Ciudades del mundo

Toulouse

Con un cuerpo medieval y un alma de estudiante, la conocida como La Ville Rose (la ciudad rosa) es una de las capitales más animadas del país galo

Toulouse
Toulouse

Toulouse, La Ville Rose -llamada así, paradójicamente, por sus características casas de ladrillo rojo-, es una ciudad híbrida hecha de retazos de culturas e historia que se entremezclan en un conjunto alegre y singular: un pueblo latino y mediterráneo de clima suave situado a 400 kilómetros del mar; una ciudad francesa con carácter español; una capital con un cuerpo medieval y un alma de estudiante sostenida por una de las industrias más avanzadas del mundo, como la aeronáutica (es la sede de la empresa Airbus).

Unos contrastes que se trasladan a su propia geografía urbana donde destacan, por un lado, los amplios espacios abiertos que rodean al río Garona y, por el otro, las calles y plazas del centro, tan estrechas que apenas les da el sol en pleno verano. La capital del departamento de Haute Garonne, en el sur de Francia, es la cuarta ciudad del país galo (tras París, Marsella y Lyon), con cerca de 440.000 habitantes, aunque puede visitarse fácilmente a pie sin terminar agotado. Clasificada por el Gobierno francés como Ciudad del Arte y la Historia, un paseo por ella debe comenzar en su centro neurálgico: la gran plaza porticada que alberga la sede del ayuntamiento o Capitole, similar a la Mayor de Madrid o Salamanca. Como en éstas, el viajero debe hacer un alto y sentarse en una de sus terrazas, uno de los elementos distintivos de la ciudad y que siempre permanecen ocupadas tanto en verano como en pleno invierno.

De la plaza de Capitole parten las calles más comerciales de la ciudad, como la rue Saint Rome o la rue du Taur: un caos de comercios, cafeterías y restaurantes con un constante trasiego de peatones, vehículos y bicicletas que luchan por encontrar un hueco en sus estrechas aceras y calzadas. En estas vías, el visitante no puede dejar pasar la oportunidad de detenerse en uno de los abundantes establecimientos gastronómicos y probar las especialidades de la región, como la cassoulet (un plato parecido a la fabada), la fondue de queso, el pato o las crepes, acompañándolas de un buen vino de la zona.

La visita del centro histórico comienza en la plaza de Capitole

De sus 440.000 habitantes, 140.000 son jóvenes estudiantes

Callejeando por el centro, el turista se encontrará con la basílica de Saint Sernin, sin duda el edificio más espectacular de Toulouse. Coronada por un campanario octogonal de 64 metros de altura y edificada en el siglo XII, es la segunda iglesia románica más antigua de Francia, tras la abadía de Cluny, y un importante paso para los peregrinos que desde este país se dirigen a Santiago de Compostela. Destaca por su espectacular fachada y por la cripta que alberga en su interior. Junto a este edificio se encuentra el museo Saint-Raymond, consagrado al arte clásico, una de las muchas salas de exposiciones que pueden encontrarse en Toulouse. El amante del arte tampoco debe dejar de acudir a Les Abattoirs, el museo de arte contemporáneo, y, sobre todo, al antiguo convento de los Agustinos, que cuenta con una de las colecciones de escultura románica más importantes del mundo.

La visita por el Toulouse histórico puede finalizar en el Convento de los Jacobinos, del siglo XI, donde el viajero puede provocarse una tortícolis si admira durante demasiado tiempo su alta bóveda interior, de 22 metros de altura, soportada por diversas columnas estrelladas de once brazos que, por su forma, se conocen como La Palmera.

