'Telecos'

La UE obligará a compartir la red a los operadores que reciban subsidios

Bruselas fijó ayer la condiciones para conceder ayudas públicas al despliegue de redes de banda ancha y de nueva generación (fibra óptica). La CE exigirá como contrapartida a las operadoras beneficiadas que pongan la red a disposición de sus competidores durante al menos siete años.

Las directrices aprobadas ayer por la comisaria europea de Competencia, Neelie Kroes, delimitarán la inevitable intervención del capital público en unas redes de alta velocidad que, según Bruselas, requerirán una inversión de hasta 300.000 millones de euros durante la próxima década. Se trata de redes llamadas a sustituir, total o parcialmente, las actuales de cobre y de cable, o a aumentar significativamente su capacidad para facilitar nuevos servicios a través de internet.

Kroes, que se ha pasado el verano recibiendo furibundos ataques de algunas de las principales operadoras del sector, como Telefónica o Vodafone, dejó ayer claro que el objetivo de sus directrices "es impulsar la inversión en una infraestructura tan estratégica como la banda ancha, pero sin recrear los antiguos monopolios ni distorsionar la competencia".

Para evitar que el despliegue de la red con ayuda de las administraciones públicas redunde en beneficio exclusivo de un sólo operador, Bruselas supeditará la autorización de los subsidios a la obligación de permitir el acceso a otros competidores durante al menos siete años.

La imposición del plazo de siete años no requiere análisis de la CMT

La imposición de ese plazo, según las directrices aprobadas por Kroes, no requerirá ningún análisis previo del mercado por parte del regulador nacional (la CMT en el caso de España). Pero al término del mismo, las autoridades nacionales podrán ampliarlo si el operador titular de la red "tiene un peso significativo en el mercado específico de referencia".

Durante todo el período, el regulador nacional deberá mantener la vigilancia para "evitar precios mayoristas excesivos (...), depredadores o estrechamientos de márgenes" en el acceso a la red.

Tres zonas

La CE someterá el examen de las ayudas a un escrutinio más o menos riguroso en función del área geográfica donde se desplieguen las nuevas redes. El visto bueno comunitario estará prácticamente garantizado en aquellas zonas donde no exista ninguna red disponible. Y todo lo contrario, si hay varias infraestructuras disponibles.

El veredicto será menos claro si existe una sola red disponible. En ese caso, la CE no descarta autorizar la construcción de una segunda red con ayuda pública si el primer operador no ofrece todos los servicios requeridos o lo hace a un precio inasequible para el usuario.

"Las operadoras están divididas"

Neelie Kroes no parecía ayer muy preocupada por las críticas vertidas este verano contra la política de la Comisión Europea en el sector de las telecomunicaciones ni por la acusación de que la supuesta incertidumbre jurídica generada por Bruselas ha frenado inversiones por valor de 6.000 millones de euros. La comisaria europea de Competencia señaló con cierto retintín que "sabemos perfectamente sus planes de inversión tienen una gran importancia para la economía europea". Y descartó que las críticas a su gestión sean unánimes dentro del sector. "Nos hemos reunido con las operadoras y hemos visto que están divididas entre ellas", aseguró la holandesa.

La comisaria está convencida de que su próxima Recomendación sobre condiciones de acceso a las redes de nueva generación creará el marco adecuado para llevar a cabo las multimillonarias inversiones. Y por si el sector privado no se decidiera a invertir recordó que los fondos comunitarios disponen de casi 1.000 millones de euros para esa infraestructura.