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Ronald Chao

'La economía china tiende a un mayor equilibrio'

El analista experto en China explica que la mayor potencia emergente se dirige hacia un crecimiento ligeramente ralentizado, aunque cercano a los dos dígitos, y con una composición más sana

Con veinte años de experiencia en trabajos de auditoría y consultoría en China, Hong Kong y Canadá, Ronald Chao es miembro del Instituto de Auditores de Cuentas de Ontario y presidente del Comité Financiero de la Shanghai Concordia International School. Experto en penetración de mercados, regulación y fusiones y adquisiciones, explica a Cinco Días los avances del gigante emergente en términos de seguridad jurídica y de atractivo para los inversores.

Con un crecimiento del PIB del 11,4% en 2007, el máximo en 14 años, ¿no existe un riesgo de sobrecalentamiento?

El gobierno es muy consciente de ese riesgo y, para controlarlo, ha implantado medidas de enfriamiento desde principios de 2007: subidas en los tipos de interés, en el ratio de reservas bancarias, etc. Lo que ocurre es que estas medidas son graduales y llevan tiempo hasta que crean efectos.

La inflación llegó a duplicarse el año pasado...

Desde luego, también es fuente de preocupación. Las subidas de precios de los alimentos y las materias primas en los mercados internacionales tienen su impacto.

¿Hacia dónde cree que puede ir el PIB este año?

Es probable que haya una cierta desaceleración. Estados Unidos, que crecerá bastante menos, es el primer cliente de las exportaciones chinas, lo que implicará que éstas se moderen. En paralelo, los estímulos al consumo empiezan a hacer efecto y podrían compensar parte del drenaje mencionado. Creo, en definitiva, que el crecimiento será más equilibrado. El montante será algo menor que en 2007, pero la mayoría de los bancos todavía esperan un 10%.

¿Puede haber tensiones sociales si se agravan las diferencias entre el campo y la ciudad?

Así es. El gobierno lleva décadas tratando de contener ese diferencial. æscaron;ltimamente, sin embargo, la subida de los precios de los alimentos ha mejorado las condiciones de los campesinos, desincentivando el traslado a las ciudades. De nuevo, vamos hacia un mayor equilibrio.

¿Cómo pueden influir las últimas reformas legales en la atracción de inversiones extranjeras?

Se está creando un entorno legal más previsible. La unificación de tipos impositivos para empresas locales y extranjeras, vigente desde el 1 de enero, clarifica las cosas. Lo mismo sucede con la incorporación explícita de la propiedad privada al sistema legal, que obviamente genera confianza en los inversores. También ha habido reformas laborales, que se acercan al modelo europeo y generan previsibilidad.

¿Todo buenas noticias, entonces?

Se avanza en el buen camino, pero no hay que olvidar que China es un país enorme. Queda el reto de aplicar las leyes e incentivos socioeconómicos de forma consistente en todo el territorio. Esa será la verdadera prueba para las reformas.

Europa y Estados Unidos piden una mayor fluctuación del yuan. ¿Habrá avances en este sentido?

A medida que la economía se hace más abierta, hay más margen para que el mercado determine en mayor medida la cotización, siempre que se garantice la estabilidad financiera. Por otro lado, hay que tener en cuenta que a nadie le gusta que le digan lo que tiene que hacer.

¿Ha mejorado la protección de la propiedad intelectual?

El gobierno trata de defenderla, aunque hay dificultades por la amplitud del país. Creo que el movimiento se está produciendo. Las empresas chinas están modificando su cadena de valor, y el momento definitivo llegará cuando sientan que ellas también tienen propiedad intelectual a proteger.

¿Acompañan las reformas políticas a las económicas?

La población china tiene mucha libertad individual. El acceso a internet y periódicos extranjeros facilitan la interacción con el resto del mundo. Se avanza en la ampliación de derechos, aunque siempre es subjetiva la determinación del ritmo adecuado.

Oportunidades para las empresas españolas

La presencia empresarial de España en China sigue siendo escasa en relación con la de otros países europeos, pero Chao cree que se abren buenas oportunidades. Por una parte, la mejora del poder adquisitivo supondrá un aumento de la demanda de productos de consumo, y los chinos 'saben distinguir la calidad, lo que avala a los productos españoles'. Los mayores ingresos 'harán que más personas piensen en su jubilación', lo que beneficiará a aseguradoras y servicios financieros en general, donde España cuenta con empresas punteras. Igual que en construcción, ámbito en el que, según Chao, 'quedan muchas infraestructuras por construir para integrar a las regiones centrales y occidentales'. El socio de Deloitte cree que las empresas de energías renovables también tendrán hueco, 'porque el crecimiento lleva aparejada una necesidad de limitar las emisiones'.

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