Guillermo Fernández Vara

'Los extremeños ya creemos en nosotros, pero nos quedan complejos'

Está a punto de cumplir su primer año como presidente de la Junta de Extremadura, un cargo en el que ha sucedido a Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Médico forense, nacido en Olivenza (Badajoz) en 1958, Guillermo Fernández Vara lleva el timón de Extremadura en un momento determinante para una comunidad emergente. Buena parte de la transformación de Extremadura en los próximos años dependerá del Plan de Infraestructuras, que contempla inversiones por 19.000 millones en ocho años. También de que sepa aprovechar sus oportunidades en un mundo que cambia a velocidad de vértigo.

¿En qué consiste dicho plan?

El plan se enmarca en un concepto que yo he denominado la segunda transformación de Extremadura para que le permitan alcanzar sus objetivos, que son igualarnos a la media española en aquellas variables en las que todavía tenemos alguna diferencia. La composición de nuestro PIB nada tiene que ver con el de hace 25 años. Entonces, el peso de la agricultura era demoledor. Necesitamos un aumento del peso de la industria y, en menor medida, de los servicios.

'El extremeño valora su educación y su sanidad, pero se sigue considerando peor que el de otra comunidad'

¿Qué es lo que, a su juicio, define mejor la transformación de Extremadura en estos 30 años?

Hoy estamos en una región en la que trabajan 415.000 personas y tiene 480.000 activos, cuando hace 25 años había la mitad. El desarrollo en este ámbito ha sido tremendo. Hace 20 años había un parado por cada dos empleados y ahora hay uno por cada ocho ocupados. De puertas para adentro de nuestros corazones, la gente se lo empieza a creer. Todavía tenemos algunos complejos. Si al extremeño se le pregunta si valora bien el sistema educativo y sanitario, con todos nuestros errores, dice que sí. Pero no le preguntes que si es mejor que los de fuera, porque te dice que no.

¿Por qué sigue sucediendo esto?

Si a una región se le deja sin la mitad de su gente, cuesta muchas generaciones recuperarlo. El efecto de la emigración aquí es demoledor.

¿A quién considera protagonistas de esa transformación de Extremadura?

La política ha tenido mucha importancia, mucha más de la que yo creo que tiene que tener en la actualidad. Ahora hemos podido pactar con empresarios porque hay empresarios, hace 25 años no era posible porque los pocos que había no estaban aquí. También le doy mucho valor a esa sociedad que no se resignó al futuro que la historia le tenía reservado y que, poco a poco, los que se quedaron fueron tirando hacia delante y generando un tejido empresarial, cuyos hijos hoy ya tienen licenciaturas y una formación extraordinaria. Yo creo que ha sido esa complicidad entre la sociedad civil y la política lo que ha hecho que todo esto haya sido posible.

¿Los retos de entonces y los de ahora siguen siendo los mismos?

Los retos de entonces eran muy visibles. No hacía falta nada más que salir de casa para comprobarlo: llevar luz y agua potable a los pueblos, que muchos no tenían. Ahora todo eso se ha conseguido. Ahora ya uno no depende de lo que tiene o de lo que es, sino de la capacidad que tenga de innovar, de imaginar, de crear cosas nuevas. De ahí la importancia que le hemos dado a las nuevas tecnologías y la I+D. Eso es lo que nos hace que seamos iguales. Ahora tenemos una revolución cada día. El reto de futuro es aprovechar todo lo que representa la nueva sociedad. Poner ordenadores en todas las escuelas ha servido para que hoy día los chicos vean en internet una herramienta que sus padres no pudieron nunca ni imaginar.

¿Esa apuesta por la sociedad de la información está dando resultados?

Los resultados son enormemente positivos. Era básico que la alfabetización tecnológica se hiciera sin crear desigualdades sociales y eso yo creo que es palmario. El acceso que se ha ido creando a internet es muy equitativo. Hemos sido la primera comunidad que ha llevado la banda ancha a todos los pueblos para que no hubiera una brecha tecnológica. Somos una comunidad con casi un 20% de personas mayores de 65 años.

Usted ha sido consejero de Sanidad antes que presidente. ¿Su percepción de la situación económica de Extremadura ha cambiado?

Inmediatamente después de que me nombraran candidato hice una inmersión en cosas en las que hasta ahora no la había hecho y descubrí realidades sobre las que no tenía la misma conciencia. Yo antes veía la foto de Extremadura y veía las listas de espera sanitarias. Ahora eso es un elemento más en un conjunto. Ahora veo que Extremadura es una, pero es verdad que hay zonas con mucha más proyección o dificultades que otras.

La mayoría de las comunidades han terciarizado su economía. ¿Cómo va ese proceso?

Cada día tiene más peso la transformación dentro de la agricultura. El gran éxito nuestro en los últimos años es que se transforma el tomate, somos los primeros productores de arroz y tenemos una arrocera, estamos teniendo un desarrollo espectacular en todo el sector de los frutales y desde aquí ya sale al distribuidor final.

El porcino ibérico pasa por momentos delicados.

La crisis es de mercado. La sobreoferta de los últimos años y el aumento del precio de los piensos son, entre otras, las causas. La respuesta pasa por que el sector adapte su oferta a la demanda. Nuestras actuaciones para remontar la crisis son las fijadas por el anterior Ministerio de Agricultura, como la reducción de módulos del IRPF, préstamos a bajo interés y apoyo a las producciones extensivas de ganado autóctono.

¿Qué sensación le produce el nuevo Gobierno?

Es equilibrado, con amplia presencia de mujeres. Me quedo con que todos los ministerios nos apoyen en los proyectos.

La imagen. 'Cada vez más gente se sorprende cuando nos visita'

'Hay porcentajes altísimos de españoles que no nos conocen', comenta Vara. 'Hay cada día un porcentaje de gente cada vez más importante que se sorprende cuando viene', añade. ¿Qué se puede hacer para cambiarlo? 'Una, tenemos que duplicar el número de turistas que vienen a Extremadura. Para eso hay que facilitarles la llegada, la estancia y la salida. La llegada y la salida se facilita con transporte aéreo y transporte ferroviario. Y segunda, la estancia tiene que ser de calidad. Nuestra estrategia en turismo tiene que ser que la gente llegue y salga con comodidad y, cuando estén aquí, estén cómodos y a gusto'.

Vara se siente incómodo con los tópicos que aún persisten. 'La gente se sorprende de que aquí haya hierba, se creen que esto es una tierra baldía y seca. Somos la comunidad que más agua tiene de España. Piensan que somos gente que vive del cuento, y aquí se trabaja un montón. Dicen que somos una tierra subvencionada cuando pagamos los mismos impuestos que en el resto de España. Está lleno de tópicos, pero porque eso es lo que una parte de España ha querido que exista. En nuestras manos está que eso cambie'.