Fondos

El ciclo de las 'small caps'

Han sido más castigadas que las grandes compañías, pero todavía conservan atractivo

El pasado año 2007 fue el primero desde el año 2000 en que el comportamiento de las acciones de pequeñas compañías se situó por debajo de las grandes en términos medios. Incluso en aquel primer año de la última gran crisis bursátil las diferencias fueron mínimas y dependiendo del índice que se tome en cuenta la rentabilidad de las llamadas small caps puede ser virtualmente idéntica e incluso ligeramente superior al de las large caps.

Resulta que en los dos últimos años de la década de los 90 los índices de pequeñas compañías europeas se situaron por encima de los que reúnen a las grandes compañías. En realidad, 1997, hace ahora justamente una década, fue la última vez en que las grandes compañías superaron a las pequeñas con la neta claridad que lo han hecho en este pasado año.

La cuestión que se plantea es si esa gloriosa década de las small caps ha llegado a su final. Los inversores disponen en la actualidad de una amplísima gama de fondos de inversión de la que los fondos de renta variable especializados en pequeñas y medianas compañías son parte importante. A la hora de realizar ajustes en las carteras, habituales al principio de cada año, tener una opinión formada sobre la conveniencia de concentrar las inversiones en renta variable en fondos de bolsa de grandes compañías o dedicar una parte a fondos específicos small cap, puede ser importante en el resultado final.

¿Qué nos dicen la mayoría de analistas y gestores profesionales? La respuesta agregada parece clara y se decanta por infraponderar los pequeños valores. En realidad, la opinión generalizada es que las grandes compañías son la mejor opción en un entorno de incertidumbre como el actual. Se matiza aún más y se apuesta por grandes compañías con endeudamientos relativamente reducidos y, en particular, con perspectivas de crecimientos de resultados elevadas. Búsqueda de crecimiento o estilo 'growth' es una de las máximas que se vienen repitiendo en los últimos tiempos. La teoría es que el crecimiento de resultados de las empresas va a escasear a partir de ahora y aquellas compañías que sean capaces de lograrlo serán especialmente premiadas en sus precios bursátiles.

Todo lo expuesto encaja bien con la teoría general que nos dice que las pequeñas compañías se comportan mejor al comienzo de los ciclos de Bolsa alcistas pero cuando el ciclo entra en su fase de madurez los grandes valores toman el relevo. Sin embargo, más de uno se planteará, no sin argumentos, si realmente estamos en la fase madura del ciclo alcista actual, o si por el contrario lo acabamos de superar y lo que nos espera en el futuro próximo es una fase bajista en toda regla. Si esto último fuera cierto, habríamos pasado el ciclo alcista sin que el comportamiento de las grandes compañías hubiera sido claramente superior al final del mismo.

No obstante, ello no representa una sorpresa mayor porque como ya apuntábamos más arriba, precisamente en los dos últimos años de la década de los noventa, los índices small caps europeos en términos medios superaron a los de las grandes compañías. Así, posiblemente es demasiado prematuro para enterrar a las pequeñas compañías.

Existe toda una teoría que dice que las grandes compañías en numerosos sectores de actividad encuentran difícil crecer, se vuelven más ineficientes y menos competitivas. El resultado final es que terminan viéndose superadas por otras compañías emergentes más pequeñas y que raramente las compañías líderes por tamaño permanecen en ese puesto durante muchos años. De nuevo esto es una generalización -además de discutible- si bien pone de manifiesto que hay que tomar con precaución ambas posiciones.

Parece más plausible la teoría de que aquellas compañías que sean capaces de mostrar crecimientos acelerados de negocio y resultados en un entorno más complicado -como en el que nos encontramos y previsiblemente estaremos durante el 2008-, recibirán especial reconocimiento, sean grandes o pequeñas empresas. Por ello, posiblemente resulte más acertado centrase en fondos que inviertan en todo el rango de capitalización pero con un foco mayor hacia el crecimiento, sin que por supuesto el gestor pierda de vista las valoraciones actuales.

En clave nacional, el Ibex Small Cap y el Ibex Medium Cap se han dejado un 5,44% y un 10,35% respectivamente el pasado año mientras que el Ibex 35 ha ganado un 7,32%. La diferencia de rentabilidad en la Bolsa española entre grandes y pequeños valores en comparación con sus respectivos índices europeos ha sido muy superior en 2007 pero también fueron mucho mayores las diferencias de las ganancias en los años anteriores.

En cualquier caso, las fuertes caídas experimentadas por determinados pequeños valores españoles en los últimos meses son actualmente una excelente oportunidad de compra con una perspectiva de medio plazo. Algunos de estos valores son sólidos financieramente, líderes en su sector, bien gestionados y con perspectivas de crecimiento de beneficios excelentes. Todos los requisitos necesarios para disfrutar de fuertes revalorizaciones bursátiles en el futuro.

Análisis. Pequeñas compañías españolas

A pesar de las extraordinarias rentabilidades obtenidas por los pequeños valores españoles en la última década son pocos los fondos especializados disponibles.

Otros países europeos disfrutan de un número claramente mayor de fondos de Bolsa que se especializan en small caps domésticas o incluso en diferentes estilos de inversión.

Se pueden encontrar incluso en el mercado español fondos de small caps francesas, alemanas y por supuesto británicas.

El número de fondos es lo suficientemente elevado para que tenga sentido estadístico crear una categoría específica que permita comparaciones y mediciones con más facilidad.