Conocía sus problemas desde 2006

Toyota debatió cuándo admitir el error de los coches

Documentos internos de Toyota, ahora en poder de las autoridades de EE UU, muestran que sus ejecutivos estaban divididos sobre la necesidad de revelar los problemas de aceleración de sus coches, y que la automovilística llevaba desde 2006 detectando problemas.

Detesto tener que decirte esto, pero tenemos problemas mecánicos en los pedales de aceleración de cierto fabricante en algunos modelos", explicaba en un e-mail el 16 de enero de este año Irving Miller a un ejecutivo japonés, Katsuhiko Koganei. En el mismo correo, en el que se enfatizan con letras mayúsculas algunas de las observaciones sobre la lenta respuesta a los problemas, Miller explicaba que la empresa no está "protegiendo a los clientes silenciando esta cuestión. El momento de ocultar esto se ha acabado".

Miller, que ya no está dentro de la compañía, escribió esta comunicación para contestar otra previa de Koganei, en la que se instaba a no dar detalles de lo que ocurría porque no se había encontrado un arreglo para el problema.

El mensaje de Miller fue escrito tres días antes de que los ejecutivos de Toyota se reunieran con la Agencia de Seguridad Vial Americana (NHTSA), que impone cinco días de plazo para que las empresas informen de sus problemas.

Uno de los sindicatos alertó al presidente de lo que estaba ocurriendo

Finalmente, Toyota ha llamado a revisión a ocho millones de vehículos y su presidente, Akio Toyoda, ha admitido en el Congreso de EE UU que la empresa priorizó la expansión internacional y el crecimiento por delante de la seguridad, uno de los motivos que precisamente la habían convertido en una de las automovilísticas de más éxito del mundo.

Los e-mails de Miller se contienen en los aproximadamente 70.000 documentos internos que ahora tienen las autoridades estadounidenses para estudiar cómo la empresa ha gestionado los defectos con unos pedales de aceleración que no volvían a su posición original cuando el conductor levantaba el pie de ellos.

Entre estos documentos figuran algunos que revelan que la japonesa conocía los problemas desde 2006. De hecho, de ese año data una carta en la que uno de los sindicatos hacía saber al presidente de Toyota que se estaban haciendo "sacrificios en seguridad" durante la expansión de la empresa.

En otros documentos se verifica que, en febrero de hace cuatro años, se sospechaba que las alfombrillas podían perturbar el normal funcionamiento del pedal y, meses más tarde, en julio, la empresa recibió un primer informe del problema en uno de sus modelos. Dos años después se recibieron similares noticias desde Europa.

La paciencia mengua en EE UU

Irving Miller confío en su e-mail a otros ejecutivos de Toyota que esperaba que la NHTSA, la Agencia de Seguridad Víal, "trabaje con nosotros en una solución que no nos eche del negocio". Toyota llevaba mucho tiempo guardando para sí el problema de los aceleradores y, de hecho, cuanto más se conoce el problema menos paciencia están teniendo las autoridades americanas.

El pasado lunes, el secretario de Transportes, Ray LaHood, dijo que va a pedir que se le imponga a la compañía la multa máxima permitida en estos casos, 16,4 millones de dólares, porque la empresa conocía los defectos que tenían sus aceleradores cuatro meses antes de que se llamasen a revisión los coches. Ahora, la evidencia de la documentación presentada a la NHTSA apunta a que la japonesa conocía algunos de los problemas antes. En una entrevista concedida el miércoles, recogida por The Detroit News, LaHood explicó que es "muy escéptico con respecto a Toyota".