COLUMNA

JP Morgan y su nueva Cazenove

Cazenove está por fin haciendo honor a su nombre, "nueva casa". Tras 185 años en solitario y cinco en compañía de JP Morgan, la operadora británica se muda a la casa de Dimon.

La adquisición de JP Morgan de su compañero de joint venture en el negocio británico de la banca de inversiones es un acuerdo generoso y cuidadosamente construido. Pero puede que no preserve el legado histórico de la compañía.

Los 2.000 millones de libras puestos como valor del negocio entero implica que cada banquero de Cazenove vale tres millones. Eso es mucho más de lo que el personal de la vieja corredora de Bolsa británica pedía. Comparativamente, son al menos una década mayores, pero es unas 15 veces lo que pagó el Swiss Bank Corp. por cada empleado de SG Warburg, nueve veces más que el valor que le puso Citigroup a los empleados de Schroder y cinco veces el coste medio de los financieros de Fleming que pasaron a Chase.

El partnership al 50% ha sido inestable pero lucrativo. Los clientes desertaron en los primero 18 meses, pero la venture se convirtió con el tiempo en un imán de clientes, consiguiendo buenas cifras durante cuatro trimestres seguidos.

JP Morgan dice de manera nada sorprendente que está decidida a acoger y nutrirse de la cultura de Cazenove. Lo más destacable es que se le mantendrá el nombre; si se respetará o no su herencia, eso es otra cuestión.

La posible retirada del presidente de Cazenove, David Mayhew, se ha venido comentando en los restaurantes de la City desde hace una década. Y parece que pronto se hará realidad.

Puede que JP Morgan haya esquivado algunos de los escollos de comprar un banco de inversiones mediante concesiones a los sindicatos. Y algo del espíritu de Warburg y Schroder vive en sus propietarios, aunque sus nombres hayan desaparecido hace tiempo. Puede que eso sea los mejor a lo que pueden aspirar los banqueros de Cazenove.

Por Jeffrey Goldfarb