La situación tenderá a empeorar en la década de los veinte

Más jubilados y con pensiones más altas

La renta de los nuevos pensionistas es un 35% más alta

Los problemas para mantener a flote las cuentas de la Seguridad Social a medio o largo plazo saltan a la vista echando un simple vistazo a la evolución del sistema. La cuenta es fácil. En el colectivo de jubilados, entran más de los que salen, y quienes llegan cobran más que los que están. Así, en el último año, quienes se retiraron de sus trabajos y empezaron a recibir una pensión obtuvieron una renta media de 1.107 euros mensuales. Unos 300 euros más que los pensionistas que fallecieron durante este año, que venían recibiendo unos 807 euros al mes de media.

Paralelamente, durante el pasado ejercicio se dieron de alta como pensionistas 271.586 nuevos jubilados -con rentas mileuristas- mientras que el número de beneficiarios que causaron baja fue prácticamente de 40.000 personas menos, siendo un 35% menores sus ingresos.

La situación, además, tenderá a empeorar teniendo en cuenta que esta evolución se acelerará en la década de los años veinte, según apunta el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado. "Será ahí cuando comenzarán a jubilarse quienes nacieron en la etapa del baby-boom". Se producirá entonces un estallido demográfico en el número de ancianos, en contraposición a la disminución de la cantidad de cotizantes que tendrán que pagar sus pensiones. La previsión es que de los 8,6 millones de pensionistas actuales (cinco millones por jubilación) se pase a 12,5 millones en 2030.

El escenario preparado por el gabinete técnico de Comisiones Obreras estima que en las actuales condiciones las cuentas de la Seguridad Social entrarían en déficit -hoy mantienen un superávit de 8.000 millones de euros- en el año 2022. Una fecha con la que coincide el informe sobre el futuro de las pensiones de Unespa, la patronal de las aseguradoras, que presentó recientemente el ex vicepresidente económico Rodrigo Rato. En ese momento sería necesario recurrir al Fondo de Reserva. La llamada "hucha de las pensiones" cuenta hoy día con unos 60.000 millones de euros, que se agotarían, según la evolución del sindicato, en el 2028.

La estimación depende, no obstante, de cómo avance la recuperación de la economía española. Si la destrucción de empleo continúa o la actual tasa de paro se prolonga durante los próximos años, las cotizaciones se reducirían sensiblemente adelantando la llegada de los números rojos.

La reforma

En resumen, el país debe prepararse para pagar a más jubilados, con pensiones más caras y percibiéndolas durante más tiempo. "Hoy día", explica Granado, "los españoles viven 4,5 años más que hace 30 años". De hecho, el periodo medio de cobro de la pensión supera actualmente los 15 años frente al comienzo de la democracia, cuando la media estaba en un lustro.

De ahí la propuesta de reforma del Gobierno para retrasar de los 65 a los 67 años la edad de jubilación. Esta modificación ampliaría el tiempo que los trabajadores pasan aportando fondos al sistema y reduciría el número de años en los que cobran de él.

Al mismo tiempo, la base media de cotización también ha venido aumentando conforme lo han hecho los salarios. Así, en 2009 se situó en 1.582 euros una cantidad muy alejada de lo que regía a los trabajadores que se jubilaron hace 10 años. Como, además, el periodo que se toma para calcular la cuantía de la pensión es el de los últimos 15 años, cuando base de cotización suele ser más alta, el Gobierno ha puesto sobre la mesa otra iniciativa. Concretamente Economía sugirió, para echarse atrás en unas horas, aumentar a 25 años el periodo de cálculo. Esto supondría, según diversos estudios, una reducción de entre el 3% y el 9% la cuantía de las pensiones. También es cierto, sin embargo, que este modelo ofrecería un resultado más justo para aquellos trabajadores que sean sacados del mercado laboral antes de tiempo.

¿Cuántos trabajadores hay por cada uno retirado?

Una de las principales variables para medir la salud del sistema de pensiones es la llamada tasa de dependencia. æpermil;sta muestra la relación existente entre el número de trabajadores que cotizan a la Seguridad Social y la cantidad de pensionistas que cobran de ella. Cuanto más alta sea la cifra resultante, más seguro se considera el sistema. En España el ratio ha venido creciendo considerablemente desde los 2,29 cotizantes por pensionista del 2000, a los 2,74 de hace dos años. El impacto de la crisis, sin embargo, y la desaparición de 841.465 afiliados durante 2009 ha hecho mella en la sostenibilidad del sistema.

La tasa de dependencia ha descendido de nuevo al 2,60.

La cifra, no obstante, ha sido esgrimida desde el Ministerio de Trabajo para defender la fortaleza de las pensiones. Sin embargo, un artículo de la propia revista de la Seguridad Social que edita el Ministerio ofrece algunas claves reveladoras sobre el daño que sigue provocando el desempleo. "Los datos relativos a la relación afiliados-pensionistas son totalmente engañosos", expone José Mario Paredes Rodríguez, letrado de la administración de la Seguridad Social. Su argumento es que "el Gobierno incluye" como cotizantes a aquellos desempleados que siguen cobrando su prestación por desempleo, y por los que el Ejecutivo tiene la obligación de seguir cubriendo las cuotas. "Es una fórmula irreal ya que lo relevante es cuántos trabajadores en activo soportan a cada jubilado", continúa Paredes. El montante que va a las arcas públicas de los desempleados, procede del propio Estado, y su aportación termina cuando la persona consume su prestación. Así, según los cálculos del letrado, eliminar a los parados de la ecuación reduciría el número de ocupados activos por pensionista en más de tres décimas, hasta los 2,28.

La cifra

38.953 es el saldo de nuevos jubilados que se sumaron en 2009 al sistema de pensiones restando aquellos que se dieron de baja a las altas registradas.