Ecología

Una nueva vida verde en el terraplén de la autovía

Pero crecen o no crecen?'. Ignacio Mola, responsable de los proyectos de I+D de restauración ecológica de OHL, está harto de escuchar esta pregunta. Su cometido no es replantar los taludes de las autopistas, es decir, los terrenos aledaños de las infraestructuras que se quedan al aire a causa de la obra. Su misión es descubrir por qué, si se dedica más de un 3% del presupuesto general de una obra de este tipo a mitigar el impacto ecológico, luego las plantas no crecen. 'Es mucho dinero para un proyecto que no tiene mucho porcentaje de éxito', explica Mola.

Las constructoras están obligadas a dedicar un porcentaje de su presupuesto para una infraestructura para mitigar el impacto ecológico que ésta causa en el entorno en el que se construye. La práctica habitual es la hidrosiembra. Así, las empresas utilizan una mezcla de semillas con una serie de abonos y protectores con los que riegan los terraplenes aledaños a las autopistas para lograr que vuelva a crecer la hierba.

Sin embargo, no había certidumbre de éxito con esta práctica y algunos taludes se poblaban y otros quedaban casi desiertos. Además, lo que crecía, en un año se volvía a quedar seco, situación que, en algunos casos, obligaba a la constructora a repetir la siembra. Ante este hecho, la constructora OHL decidió dedicar una parte de su presupuesto a que su departamento de I+D encontrara la respuesta y lograra un sistema más eficaz para revegetar las autovías.

OHL 0,62 3,89%

El equipo, coordinado por Mola y en el que participa la Universidad Complutense de Madrid, ha tomado las autopistas M-12 y M-13, de la que OHL es constructora y concesionaria por 25 años, como banco de pruebas. Se ciñeron para su investigación a los avatares diarios de la obra y supeditaron sus plazos a los constructivos.

En el primer proyecto, desarrollado en 2003 y llamado Hidrotal, el equipo seleccionó cuatro parcelas para estudiar en 15 taludes diferentes, con distintas orientaciones e inclinación. En dos de ellas, utilizó la mezcla comercial o habitual de semillas para la hidrosiembra, una la dejó vacía y en la otra, preparó su propia mezcla de semillas autóctonas de la Comunidad de Madrid, en busca de un coctel más adecuado. Se invirtieron 600.000 euros en la plantación experimental.

Para sorpresa de todos, no germinó absolutamente nada de lo que se había plantado, ni siquiera la mezcla alternativa. Sin embargo, los taludes estaban poblados, en algunos casos con hasta un 80% de cobertura, de especies vegetales que habían llegado hasta allí de forma natural.

Hidrotal supuso un giro importante a la estrategia de investigación de OHL. Para empezar, la mitad de los taludes no necesitaban ser sembrados, puesto que lograban una repoblación adecuada de especies naturales.

'Hemos pasado del concepto de revegetación al de restauración ecológica, es decir, a buscar el modo de impulsar que las plantas autóctonas repoblen el talud', explica Mola. En el siguiente proyecto, llamado Recotal, estos científicos descubrieron que, a este terreno llegan, de forma natural, hasta 50.000 semillas, suficientes para repoblar. 'Ahora, estamos midiendo datos climatológicos, meteorológicos, buscando los factores limitantes que impiden entrar a las plantas o germinar', asegura Mola. Tienen un presupuesto de 300.000 euros para Recotal y otro millón de euros más dentro de la iniciativa Cleam de construcción sostenible. 'Trabajaremos en estas mediciones hasta 2010 para ofrecer conclusiones objetivas', afirma.

Exportación en el área mediterránea

Ignacio Mola estima que uno de los siguientes pasos en su investigación es intentar exportar sus conclusiones, al menos, para las infraestructuras de las áreas más mediterráneas, lo que supondría llevarlas a Italia o Grecia, entre otros.

'Nuestro objetivo es encontrar socios dentro del sector que estén desarrollando iniciativas en este sentido para poder crear un grupo de investigación europeo', afirma Mola. El científico considera importante para la validez de sus conclusiones 'la búsqueda de nuevas ubicaciones en las que contrastarlas'. 'Es otro de nuestros objetivos futuros. Cuando acabemos las mediciones y tengamos datos científicos objetivos, sería muy deseable poder trasladarnos dentro de España y de Europa', dice.

Otro de los pasos para el futuro sería avanzar en otras formas alternativas a la hidrosiembra para mitigar el impacto ambiental de las infraestructuras.

Mola valora los taludes que parecen vacíos pero que, en realidad, albergan decenas de especies autóctonas. 'Pueden jugar incluso cierto papel de educación ambiental. La flora que tenemos en la Comunidad de Madrid es así, no es tan vistosa como un jardín y desde la carretera, se ve casi vacía. Sin embargo, en muchos casos, son el único reducto natural en kilómetros de edificaciones y albergan muchas especies', relata. Entre los terraplenes, el científico lanza la pregunta: 'Igual tenemos que reflexionar sobre qué queremos en los taludes, si un jardín o nuestra naturaleza'.

La cifra

50.000, son el número de semillas que llegan a un talud de autovía de forma natural. El 10% de todas las especies vegetales de Madrid crece en taludes.