Informe de Fedea

Un estudio económico alerta de que la 'ley Sinde' frenará el desarrollo de internet

Un informe de la Federación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) alerta de que las medidas antipiratería que quiere aprobar el Gobierno frenarán el desarrollo de internet y no ayudarán a transformar el modelo productivo de la industria discográfica. Además, sostiene que la disposición final primera de la Ley de Economía Sostenible es "ineficaz" para defender a los artistas. "Sólo hace el trabajo sucio a las discográficas", dice.

Un usuario en una tienda de música.
Un usuario en una tienda de música.

El estudio de Fedea presentado ayer en Madrid echa por tierra todos los argumentos en los que se apoyan quienes defienden las medidas antidescargas. Con datos económicos en la mano, los responsables del informe, el economista y catedrático de la Universidad de Washington, Michele Boldrin, y el director de Fedea y profesor de la Universidad Complutense, Pablo Vázquez, defendieron que no está demostrado que la industria del ocio vaya a perder a causa de las descargas y el intercambio de ficheros digitales.

"Los ingresos producidos por la música son prácticamente los mismos en 2005 que en 2008 (en torno a los 450 millones). Lo que ha cambiado es la composición interna del negocio, no los beneficios", destacó Vázquez. æpermil;ste explicó que la difusión de la música a través de la red ha disminuido la venta de CD, pero ha disparado el número de conciertos en directo. Según sus datos, actualmente hay cerca de 23,5 millones de espectadores que asisten a este tipo de espectáculos y los ingresos por conciertos han pasado de 144 millones en 2005 a 309 millones en 2008 (últimos datos disponibles). Además, los ingresos por descargas han pasado en ese plazo de 1 a 11 millón, y los contenidos digitales por móviles se han disparado de 5 a 18,5 millones en cinco años.

"La ley debería defender los intereses de los consumidores y no de algunos productores", dijo Boldrin, quien añadió que la Ley de Economía Sostenible favorecerá a las casas discográficas y a 600 artistas que cobran de la SGAE a costa de los usuarios y los artistas menores. "El Gobierno español está haciendo el trabajo sucio a las discográficas", subrayó, "porque los derechos de propiedad intelectual benefician principalmente a quienes tienen mucho poder de mercado". Según ambos expertos, ese número de artistas de la SGAE cobra el 75% de todos los derechos de autor.

Los autores del informe defendieron que el Gobierno español debe crear un marco legal que permita desarrollar un mercado competitivo de distribución digital de la música, y apostaron porque el copyright se limite a dos o tres años. Un tiempo más que suficiente, en su opinión, para que un artista obtenga beneficios suficientes por su trabajo, y que después puede ampliar a través de conciertos y vendiendo productos de merchandising. "¿De verdad estos señores renunciarían a cantar y a dar conciertos si sus beneficios cayeran a la mitad? Yo lo dudo", declaró Boldrin en referencia a cantantes como Madonna.

El estudio (en www.fedea.es) defiende que el cierre de páginas es una forma socialmente poco eficaz para proteger los derechos de las obras y no fomenta la producción de nuevas creaciones musicales. "El efecto del pirateo no ha sido destructivo. Entre 2004 y 2008 el número de compositores y obras musicales se ha multiplicado por dos". "Si el precio de la oferta online es suficientemente razonable, desaparecerán los incentivos para las descargas", apuntó Boldrin, quien citó el modelo de iTunes, como un ejemplo exitoso, donde cliente y empresa ganan.

Orden tecnológico

Los productores de música sostienen, por contra, que la situación es negativa. El presidente de la patronal española Promusicae, Antonio Guisasola, criticó ayer la legislación actual y dijo que "no es casualidad que los usuarios de P2P sean en España el doble que la media europea". Según sus datos, el 32% de los internautas españoles usaron con frecuencia en 2009 estas redes, frente al 15% de la media continental. "Así difícilmente se puede establecer un orden tecnológico que promueva un libre mercado".

Guisasola apoyó sus argumentos en los datos de un estudio de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI) que afirman que España constituye "uno de los peores mercados" de Europa para la industria desde 2005. Este informe revela que las ventas de música decayeron en España el 43% desde esa fecha, casi el doble que en Europa, donde la tasa de descenso se limita al 23%.

Así las cosas, según estos datos, los ingresos del sector en España suman hoy el 38% del valor que tenían en 2001. En la actualidad, basta con despachar una media de 7.000 ejemplares semanales de un disco para ser número uno en ventas; en 2004 hacían falta unos 26.000 para merecer ese honor.

Suben las ventas digitales

El sector atravesó en 2009 por otro ejercicio de números en rojo, según los datos de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica difundidos por Promusicae.

La caída de las ventas en todo el mundo fue del 7,2% respecto a 2008, para situarse en un global de 17.000 millones de dólares (cerca de 12.700 millones de euros). El mercado digital creció en todo el mundo en un 9,2%, pero esa mejoría no fue suficiente para paliar la caída (12,7%) en las ventas de formatos físicos.

Pese a todo, un total de 14 mercados terminaron el curso con un balance positivo frente al ejercicio anterior. Entre los países que encarnan este primer y aún tímido indicio de recuperación figuran el Reino Unido, Australia y México. El crecimiento en Suecia y Corea del Sur fue superior al 10%. En el extremo opuesto, las mayores caídas del año se registraron en Canadá (un descenso del 7,4% en las ventas), España (14%) e Italia, que perdió un 17%.

Según la IFPI, los sellos discográficos licenciaron más de 11 millones de canciones para comercializar a través de más de 400 servicios legales de música en formato digital, desde las descargas en iTunes o Amazon a la escucha por streaming a través de Spotify o Deezer. Estos últimos datos demuestran, según el presidente de Promusicae, Antonio Guisasola, que existe una "alternativa legal a la piratería digital de música"

El negocio de la música en directo, por último, creció durante 2009 apenas un 4%, una cifra discreta en comparación con la de los años anteriores, cuando se acreditaban porcentajes de dos dígitos.

El disco más vendido en el mundo durante 2009 fue I dreamed a dream, de Susan Boyle, que colocó 8,3 millones de unidades, seguido de The E.N.D., de Black Eyed Peas.