Para invertir

Adiós a los pelotazos en las OPV

La revalorización media el día del estreno pasa del 20% anterior a 2004 al 6%. Sin dinero fácil a la vista, toca pensar en el medio plazo

Acudir a un estreno en Bolsa con el objetivo de ganar dinero rápido es una premisa que el inversor debe descartar como estrategia. Lejos han quedado los debuts sonados de Adolfo Domínguez (132,79%), Terra (213%), Gamesa (72%) o Telepizza (35%). Paradójicamente, la campana virtual instalada en la Bolsa para dar inicio a la cotización ha quitado brillo a los debuts.

En los dos últimos años se han concentrado 18 colocaciones en la Bolsa española. Las subidas del primer día han oscilado entre el 0,92% de Realia, y el 27,7% de Clínica Baviera. Algunas han sufrido, incluso, importantes pérdidas, como GAM (-7,88%) Renta 4 (-7%), Parquesol (-5,43%) o BME (-4,03%). 'En los años noventa, cuando el Gobierno vendía participaciones de empresas como Telefónica o Endesa, ofrecía descuento al mercado. Esta idea ha entrado en desuso, lo que hace que el estreno sea más pobre', comenta Jordi Padilla, director de renta variable de Atlas Capital. Los números no dejan lugar a dudas: la revalorización media en el primer día de las Ofertas Pública de Venta (OPV) y Suscripción (OPS) anteriores a 2004 se sitúa en el 20%, frente al 6% de las posteriores y el 0,5% de las últimas cuatro operaciones. Además, cinco de los ocho estrenos de 2007 pierden dinero respecto al precio de colocación.

Padilla considera que los saltos al parqué han aumentado con el tiempo porque las valoraciones han ido mejorando. 'Cuando se toma la decisión de salir a Bolsa tienes que buscar el momento adecuado, cuando sabes que el mercado te va a valorar bien el negocio. Aquí hay un conflicto de intereses, porque el accionista quiere maximizar los precios, y el inversor pide descuento. Las empresas ahora quieren inversores estables, no que vendan el primer día'. Una experta en colocaciones de un gran banco internacional señala que, a la hora de seleccionar a los accionistas institucionales, se tiene muy en cuenta su perfil: 'Se les da prioridad a los que se considera que tienen una vocación de permanencia en el capital'.

Cinco de las ocho OPV y OPS llevadas a cabo en 2007 retroceden respecto al precio de colocación

Los colocadores y las empresas han optado en los últimas ofertas por tirar los precios a la baja y, aun así, el resultado no ha sido del todo favorable. 'El apoyo de los institucionales es fundamental: son propietarios de más de la mitad de la Bolsa. Ahora es muy difícil colocar papel entre los fondos internacionales. La imagen de España es absolutamente negativa por las perspectivas económicas', comenta Javier Barrio, responsable de ventas institucionales en España de BPI.

Entre los últimos estrenos, llama la atención el Renta 4, que pierde desde entonces un brusco 12,5%. Sin embargo, los datos revelan que el comportamiento del primer día no es una brújula fiable para augurar la evolución a medio o largo plazo. Hay dos ejemplos: Vueling y GAM. La aerolínea debutó con un alza del 9,97%, pero la alegría del estreno se tornó en desesperación meses más tarde al incumplir reiteradamente sus previsiones. Ahora, quienes compraron al precio de referencia de la OPV registran unas minusvalías latentes del 52,6%. En el otro lado de la balanza, los que apostaron por la empresa de maquinaria ganan un 166,6% respecto al precio de referencia pese a que fue el peor estreno de la historia bursátil con una caída del 7,88%.

Guía para acudir a una salida a Bolsa. Lo que no debe pasar por alto

Leer con detalle el folleto de la colocación

La compañía que decide salir a Bolsa debe cumplir primero con la Comisión Nacional del Mercado de Valores. La debutante en cuestión debe emitir un folleto, que tiene que ser aprobado por el organismo regulador. En él se detalla la oferta, el negocio de la compañía, el objetivo de la salida a Bolsa así como los riesgos a los que podría enfrentarse la compañía o el propio inversor. Es una información publica (puede verse a través de la web de la CNMV, wwww.cnmv.es) y es aconsejable estudiarla antes de tomar una decisión. Tras la publicación de este folleto, deben transcurrir aproximadamente dos semanas hasta que se produzca el estreno en Bolsa. Hay tiempo suficiente para reflexionar, asesorarse y tomar una determinación.

Analizar la compañía frente a su sector

Uno de los datos más relevantes en una salida a Bolsa es la valoración de la compañía frente al sector. De esta forma, el inversor puede comprobar si los ratios que maneja la empresa son elevados, están en línea con el mercado, o si por el contrario ofrecen descuento. El PER mide las veces que el precio de la acción está recogido en el beneficio. Es el ratio más manejado por los analistas para comprobar si una empresa sale cara o barata.

También hay que tener en cuenta el momento. Con Bolsas bajistas, los estrenos no suelen tener éxito. O puede ocurrir lo de ahora, que con un mercado cotizando cerca de máximo histórico, las rentabilidades, si las hay, son mínimas. Las incertidumbres son un obstáculo importante.