El otro gran atractivo turístico se encuentra en el río y sus alrededores: el Garona con sus históricos puentes -como el Pont Neuf-, alrededor del cual se extienden las zonas verdes de la Pradera des Filtres y la plaza de la Daurade. Ambas congregan gran parte de la vida social de Toulouse y son escenario de conciertos, exposiciones, picnic y fiestas. Y es que los estudiantes han invadido la ciudad: con tres universidades, congrega a unos 140.000, un cuarto de la población. 'París para ver, Lyon para tener... y Toulouse para aprender', dice un dicho popular. Por todo esto, es un lugar bullicioso de día y de noche, que desmiente el tópico de que los franceses se acuestan pronto y madrugan mucho. Un buen porcentaje de estos estudiantes son extranjeros venidos de todas partes, principalmente de Europa a través del programa Erasmus. Los españoles son una de las principales nacionalidades. No obstante, Toulouse fue la mayor comunidad española en Francia y una de las sedes del Gobierno republicano en el exilio tras la Guerra Civil, cuando se la conocía popularmente como 'la quinta provincia catalana'.

La ciudad, haciendo honor a su espíritu inquieto y juvenil, organiza a lo largo del año multitud de eventos culturales, entre los que sobresalen la Primavera de Septiembre, consagrada al arte y la música contemporánea; los Encuentros de Cine de América Latina, en marzo, o el festival de música Río Loco, a finales de junio, dedicado cada año a un país.

El paseo por el Garona puede desembocar en los canales de Brienne y de Midi, que también atraviesan el centro urbano. El segundo de ellos une el Atlántico con el Mediterráneo y ha sido nombrado Patrimonio de la Humanidad. Sus alrededores, salpicados de árboles, forman el paraje más agradable de la ciudad para pasear, a pie o en bicicleta: todo el centro urbano está muy bien organizado para desplazarse sobre dos ruedas. Es posible alquilar este medio de transporte en uno de los 135 puntos preparados para ello por tan sólo un euro diario.

Otros lugares que el viajero no puede ignorar son el barrio popular de Saint Cyprien, al otro lado del río, y el árabe de Arnaud Bernard; así como el espacio verde de la Grande Ronde y el jardín japonés, construido sobre el modelo de un palacio del siglo XVII de Kioto.

Guía práctica

Cómo ir

Toulouse está a sólo 200 kilómetros de la frontera con España, por lo que es sencillo desplazarse hasta allí en automóvil. De otro modo, actualmente la mejor opción es el avión: desde hace dos años, Easyjet cuenta con vuelos regulares que permiten llegar a Toulouse en una hora por unos 60 euros ida y vuelta. Eso sí, sólo desde Madrid.

Qué ver

La Ciudad del Espacio Los amantes de la ciencia y de las estrellas deben visitar el parque temático de La Ciudad del Espacio, a las afueras de la ciudad. Es un centro dedicado al mundo de la aeronáutica espacial, donde es posible visitar el interior de una nave espacial rusa reproducida en tamaño real, conocer la Estación Espacial Internacional a través de una película en tres dimensiones o entrenarse en aparatos similares a los que utilizan los astronautas. El precio es de 19,5 euros para adultos, 13 para niños de entre cinco y quince años, y gratuito para los menores de cinco.

Maison du Cassoulet La cassoulet es un plato típico de la región, similar a la fabada, hecho con alubias blancas, chorizo, salchichas y carne (perdiz, cordero o pato), servido en una cazuela de barro. Por 18,90 euros. Boulevard de Strasbourg, 3 bis.

Michel Sarran Es uno de los chefs franceses más conocidos con restaurante en Toulouse. Destinado a quien quiera probar la alta cocina francesa y darse un capricho, pues el menú más barato supera los 50 euros. Boulevard Armand Duportal, 21.

La Bohème Restaurante de cocina regional donde probar la comida omnipresente en la región: el pato, en todas sus variantes (foie gras, confit, magret...). A partir de 25 euros. Rue Lafayette, 3.

Para dormir De dos estrellas, son recomendables los hoteles de la cadena Ibis, y de tres los Mercure (hay cuatro en el centro). Para quien desee algo más especial está Le Clos des Potiers, un palacete del siglo XIX.