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Moody's y S&P prevén un fuerte alza de impagos en bonos corporativos

Cuidado con la renta fija privada. La agencia Standard & Poor's afirma que la morosidad de los bonos con grado especulativo está en los niveles más altos en seis meses y que los impagos seguirán creciendo al menos hasta 2009. Moody's corrobora esta visión: 'El año 2007 es el suelo del ciclo crediticio y ahora cabe esperar un brusco aumento en la suspensión de pagos'.

Cambio de tercio en el mercado de la deuda corporativa: el ratio de suspensión de pagos de bonos de baja calidad crecerá de los mínimos históricos de 2007 -inferiores al 1%- hasta cifras próximas al 4,6%, menos de la mitad de los impagos registrados en la crisis de 2001. Es el escenario base que manejan las agencias de calificación, pero la situación podría complicarse más. Desde Moody's avisan: 'Si se materializase una recesión significativa en Estados Unidos, la morosidad alcanzaría niveles superiores al 10%, como ya ha ocurrido en crisis pasadas'.

Standard & Poor's ha identificado las emisiones de 114 empresas -ninguna de ellas española- cuyos bonos corren riesgo de caer en impago; el valor de la deuda comprometida asciende a 64.600 millones de dólares (41.960 millones de euros). Es lo que la agencia denomina como weakest links. El 82% son compañías localizadas en EE UU y el principal sector afectado es el medios de comunicación y ocio, con 20 emisores calificados de 'altamente vulnerables'.

La debilidad económica, acelerada a raíz del estallido de la crisis de las hipotecas subprime y de los bonos respaldados por estos créditos, ha terminado repercutiendo en las expectativas de beneficios empresariales y esto ha derivado en nuevos problemas para la deuda corporativa. Pero son dos situaciones diferentes. El saldo vivo de la deuda de empresa de baja calidad, que no tiene que ver con la deuda de origen hipotecario, es en EE UU de un billón de dólares (unos 650.000 millones de euros). El dinero en peligro aún es bajo en términos relativos y absolutos.

Las tasas de febrero son las más altas en seis meses, y eso que alcanzan sólo al 1,06% del total de bonos basura analizados por S&P. Pese al aumento, la cifra lleva ya 49 meses consecutivos por debajo del promedio de largo plazo, que es del 4,35%. En EE UU se espera que este año crezca rápidamente hasta situarse en el 4,6%. El dato aún estaría muy por debajo del 10,8% de 2002 o del 12,5% de la recesión del año 1991.

Cuando una empresa emite deuda, las compañías de calificación valoran los bonos en dos grandes categorías, cada una con sus diferentes niveles: grado de inversión -a la que se presupone solvencia garantizada- y grado de especulación, que remunera el riesgo con una mayor prima.

En los dos últimos años no se ha registrado ningún impago en empresas que tuvieran grado de inversión, según los datos de Moody's. Eso es lo habitual. De hecho, entre 1941 y 1969 no hubo ni una sola suspensión de pagos en empresas que fuesen consideradas como solventes. Lo mismo sucedió entre 1992 y 1997. Pero en 2002, hubo 16 compañías presumiblemente sólidas que sorprendieron a sus inversiones declarando suspensión de pagos. Aún se está bastante lejos de ese escenario, pero desde Standard & Poor's también se quiere matizar el optimismo: 'Las tasas están en la fase inicial de ascenso desde una base de mínimo histórico', señala Diane Vazza, directora general de renta fija de S&P. 'Esperamos que la aceleración prosiga durante el año 2009', adelanta Vazza.

El cambio de tendencia ya se está materializando. En los dos primeros meses del año han tenido lugar 12 suspensiones de pagos entre las empresas supervisadas por S&P. El importe total es de 9.600 millones de dólares. En el conjunto de todo 2007, la morosidad afectó a los bonos de 22 compañías y el volumen fue de 8.100 millones. En el caso de Moody's es resultado es que los impagos han afectado a 11 emisores entre enero y febrero, implicando deuda por valor de 8.600 millones, mientras que en el mismo periodo del ejercicio pasado hubo tres suspensiones y el volumen fue de unos 1.170 millones. Se habla todavía de números pequeños, pero también de un giro de tendencia que no debe coger desprevenidos a los inversores.

La previsión 4,6%. Es la tasa de morosidad (sobre bonos especulativos) que las empresas de rating esperan que alcance este año el mercado de deuda corporativa.

El problema se concentra en EE UU

La actual crisis crediticia tiene su origen en Estados Unidos y es allí donde se focalizan los problemas de solvencia. Los datos de S&P son reveladores: la tasa de suspensión de pagos llegó en febrero al 1,22% de la deuda de grado especulativo de EE UU; en Europa, el porcentaje cayó al 0,5% y en los países emergentes fue de sólo el 0,18%.

La correlación entre la tasa de desempleo y las suspensiones de pagos ha sido muy estrecha en los últimos 25 años. En febrero, la economía americana destruyó empleo -63.000 puestos de trabajo- por segundo mes consecutivo.

Los 'spreads' que se están pagando en la deuda con grado especulativo están aumentando rápidamente. Así, el porcentaje de títulos de baja categoría con una prima -sobre los bonos del Tesoro- superior a los 1.000 puntos básicos (un 10%), lo que se conoce como distress ratio, ha pasado del 11,1% en enero al 16,9% en febrero; es el diferencial más elevado desde el año 2003.

El segmento de comercio minorista es el que tiene un distress ratio más alto, un 29,5%. Desde un punto de vista estadístico, este ratio suele adelantar en unos nueve meses las suspensiones de pagos.

La expectativa de unos beneficios empresariales más débiles también tiene su repercusión en los spreads que paga la deuda sin grado de inversión que tiene primas inferiores al 10%. El diferencial medio de estos bonos ha pasado de 720 puntos básicos a algo menos de 770 puntos, según datos de S&P.