Análisis

El deterioro económico se mitiga pero persisten riesgos

Los estímulos surten efecto aunque se duda sobre la sostenibilidad de la mejora.

Igual que hace unos años no había conversación que se preciara en la que no se abordara el boom inmobiliario, hoy es raro el encuentro familiar, fiesta, cena o reunión en la que la economía no acabe tomando protagonismo. La situación actual preocupa. Cada vez son más las familias afectadas por el tremendo deterioro a nivel mundial y aunque los indicios de mejora empiezan a aparecer, los riesgos a la baja son todavía demasiado elevados con un sector financiero aún herido.

El panorama económico dibujado por el FMI esta semana no ha dejado duda. La recesión global desatada por la crisis financiera es severa, la confianza está minada y la recuperación dependerá de manera decisiva de la efectividad de las autoridades a la hora de restaurar la estabilidad financiera, así como del éxito de las políticas monetarias y fiscales de las principales economías encaminadas a sentar las bases para la recuperación de la demanda.

La buena nueva es que las políticas adoptadas empiezan a surtir efecto. 'Los efectos curativos son evidentes en varias áreas. El ritmo de caída del comercio ha remitido a nivel global. En la mayoría de los países los índices de gestores de compras empiezan a remontar de niveles apocalípticos, las medidas de liquidez en el mercado interbancario son más robustas, mientras que los spreads de crédito se han reducido a pesar de que las emisiones de deuda han remontado', explica Citi en su último informe de perspectivas económicas. A todo ello hay que sumar, además, el fuerte rebote de las Bolsas desde los mínimos de marzo. Ganancias que han favorecido a todo tipo de mercados, beneficiando a los emergentes especialmente y con el sector financiero a la cabeza. 'La mejora de los mercados, si se sostiene, es especialmente importante porque puede ayudar a frenar las caídas de riqueza y con eso las caídas de consumo asociado que tanto han complicado esta recesión', añaden desde Citi. Algo especialmente pertinente en países como EE UU o España donde la recesión ha llegado con el endeudamiento de las familias en cotas estratosféricas.

El saneamiento total del sistema financiero es la principal clave para la recuperación

En cualquier caso, por ahora, el mejor escenario que se maneja es el de un freno a la desaceleración. El FMI prevé que la contracción se modere a partir del segundo trimestre -algo que ya empiezan a apuntar los indicadores- y estima una contracción a nivel mundial del 1,3% este año cuando en enero esperaba un crecimiento del 0,5%.

'La necesidad de políticas fuertes en el ámbito económico y financiero es más fuerte que nunca. Pero, con estas políticas en marcha, hay luz al final del túnel. El crecimiento mundial puede volverse positivo a final de año y el desempleo puede empezar a caer a finales del próximo ejercicio', explicó esta semana en rueda de prensa Olivier Blancard, economista jefe del FMI. El organismo internacional cree que el crecimiento mundial puede resurgir en 2010 pero a un ritmo inferior al potencial. De hecho, estiman una tasa del 1,9% cuando el promedio de los últimos años ha rondado el 4,5%. Y es que aún queda mucho camino para que se restaure la confianza, se reactive el consumo, desaparezcan totalmente las tensiones financieras y la actividad comience a remontar con fuerza.

Así, la rapidez con la que se pueda salir de la crisis, la duración del próximo ciclo expansivo o la intensidad del crecimiento futuro son las grandes incógnitas que se plantean los economistas. 'No hay duda que las cosas van a empezar a mejorar a partir de ahora gracias a los paquetes de estímulo. La duda es si será sostenible cuando desaparezcan y eso aún no los sabemos. Hay un 50% de posibilidades de que no', añade Anton Brender, economista jefe de Dexia. 'La variable determinante del próximo ciclo es el crédito minorista. El sistema bancario necesita capital suficiente para atender la demanda de crédito', comenta Jose Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

El saneamiento del sistema financiero mundial se perfila, por tanto, como un requisito fundamental para que el crecimiento regrese a las economías. El sector va camino de la estabilización gracias a las decisiones tomadas hasta la fecha, pero el propio FMI calcula que la crisis supondrá unas pérdidas de cuatro billones de dólares, de las cuales la banca sólo ha reconocido un tercio hasta ahora. Muchos expertos, por tanto, no descartan nuevas provisiones o ampliaciones de capital a pesar de la mejora que están mostrando los resultados de grandes entidades de EE UU.

