pescado poco conocidas en España, los restaurantes del paseo marítimo de Esmirna, como Gümus Balik, son el lugar ideal.