Consolidación energética

La compra de British Energy por Edf desata los temores sobre la competencia energética en Reino Unido

La probable adquisición de British Energy por parte de la 'utility' francesa EDF, que podría anunciarse esta semana, ha desatado los recelos por parte de compañías rivales y consumidores sobre los riesgos para la competencia en el mercado eléctrico de Reino Unido, según informa el diario Financial Times, que abre la puerta a la posibilidad de que la transacción contemple la condición de que EDF se desprenda de algunas centrales eléctricas en el país.

De acuerdo con la información publicada por el periódico, las compañías eléctricas y los consumidores británicos han solicitado "cambios radicales" para mejorar la protección de la competencia y de los usuarios, una demanda a la que se ha sumado también el comité selecto de negocios y empresas.

En este sentido, el profesor de la Universidad de Oxford y experto en energía, Dieter Helm, advierte de que un acuerdo con EDF significaría esencialmente poner en manos del Gobierno francés la industria nuclear británica.

En este sentido, FT señala que EDF tendría una posición dominante en la gestión de las actuales plantas nucleares británicas de energía eléctrica y en la construcción de nuevas centrales.

Asimismo, el diario señala que otra compañía francesa, Areva, encabeza el consorcio que este mes se adjudicó el contrato para la puesta en marcha de las operaciones de la planta de Sellafield, al mismo tiempo que es la compañía que suministra a EDF componentes que serán utilizados por ésta en la construcción de reactores en Reino Unido.

De este modo, el periódico destaca el papel que desempeñarían en el sector energético británico dos dos compañías controladas por el Estado francés.

"Si el objetivo era crear un mercado privatizado donde contaramos con compañías que compitieran entre ellas, hemos dado un paso en la dirección completamente opuesta", añade Helm.

EDF podría anunciar esta semana la compra de British Energy, en la que el Gobierno británico controla un 35% del accionariado, por unos 12.500 millones de libras esterlinas (15.772 millones de euros). La suma de las dos compañías representa alrededor del 21% de la capacidad de generación de energía eléctrica en Reino Unido.

Entre las mayores preocupaciones se encuentra los efectos de la operación en la competencia en el sector mayorista, que es "profundamente ilíquido", según Keith Munday, director comercial de Bizzenergy, quien califica el potencial acuerdo de "un paso muy significativo en la dirección equivocada" y advierte de que "es malo ahora y será peor".

Por otro lado, el profesor Helm considera que la compra de British Energy por EDF no se enfrentará a demasiados obstáculos por parte de la Comisión Europea, aunque otros expertos del sector energético apuestan por que EDF será obligada a vender algunas de sus centrales eléctricas para fortalecer la competencia.