COLUMNA

Lo mismo, pero diferente

El presidente de BBVA, Francisco González, dice que su banco es 'muy diferente' del de su rival Santander, y tiene razón. El banco español ha divergido en estrategias internacionales, con Santander expandiéndose agresivamente en Reino Unido y Brasil, mientras BBVA se ha enfocado en México y Estados Unidos.

BBVA se ha distanciado aún más en su estrategia de reforzar capital. El banco, que finalizó el año con un ratio de core capital Tier 1 del 6,2%, ha descartado una emisión de acciones masiva igual a la que el Santander hizo hace unas pocas semanas. En cambio, ha recortado su dividendo de 2008, pagando la cuota final en acciones, y recortará su ratio de pago de dividendo un 30% este año.

Santander, sin embargo, emitió recientemente 7.000 millones de euros en nuevas acciones, permitiéndole mantener su política de dividendo. Pagará cerca de 5.000 millones de euros en 2008, el mismo dividendo por acción que pagó el año anterior, y en caja. El ratio de pago del 54% puede parecer alto, pero su ratio de core capital de alrededor del 7% es más fuerte que el de BBVA.

La elección de BBVA de conservar el capital existente es más prudente que recaudar dinero mediante acciones nuevas para luego pagar la mayor parte como dividendo. Y para el BBVA no es una urgente necesidad hoy elevar capital. Pero hay algunas dudas de que esté bastante capitalizado para arreglárselas con la tormenta que viene en sus principales mercados. La calidad del crédito de España se está deteriorando a un ritmo alarmante. México se encamina a un año duro, como en Estados Unidos.

BBVA dice que reducir el dividendo le ayudará a generar 80 puntos básicos de core capital. Además, BBVA podría teóricamente añadir otros 55 puntos básicos con plusvalias latentes de participaciones industriales y la venta de activos inmobiliarios. Pero aquellos fondos se pueden necesitar para elevar las provisiones o pagar los eventos extraordinarios del tipo del presunto fraude de Bernard Madoff. Ese coste de 300 millones de euros de BBVA en 2008 está demasiado próximo a los 500 millones de euros del Santander. González debe ser todo menos autocomplaciente. Por Fiona Maharg-Bravo

Bonus inmerecidos

Está claro que los bonus de 2008 se han recortado al menos a la mitad para los trabajadores de la banca de inversión. Pero la gente de fuera está simplemente perpleja de que se hayan pagado. En esta teóricamente mayor meritocracia, los empleados de las instituciones que peor se han comportado han sido los que menos han sufrido.

Sólo hay que echar un vistazo rápido vistazo. Un socio de Goldman Sachs que ganó 2 millones de dólares en 2007 obtendrá unos 500.000 dólares en 2008. Y en el siguiente escalón, tampoco habrá sido tan duro, pues Goldman eliminó algunas trabas para permitir que pudiesen ser vendidas más rápidamente las stock option.

En JPMorgan, los 2 millones en bonus de hace un año podrían haberse reducido a 1 millón en 2008. Aunque alrededor del 40% de la suma fue pagada con opciones que han funcionado peor que los valores de Goldman. Las acciones de JPMorgan han caído un 22% en 2009, mientras que las de Goldman se han mantenido firmes desde que fue establecido el precio de la compensación en acciones.

Un ejecutivo de Merrill se habrá embolsado de promedio 1,2 millones de dólares, un 40% menos que en 2007, gracias al trabajo urgente de John Thain para asegurarse los bonus antes de la venta de la institución al Bank of America. Cerca de un tercio habrá sido en acciones de Bank of America, fijado al precio de días antes de que se revelaran los asombrosos 15.000 millones de pérdidas del cuarto trimestre. Será una larga cuesta arriba para recuperar su valor.

Pero en el loco mundo de las altas finanzas, los verdaderos ganadores fueron los supervivientes de bancos relegados a la historia. Los brokers de Bear Stearns fueron retenidos por JPMorgan. Similares acuerdos fueron alcanzados tras la venta de Lehman Brothers cuyos trabajadores se quedaron en EE UU con Barclays. Y los mandamases de Lehman Brothers en Europa y Asia tuvieron su colchón de plumas facilitado por Nomura con dos años de bonus, la mayor parte en efectivo y a los niveles de 2007.

Estos contratos de retención se realizan cuando se ha olvidado la época de los fichajes a base de talanorio. Pero la cultura salarial de esta industria -que dicta que los banqueros necesitan cifras abultadas para cambiar de patrón- todavía prevalece.

Algunas firmas ya han prometido reformar sus planes de incentivos. Con trabajadores como los de las imprudentes firmas haciéndolo tan mal, se debería encender una vela para que se cumplan. Por Jeffrey Goldfarb