COLUMNA

Piensa global, pero actúa local

Una gran parte de la economía global parece notablemente sincronizada. Se espera que el crecimiento del PIB en 2008 sea casi idéntico en la eurozona, en Estados Unidos y en Gran Bretaña. Lo mismo con las tasas de inflación. Y se prevé que el crecimiento y la inflación se deteriorarán en las tres economías. Pero esta uniformidad no ha alcanzado a los bancos centrales, que parecen vivir en mundos muy diferentes.

Empecemos con el crecimiento. Goldman Sachs estima un aumento del 1,4% este año en Gran Bretaña, y un 1,5% en EE UU y la Eurozona. Para 2009, los pronósticos del banco son del 0,9% para Gran Bretaña, 1,3% para la zona euro y 1,1% para EE UU. Parecido ocurre con la inflación. Las tasas esperadas para 2008 rondan el 4%. Los pronósticos para 2009 muestran más variedad: del 1,9% en Gran Bretaña al 3,2% en EE UU.

También se espera que los tres bancos centrales se comporten de la misma forma esta semana, al mantener sus actuales tipos de interés. Los tres dirán que las preocupaciones sobre el crecimiento y la inflación están finamente equilibradas. Pero hay una gran diferencia. Las políticas de tipos muestran bastante más divergencia que las economías. La Reserva Federal los tiene al 2%; el Banco Central Europeo, al 4,25%; y el Banco de Inglaterra, al 5%.

Destacan los bajos tipos de EE UU. Sin embargo, los factores particulares de EE UU apuntan hacia tipos más elevados, y no más bajos, que en Europa. El alto déficit de cuenta corriente actual sugiere un consumo excesivo. Además, EE UU parece peor en los dos otros heraldos de la inflación: el déficit del Gobierno y la fuerza de la divisa, aunque la libra también esté débil.

La política monetaria de EE UU es fácil de explicar, pero difícil de justificar. La Fed ha asumido durante mucho tiempo una actitud temeraria para con los riesgos inflacionarios. Después de media década de preocuparse por el riesgo de deflación, el banco central de EE UU sólo ahora empieza a inquietarse por la realidad de unos precios más elevados. Ciertamente, los aumentos de tipos se encuentran más allá del horizonte.

El largo periodo de tipos bajos en EE UU puede haber ayudado a prevenir o retrasar una verdadera recesión. Pero cuando las economías occidentales se desincronicen, es probable que la estadounidense sea la que se quede descolgada, con una elevada y duradera inflación. Por Edward Hadas

La solidez de Telefónica

Los operadores de telefonía europeos han tenido un trimestre de montaña rusa. Vodafone empezó la temporada de presentación de resultados con algo así como un desastre español. Pero no sentó precedente. Con la excepción del patinazo de BT, los operadores europeos han demostrado una sólida resistencia, y Telefónica ha demostrado su solidez.

La economía española puede estar bajo presión, pero a los competidores locales de Vodafone no les ha ido tan mal. El operador de telefonía británico, con un 35% cotizando en el mercado, informó de una caída del 2,5% en sus ingresos de servicio de telefonía móvil. Telefónica, por su parte, publicó un aumento del 0,5%. Los pobres resultados de Vodafone, en parte, fueron culpa de la fugacidad de su clientela. Mientras los clientes de Telefónica son también suscriptores suyos en telefonía fija, Vodafone, dedicado sólo a la móvil, se ha centrado en las generaciones españolas más jóvenes y en la amplia población inmigrante. Este segundo grupo ha sido duramente afectado por el rápido colapso del mercado de la construcción.

Vodafone tuvo un trimestre relativamente pobre, pero sobre los últimos cinco años sus acciones cuentan todavía con el segundo mejor rendimiento de todos los grandes operadores europeos. El relativo éxito puede deberse a sus fuertes posiciones en los mercados emergentes. Así, Vodafone todavía le sigue la pista a Telefónica. La operadora española ha superado a las grandes compañías europeas de telecomunicaciones desde 2004. Esto se debe, en parte, a una defensa agresiva de su negocio doméstico de telefonía fija, que ha combinado con éxito con la televisión por cable y las ofertas de banda ancha.

Pero buena parte del rendimiento de Telefónica debe ser atribuido a su pujanza en los mercados emergentes. Telefónica opera en la telefonía fija en Latinoamérica desde los años 70, y se transformó hace cinco años al no dejar escapar una gran cartera de activos de telefonía móvil, del estadounidense BellSouth, en la región. Hoy, Latinoamérica supone aproximadamente el 38% de sus beneficios totales. Mientras los mercados de telecomunicaciones europeos maduran, la temprana decisión de Telefónica de diversificar parece profética. Por Una Galani