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Una baldosa inteligente que se comunica con los humanos

Tau crea un azulejo que ayuda a realizar dietas o a controlar el tiempo del café de los trabajadores

Una baldosa inteligente que se comunica con los humanos
Una baldosa inteligente que se comunica con los humanos

El suelo inteligente. Así se podría bautizar a las baldosas que ha presentando la empresa Tau Cerámica en la Cevisama, el certamen de recubrimientos cerámicos que se celebra estos días en Feria Valencia. Este azulejo, que aún no se comercializa, incorpora varios sensores que permiten detectar desde el peso de la persona que lo pisa hasta el tiempo que pasa en un sitio. En la feria, Tau ha puesto dos ejemplos de su posible utilidad, pero las aplicaciones de este invento son mucho mayores.

Diet floor o Cafe time son los nombres de posibles usos de esta baldosa, que no tiene ninguna diferencia ni física ni estética con cualquier otra. En el primer caso, el azulejo, instalado en la cocina, y en concreto frente a la nevera, es capaz de despertar la conciencia de los que, haciendo dieta, son demasiado aficionados a las excursiones al frigorífico. La baldosa calcula el peso del usuario, la hora que es y el tiempo que está sobre la misma. Así reconoce si alguien está picoteando entre horas y se activa un altavoz que lanza un mensaje, que se puede personalizar, amonestándole por su comportamiento.

En el segundo caso, que a muchos trabajadores seguro disgusta, la placa cerámica se coloca en frente a la máquina de café de la empresa. Mucho tiempo sobre ella o a horas fuera de lo normal hace que una webcam, colocada en la cafetera, mande una imagen al departamento de recursos humanos. 'Es un toque de humor', explica José Manuel Llopis, del departamento de marketing de Tau.

Llopis explica que éstas son dos de las muchas utilidades que podrían darse a este producto. 'Podría actuar como elemento de seguridad, ya que detectaría si alguien está en una zona de unas oficinas o en una casa a horas no habituales, podría detectar si una persona que no debe levantarse de la cama lo hace, o podría incluso ser un elemento de ayuda a la decoración, ya que puede servir de sensor para que se enciendan determinadas luces al paso de una persona', relata el directivo de la firma cerámica.

La industria azulejera española, basada fundamentalmente en la provincia de Castellón, se ha caracterizado por realizar fuertes inversiones en investigación para lograr mejorar año tras año el producto. En el caso de Tau, estas inversiones han dado fruto a través de la división Tau Advanced. 'Cada año nos juntamos un grupo de personas y lanzamos un montón de ideas aunque no tengan sentido. De ahí surgen proyectos, algunos de los cuales pueden llegar a ser comerciales', señala Llopis. En el caso de la baldosa inteligente, que se ha creado junto al inventor Pepe Torres, su desarrollo ha sido posible gracias precisamente a que de este departamento surgió la baldosa que se instala en seco, es decir sin cemento ni cola. Al usarse unas guías metálicas, dejan espacio en la parte trasera del azulejo para colocar cualquier tipo de pequeño cable, detector o microprocesador. 'Es un paso más a la casa inteligente', explica Llopis.

Si el invento es viable y se podrá instalar en el futuro está por ver. Sin embargo, estas líneas de investigación y de innovación son las que permiten al sector cerámico mantenerse en buena forma. El año pasado, las empresas azulejeras facturaron 4.200 millones de euros, con un crecimiento del 3,5%. Y el parón de la construcción en España no parece asustarles mucho. 'Hemos hecho el trabajo de abrir nuevos mercados y creemos que 2008 será positivo', dijo ayer Fernando Diago, presidente de la patronal del sector, Ascer.