Análisis

La nueva arista de la crisis se llama 'monolines'

La solvencia de las aseguradoras de bonos se ha cuestionado y plantea dudas sobre la recuperación del sector financiero

La envergadura de la crisis actual no parece tener fin. Primero hubo que familiarizarse con el término subprime para poco después aprender a descifrar una retahíla de términos complejos como CDO, ABS o RMBS. Ahora llegan las monolines, aseguradoras de bonos como MBIA, Ambac Financial o ACA Capital, cuya solvencia financiera se ha puesto en duda. Venden calidad crediticia y credibilidad. Por ello, muchos bancos acudieron a ellas para asegurar sus inversiones en hipotecas de alto riesgo. La rebaja de rating que sufrió Ambac el pasado viernes como consecuencia de las pérdidas derivadas de la tormenta subprime ha puesto al mercado en alerta, temeroso de que si no se remedia, el sector no pueda responder al volumen de impagos que se avecinan. Un nuevo quebradero de cabeza para la banca que pone en jaque la credibilidad del sistema, ralentiza la recuperación del mercado de crédito, abre dudas sobre las expectativas de crecimiento del sector financiero y aviva el miedo a una contracción del crédito en toda regla. No todo está perdido. El plan de rescate que preparan las autoridades de Nueva York puede evitar males mayores.

¿Qué son exactamente las aseguradoras de bonos o monolines en su término en inglés?

Son empresas que aseguran el pago del principal y los intereses de un bono en caso de que el emisor que contrate sus servicios sea incapaz de afrontar los pagos. Empezaron en EE UU en la década de los 70 protegiendo bonos municipales ligados a proyectos de infraestructuras, educación y sanidad. En los últimos años su crecimiento ha venido del terreno de las titulizaciones de hipotecas y de los productos estructurados.

¿Quién compra este tipo de seguros y qué ventajas le reporta este servicio?

Cuando una compañía o una entidad pública decide vender bonos puede optar por asegurarlos a cambio del pago de una prima. La principal ventaja que obtiene es una mayor calificación crediticia. Si lo contrata con una aseguradora con triple AAA sus emisiones tendrán el mismo rating y esto implica un coste de financiación menor incluso después de pagar las comisiones a la aseguradora.

¿Por qué hay tanta preocupación en el momento actual?

El viernes pasado Fitch cambió la calificación crediticia de Ambac, la segunda aseguradora de bonos del sector, de AAA a AA y alertó que podría bajarla aún más. Una noticia que se produce un mes después de que ACA, una de las entidades más pequeñas, viera su calificación relegada a basura por Standard & Poor's. Las firmas de rating están revisando la situación del sector. Esta semana Security Capital Assurance también ha perdido la AAA y crece el temor de que no tengan suficientes fondos para garantizar los pagos de todos los activos que aseguran. La situación no acompaña con el número de impagos de hipotecas al alza y sin que aún se vislumbre el fin. MBIA, la mayor aseguradora de deuda, ya ha dado pasos para salvaguardar su preciado triple A con la búsqueda de capital. Ambac se ha negado a realizar una ampliación de capital pero sí ha reconocido que explora otras opciones estratégicas. Crecen los rumores sobre posibles interesados en comprarla como el millonario Wibur Ross.

¿Cuál es la exposición total del sector?

En total se estima que las aseguradoras de bonos garantizan activos por valor de 2,4 billones de dólares, de los cuales el 57,4% corresponde a bonos municipales en EE UU, el 27,6% a vehículos de financiación estructurada, mientras que el 15% restante corresponden a activos fuera de Estados Unidos.

¿Qué implicaciones tendría una oleada de revisiones a la baja de los rating del sector?

La rebaja de Ambac implica que todos los bonos que aseguraba esta compañía han dejado de tener la máxima calificación crediticia. Para todos aquellos gestores que los compraron y que sólo pueden tener en su cartera activos con la calificación AAA las consecuencias son muy negativas ya que se verán forzados a venderlos, lo que puede generarles importantes pérdidas. Una situación que podría desatar ventas masivas en el mercado si otras del sector también pierden su calificación y se pone en duda su solvencia. Los bancos con este tipo de activos también se enfrentan a una situación delicada ya que su cartera de crédito deja de tener la máxima calificación que aseguraron, lo que les puede obligar a ajustar a la baja el valor de sus activos. En el peor de los casos la calificación del propio banco también se podría ver afectada si su exposición a estos activos resulta abultada, lo que restringiría su actividad, endurecería aún más las concesiones de crédito y ralentizaría las perspectivas de recuperación del sector.

Radiografía Un vistazo al sector

MBIA es la principal aseguradora de bonos del mundo. Las dudas sobre su solvencia financiera han provocado que caiga un 24% en Bolsa en lo que va de año. Ambac, la segunda del sector y también en el ojo del huracán, pierde el 55%. El mes pasado Standard & Poor's estimó que entre ambas su exposición a CDO alcanza los 5.000 millones de dólares.

Ambac ha provisionado 5.210 millones de dólares por su exposición a subprime tras anunciar unas pérdidas de 3.210 millones de dólares en el cuarto trimestre de 2007.

La firma de capital riesgo Warburg Picus invirtió 1.000 millones de dólares en MBIA el año pasado. La posibilidad de que nuevos inversores privados entren en el negocio aumenta. Warren Buffet ya lo ha hecho.

l Los fondos monetarios son los principales compradores de aseguradoras de bonos y ahora están en jaque.

El regulador y su plan de rescate

No todo está perdido. Las autoridades de EE UU ya se han puesto manos a la obra para evitar un agravamiento de la crisis actual. El regulador de seguros del Estado de Nueva York se reunió el pasado miércoles con los principales bancos de Wall Street con el objetivo de aportar un plan de rescate que inyecte 15.000 millones de dólares de capital a las monolines.

La cuestión está en ver el tiempo que tarda en realizarse y la efectividad del plan. El propio impulsor de la iniciativa, Eric Dinallo, superintendente de seguros de Estado de Nueva York, reconoció esta semana que 'llevará un tiempo', debido al gran número de agentes implicados.

Otros también apuntan a soluciones. Las expectativas de compra por parte de fondos soberanos o de inversores millonarios como Wilbor Ross o Warren Buffet empiezan a entrar en las quinielas tras el batacazo que acumula el sector en Bolsa este año. Buffet, de hecho, impulsado por Dinallo, creó la aseguradora Berkshire Hathaway Assurance Corporation el pasado ejercicio y entró en el negocio de los bonos.