COLUMNA

BNP-Paribas, el ejemplo a seguir

BNP Paribas ha sorprendido con la primera emisión de bonos importante desde que los Gobiernos europeos se movieron para rescatar sus sistemas bancarios hace casi dos meses. La emisión, suscrita por dos veces -órdenes por 3.500 millones de euros para los 1.500 millones de la emisión, que fue reservada en 90 minutos-, sugiere que el mercado de deuda puede estar relajando su opinión de que las instituciones financieras deben ser tratadas con sumo cuidado.

A 160 puntos básicos sobre el referente sin riesgo, la emisión tenía un precio ajustado. Las primeras negociaciones en el mercado secundario fueron también positivas. Parece como si BNP pudiera financiarse en el mismo precio que los bancos respaldados por el Gobierno británico.

La cordial recepción refleja en parte la posición de BNP como uno de los pocos prestamistas que superen las turbulencias financieras sin sufrir pérdidas. Pero puede también sugerir que los inversores consideran que BNP está implícitamente respaldada por el Estado en cualquier caso.

Como todos los bancos franceses, BNP tendrá su cuota en un programa de préstamos con garantía pública de 50.000 millones de euros el próximo año. El plan supone que una entidad controlada por un Estado emite bonos y los divide entre los principales bancos del país. Sin embargo, su capacidad es limitada. Así, la emisión de bonos de BNP es un signo de que los fondos que los bancos necesitan eran demasiados para ser satisfechos sólo por el plan del Gobierno.

BNP confía en que su éxito es un signo del cada vez más saludable apetito por el papel bancario de los mercados. La emisión no garantizada está atrayendo a los inversores de crédito tradicional, que han estado últimamente hambrientos de emisiones no garantizadas, además de a los nuevos inversores que estaban operando al margen de los stocks financieros y en los bonos bancarios.

Tomará más de una emisión de 1.500 millones de euros para que alguien declare que los mercados de deuda se abren por completo una vez más a las instituciones financieras. Incluso a los competidores de BNP en el mercado interior, Société Générale y Crédit Agricole, podría costarles encontrar deuda en los mismos términos en mercados más grandes. Pero cuando menos, el golpe de BNP puede ser considerado como el débil pero consolador signo del inicio del deshielo. Esperemos que los bancos más fuertes de Europa sigan su ejemplo. Por Pierre Briançon

Los sacrificios de Río Tinto

Hay una forma correcta y una incorrecta de tranquilizar a los inversores sobre la fortaleza de tu balance. La incorrecta -que termina como Lehman Brothers- es simplemente esperar a que el problema se solucione solo. Río Tinto ha elegido una opción más prudente. La minera anglo-australiana ha anunciado un drástico plan para obtener liquidez con la reducción de un cuarto su abultada deuda de 39.000 millones de dólares en un año. El camino no será un plato de gusto, pero Río saldrá reforzada por actuar decisivamente.

Río no corre el riesgo de incumplir los acuerdos crediticios con sus bancos. Pero en octubre del año próximo debe devolver o refinanciar 8.900 millones de dólares -casi suficiente para engullirse todo su cash flow-. Para cerrar el círculo, ha anunciado una reducción de 5.900 millones de dólares en su gasto de capital, recorte de costes de 1.000 millones el próximo año y abandonar el incremento de 500 millones de dólares en dividendos, ahorrando un total de 6.500 millones de dólares en 2009. Las facilidades bancarias por otros 6.500 millones absorberían el resto. Si todo esto falla, Río tiene 30.000 millones en activos que pueden ser vendidos.

El problema de actuar inmediatamente es el problema que luego genera. Los recortes en los proyectos de inversión alcanza las dos terceras partes. Si Río acierta en sus predicción de que las materias primas mineras repuntaron en los próximos cinco años, habrá perdido oportunidades frente a sus rivales. Cuando los precios suban, no será capaz de atiborrarse de beneficios, frente a algunos de sus competidores, como BHP Billiton -el cual abandonó la oferta por Río el pasado mes-.

Otro golpe doloroso puede caer en febrero, cuando la minera actualice sus inversiones a precio de mercado. Pagó unos 38.000 millones de dólares por el productor canadiense de aluminio Alcan en octubre de 2007. Desde entonces el aluminio ha caído un 40% por lo que hoy ya no vale lo que desembolsó Río. Incluso con las divisas a su favor, la minera tendrá que afrontar embarazosas provisiones. Todavía es posible sobrevivir a esta vergüenza, no tanto un crunch en la refinanciación. Otras compañías con repagos inminentes deberían tomar nota. Por John Foley