COLUMNA

Geografía del conocimiento

Cada vez es más frecuente en el lenguaje de políticos, gestores, planificadores y técnicos servirse de metáforas geográficas para analizar o hacer propuestas en relación a la universidad y a la investigación. Conceptos como el espacio universitario (sean éste regional, español, europeo, iberoamericano…), internacionalización (de los estudiantes, de la investigación…), movilidad geográfica, mapa universitario, cluster territorial o difusión territorial del conocimiento.

La idea a la que apuntan estas metáforas es que, cara a la planificación de la enseñanza superior y de la investigación científica y técnica, cada vez tendrán mayor importancia estratégica el territorio y la información geográfica a él ligada y que el conocimiento geográfico será cada vez más relevante para conocer e interpretar la geografía del conocimiento.

Son numerosos los trabajos de investigadores sociales que han convertido metáforas geográficas apuntadas en conocimiento científico al analizar en profundidad estos temas en marcos disciplinares tan diversos como el urbanismo, la economía, la sociología o la geografía. Temas como la geografía de la innovación, la economía del conocimiento, las inequívocas relaciones universidad y desarrollo regional, la colaboración entre universidad y empresa, las tecnópolis, el espacio intelectual o los llamados territorios inteligentes son buena prueba de ello.

Sin embargo sobre el sistema I+D+i en España, tenemos más información que conocimiento y la información de la que disponemos es más estadística que geográfica, aunque los elementos del sistema I+D+i español presenten una localización precisa y unas estructuras territoriales concretas. Una realidad global como la innovación y el conocimiento aparecen muy concentrados espacialmente y sólo se hacen posibles con la acción coordinada de los agentes que en estos espacios actúan, a los que es necesario identificar, relacionar y organizar en busca del mayor grado de sinergias posibles. El conocimiento geográfico preciso y conjunto de elementos I+D+i y agentes posibilitaría posteriores análisis a cualquier escala (local, regional, nacional, continental o global), orientaría políticas y facilitaría propuestas estratégicas comunes compartidas.

En España los desequilibrios territoriales en cuanto a la distribución de elementos I+D+i son patentes, se considere la población o se considere el territorio como elementos de ponderación. El nivel de concentración de los elementos del sistema I+D+i es tan alto que tan sólo Madrid (en puridad su área metropolitana), Cataluña (en esencia la pluri-nuclear región metropolitana de Barcelona) y el País Vasco suman el 35% de centros universitarios, el 60% de los centros del CSIC, el 45% de los parques científicos y tecnológicos y el 38% de los hospitales universitarios y grandes hospitales.

Los sistemas de información geográfica posibilitan la representación cartográfica a diferentes escalas, hecho éste que permite identificar los patrones espaciales, delimitar agrupamientos o clústeres territoriales del conocimiento y conocer y poner en valor la dimensión territorial en los procesos de investigación, desarrollo e innovación.

El conocimiento explícito de la localización precisa de todos y cada uno de las entidades ligadas a la investigación, al desarrollo y a la innovación de carácter público en debe ser entendido como un instrumento más de orientación para políticas públicas e iniciativas privadas en relación al conocimiento. Y es que en estas políticas la T del territorio tiene actualmente y tendrá en el futuro singular importancia estratégica, al estar tan estrechamente ligado con la política de vivienda, las grandes infraestructuras o el crecimiento de la ciudades y áreas metropolitanas o, en algunos casos, los procesos de renovación urbana.

En definitiva una planificación y gestión universitarias y de la investigación científica futuras ni pueden ni deben hacerse sólo a partir de parámetros territoriales pero ni pueden ni deben hacerse al margen de la dimensión territorial. La plasmación cartográfica, la geo-visualización de los procesos y de las estructuras de los espacios del conocimiento, apoyándose en los modernos sistemas de información geográfica, es condición necesaria para una eficaz planificación del conocimiento científico en España, pero no es condición suficiente: lo hace suficiente el razonamiento geográfico, porque solo con conocimiento geográfico (de la dinámica y estructura demográfica, de la estructura social, de la economía, de las infraestructuras, de las relaciones y estructuras territoriales…) puede ayudarse a construir la geografía del conocimiento.

Pedro Reques Velasco. Catedrático de Geografía Humana de la universidad de Cantabria