Tener una cuenta en la entidad adecuada

Una vez examinado el folleto y analizados el momento del sector y las principales empresas comparables, es preciso informarse de los bancos y las cajas en las que pueden solicitarse acciones. A diferencia con aquellas operaciones de privatización de los años 90, como las protagonizadas por Argentaria, Telefónica, Repsol o Tabacalera, en las que los minoritarios podían solicitar acciones en casi cualquier gracias a la amplitud de miembros del sindicato de colocadores, ahora la situación ha cambiado. Sólo podrá acudirse pidiendo acciones en una entidad colocadora del tramo minorista. En Iberdrola Renovables las posibilidades son muy amplias, puesto que la mayoría de los bancos están dentro de la operación, a diferencia de Tremón.

Llevar un control estricto del calendario

Siempre hay más información a medida que avanza el periodo de suscripción, pero hay que tener en cuenta que, habitualmente, sólo habrá acciones para los mandatos de compra o suscripción, que tienen preferencia en el prorrateo, y que se pueden cursar hasta el día en que se fija el precio máximo minorista. Por lo tanto, si se quiere conseguir acciones habrá que pedir acciones antes de dicha fecha. Siempre habrá posibilidad de arrepentirse y revocar la petición (eso sí, completamente) hasta, normalmente, tres días antes de que se fije el precio definitivo. También hay que tener cuidado porque, si no se dispone del dinero en efectivo correspondiente a la petición, algunas entidades revocan automáticamente las peticiones.

Discriminación consentida a favor de los ricos

No todos los inversores tienen los mismos derechos en una Oferta Pública de Venta (OPV) o de Suscripción (OPS), ni tampoco la misma información. Pese a que la Bolsa debiera ser el súmmum de la transparencia e igualdad de oportunidades, los inversores cualificados cuentan con un buen número de prebendas frente a los minoritarios. æpermil;stas son las principales:

A ciegas

Parece mentira, pero es absolutamente cierto. Tal y como están diseñadas, ni las OPV ni las OPS permiten conocer a los minoritarios el precio al que realmente comprarán las acciones. La única referencia con la que cuentan es la del precio máximo minorista, un dato habitualmente poco revelador puesto que la mayoría de las empresas lo fija en la parte más alta de la horquilla orientativa, puesto que siempre estará a tiempo de bajarse. El máximo se establece, además, cuando los minoritarios ya no pueden formular mandatos con preferencia en el prorrateo, de tal forma que para tener opciones reales de conseguir títulos hay que lanzarse a la aventura. En cambio, los profesionales pueden confirmar sus órdenes una vez fijado el precio final.

¿Orden condicionada?

Los pequeños inversores desconocen qué significa dar una orden condicionada en una operación de este tipo. 'Esto son lentejas: o las comes o las dejas'. Es más, si optan por revocar, tendrán que enfrentarse a los obstáculos señalados en el epígrafe anterior y, por si fuera poco, no puede haber medias tintas: si se revoca, ha de invalidarse el 100% de la orden. Los profesionales, en cambio, pueden cursar una orden de compra condicionada a la baja a partir de un precio determinado. Y, en cualquier caso, pueden echarse atrás al conocer el precio final.

Opacidad

No sólo el proceso es discriminatorio, sino que la información es completamente asimétrica. Las entidades encargadas de vender las acciones -los colocadores- se emplean a fondo para convencer a los inversores profesionales, que asisten a las presentaciones, en las que se les proporcionan datos vitales sobre los negocios y, a menudo, se difunde información sobre cómo evoluciona la demanda. Y no sólo eso, sino que los detallados informes con valoraciones y perspectivas de negocio que elaboran los colocadores no suelen estar al alcance de los minoritarios. Pese a la relevancia de esta información -elaborada en estrecha colaboración con el equipo de análisis de las entidades que están vendiendo a los cualificados-, ésta no se hace pública y, por lo tanto, teóricamente no debe llegar a los medios de comunicación.

Excluidos

Todo lo descrito anteriormente es aplicable a las ofertas que, al menos, contemplan un tramo para los minoritarios. Pero hay varias que ni siquiera les dejan participar, como ocurrió con Solaria y sucede ahora con Laboratorios Rovi.

Más sectores donde invertir

¦bull;Cada una de las ocho compañías que ya han debutado en Bolsa este año pertenecen a sectores y negocios diferentes: inmobiliario, de salud, de energías renovables, servicios financieros, juegos tratamientos de aguas...

¦bull;En 2006 hubo 10 colocaciones en Bolsa. De éstas cuatro eran inmobiliarias: Renta Corporación, Astroc, Riofisa y Parquesol. Los analistas, sin embargo, consideran que el negocio actualmente carece de atractivo de cara a los inversores por las incertidumbres de las subprime. Por eso, miran con recelo la oferta prevista de Tremón.

¦bull;En los últimos años han surgido empresas de negocios que hasta ahora no estaban representados en el mercado. Son los casos, por ejemplo de Renta 4 (servicios financieros) o de Fluidra (tratamientos de aguas), cuya acogida inicial ha sido muy dispar.

¦bull;Las empresas tecnológicas han frenado su expansión bursátil. Valores como Terra, TPI y Móviles, que llegaron a despuntar en la época dorada de las puntocom, ya no cotizan. Desde 2000 no se ha producido ninguna OPV de este sector.

¦bull;En Europa hay compañías cotizando en distintos mercados de la región que pertenecen a sectores aún inexistentes en la Bolsa española. Es el caso de las empresas automovilísticas o las mineras.

¦bull;En cinco años los mejores estrenos han sido para dos empresas de energías renovables (Gamesa y Solaria). Los analistas confirman que en este momento hay un alto interés por este grupo, dadas las excelentes previsiones del crecimiento del negocio. De ahí que haya una apuesta fuerte por la filial de Iberdrola.