'Las perspectivas actuales son excepcionalmente inciertas, con los riesgos a la baja todavía superiores. Una de las principales preocupaciones es que la políticas en marcha resulten insuficientes para frenar el efecto negativo de unas condiciones financieras deterioradas en unas economías debilitadas a medida que se limita el apoyo público a nuevas medidas', explica el FMI.

Los últimos indicadores económicos, no obstante, dan motivos para pensar que lo peor de la recesión ha quedado atrás. 'Creemos que EE UU ha tocado fondo. Hay indicios desde el lado industrial, la confianza del consumidor y muchas referencias inmobiliarias. En Europa el final aún no se ha visto', explica Marian Fernández, responsable de estrategia de Inversis Banco.

Las mejoras en el sector residencial son uno de los indicios de que EE UU lleva la delantera respecto a Europa y Asia en términos de recuperación. Esta semana los datos han dado una de cal y otra de arena. Así, si bien las ventas de viviendas usadas cayeron más de lo esperado, la subida de precios -en marzo avanzaron el 4,2% tras la subida del 2,1% de febrero- fue interpretado por muchos como un indicio de que el suelo del sector está cerca.

La recuperación de las ventas minoristas desde mínimos -pese a la recaída de marzo-, datos que apuntan a una suavización de la restricción crediticia a empresas en EE UU o repuntes ligeros en los índices de confianza e industriales también alejan el escenario de depresión prolongada.

La parte negativa en EE UU es la destrucción de empleo con una tasa de paro del 8,5%. 'No creemos que hasta el verano podamos ver una estabilización', añade Díez. Esta semana las peticiones semanales de subsidio de desempleo aumentaron más de lo esperado, hasta 640.000 personas desde 613.000 de la semana anterior. Y precisamente muchos expertos temen que los efectos del desempleo y de la pérdida de riqueza de las familias frene los intentos de recuperación fuertes. Al mismo tiempo, el fuerte desplome de la producción industrial retrasa el horizonte de la recuperación. No es de extrañar, por tanto, que el FMI pronostique una caída del PIB del 2,8% para EE UU este año, pero crecimiento plano el próximo ejercicio. De ahí la preocupación una vez se consuman los paquetes de estímulo y se pierda el apoyo popular a más medidas.

El escenario para Europa es más negro. 'Los indicios de expectativas están mejorando pero los componentes presentes son muy negativos', dice María Luisa Álvarez, analista de Ahorro Corporación. Esta semana se ha visto como el índice ZEW de confianza empresarial y el IFO en Alemania mejoraron, pero la producción industrial sigue desplomándose, la actividad continúa en niveles de recesión y las ventas minoristas siguen débiles. Eso sí, el deterioro también parece mitigarse como mostró la mejora del PMI. El FMI, con todo, pronostica una caída del PIB del 4,2% para la zona euro este año y otra del 0,4% en 2010.

Uno de los graves problemas de esta crisis es que se ha extendido a todo el mundo, lo que impide que el sector exterior sirva de motor a muchas economías. Un freno que limita la fortaleza de la recuperación. En las últimas 122 recesiones que se han producido desde 1960 en la OCDE aquellas que coincidieron con crisis financieras en más de 10 países duraron dos años en vez de dos o tres trimestre y la producción cayó el doble, según el FMI. El futuro se presenta muy incierto con dudas sobre la sostenibilidad de la recuperación.

factores a vigilar. La esperanza del gigante de China

l Tormenta perfecta. Estamos ante una crisis mundial en la que se están produciendo caídas de todas las variables. Estados Unidos se ha visto especialmente afectado por la crisis financiera y la caída del sector inmobiliario, pero el desplome del comercio ha agravado aún más la situación de Europa y Asia, problemas que también empiezan a sufrir las economías emergentes tanto por el canal financiero como el del comercio.

l Comercio mundial. La fuerte caída de las exportaciones ha dado de lleno en economías muy dependientes como Alemania o Japón pero amenaza con retrasar la recuperación mundial si el contagio a países emergentes como China se agrava y retrasa aún más la reactivación de estos países. Se prevé que este año el comercio mundial caiga el 11% este año.

l China. Los índices de actividad y producción industrial se han dado la vuelta en China, un indicio que apunta a que el gasto público ha surtido efecto. Goldman Sachs, de hecho, acaba de revisar la previsión de PIB de China al 8,9% este año desde el 6% (el FMI estima el 6,5%) y al 10,9% para 2010 (7,5% del FMI). 'China es determinante. Si su demanda interna aguanta muchos emergentes que exportan podrán aguantar', añade Pablo Guijarro, de AFI.