Debate abierto

El impulso del negocio de la biotecnología

La biotecnología suena rara al gran público, casi a palabra sin sentido. Parece esconder algo muy complejo por debajo, relacionado con temas polémicos, como los cultivos transgénicos y el tratamiento con células madre. Mientras la sociedad se forma una opinión, medio millar de empresas españolas encuentran en las actividades biotecnológicas un apoyo para su negocio y los expertos identifican aquí uno de los pilares para el desarrollo de la innovación española. 'Un ejemplo es Abengoa. La biotecnología la ha convertido de empresa eléctrica en pionera de la bioenergía', valora Fernando Garcés, director de la Fundación Genoma España. Biotecnología son los biocarburantes, pero también la leche con Omega 3 y la regeneración de células.

El inicio siempre es duro. 'En España, la ciencia se ha guardado en un cajón durante muchos años'. Con estas palabras, Eduardo Blanco, consejero delegado de Cellerix, explica el punto de partida al que se enfrentaron estos emprendedores hace menos de 10 años. 'España es la cuarta potencia europea en publicaciones científicas pero en el sector público no había costumbre de patentar. Si no se protege el descubrimiento, nadie invierte en el desarrollo', detalla Blanco.

Aunque Zeltia, a través de su filial Pharmamar, ha sido pionera en el sector, ha estado prácticamente 10 años sola en sus investigaciones. No es hasta el año 2000 cuando surgen diversas empresas dedicadas a esta materia. Hoy, son más de 200 las que se dedican exclusivamente a la biotecnología, surgidas de estos descubrimientos en las universidades pero con afán de darle un valor empresarial, y el número crece exponencialmente. Ya hay productos biotecnológicos en el mercado y los anuncios de otros nuevos se suceden. Sin embargo, 'uno de los problemas que siguen enfrentando estas compañías es esta escasa imagen científica de España. Perjudica a la hora de salir fuera de España porque no se nos asocia con ciencia', afirma Jorge Barrero, secretario general de la Asociación de Empresas Biotecnológicas (Asebio). Los expertos en el sector rechazan el tradicional complejo español. 'Estas empresas han de nacer con vocación global. Su única frontera es la que marca la patente', apoya Barrero.

Las biotec han sobrevivido a un entorno marcado por la crisis de las puntocom, que desató cierto miedo a invertir en innovación, y a un momento en el que el dinero público escaseaba. 'Si han salido a flote es que algo valioso tienen detrás', valora Barrero. Así y todo, la inversión marca una de las principales dificultades y uno de los retos de la industria para los próximos años. Aunque, como estima Garcés, 'los recursos públicos y privados destinados al sector se han más que duplicado en los últimos seis años, con un crecimiento del 20% anual', lo cierto es que esta industria tiene 'una asignatura pendiente con el capital riesgo', reconoce el mismo Garcés. Mientras que en Estados Unidos el 80% de la financiación de las biotec se reparte entre endeudamiento y capital riesgo, en Europa, el 80% de la financiación proviene de fondos propios. Sólo un 10% llega de los inversores privados.

En sus inicios, algunas empresas contaban con subvenciones y otras lograron su capital semilla de inversores privados o business angels, que están interesándose por el sector para diversificar. 'No sólo aportamos dinero, también servimos de catalizador, dando la primera dosis de confianza al capital riesgo y ayudando al emprendedor a configurarse como empresa', explica Albert Colomer, tesorero de Esban, la red española de business angels. Colomer destaca, por otro lado, la necesidad de cambiar la mentalidad del inversor español hacia los retornos a largo plazo. 'El ladrillo ha dado buenos retornos a corto plazo y eso busca el inversor. Una aportación a largo plazo como ésta necesita apoyos desde el Gobierno, en términos de reconocimiento del riesgo que tiene y con una fiscalidad que haga atractiva la inversión', detalla Colomer.

Pero la dificultad se agrava en el momento del reemplazo de los inversores de capital semilla. 'Este sector está infracapitalizado. No hay prácticamente fondos especializados en la biotecnología, ni en España ni en Europa', afirma Jöel Jean Mairet, que espera de la CNMV la autorización para su sociedad gestora de entidades de capital riesgo Ysios. æpermil;l y sus socios esperan levantar el mayor fondo especializado de España, unos 65 millones de euros para invertir sólo en biotec. La aparición de este fondo y del de Suanfarma Biotech, que ya ha empezado a invertir en proyectos como el de Digna Biotech, parecen marcar una mejora en la tendencia de la inversión. 'Nuestro aporte a las empresas da una imagen de confianza para atraer al capital no especializado y a los inversores extranjeros', afirma Mairet. El que fue cofundador de la empresa de biotecnología suiza Glycart resalta que 'en este sector no hay ciclos, hay proyectos buenos y malos. Si se invierte bien, se puede conseguir entre 10 y 20 veces el capital invertido en un tiempo razonable. Hay que tener repuestos para cuando se invierte mal', explica Mairet.

A pesar de la pujanza, el sector biotecnológico en España es pequeñísimo y la mejor muestra es la comparación. Las españolas tienen una media de plantilla de unas 30 personas, aunque la mayoría no pasan de 15. En Europa, la media es de 80 trabajadores. En Estados Unidos, superan los 100. 'El tamaño medio de las empresas es pequeño y es difícil competir. La concentración en el sector sería deseable', estima Barrero.

Ante la dificultad para desarrollar todo el proceso de producción por su cuenta, muchas empresas optan por licenciar su producto a otra empresa más grande, es decir, le ceden los derechos de investigación y futura comercialización o comparten con ella ambos. Así, el riesgo es menor porque los retornos económicos llegan antes.

En este sentido, cobran especial importancia en el sector de la salud. Los últimos movimientos corporativos de las grandes farmacéuticas mundiales, con multimillonarias compras de empresas biotecnológicas, demuestran el interés creciente en los avances que desarrollan. 'El futuro de la farmacia pasa por este sector porque es donde hay innovación'. Esta frase la secunda cualquier experto en la industria y se refrenda con datos. Según un estudio de Ernst & Young de abril de 2006, desde 2003 se han aprobado más productos farmacéuticos provenientes de las biotecnológicas que de los laboratorios convencionales, cuando la inversión de estos últimos es hasta cinco veces mayor. Y esta tendencia continúa, lo que convierte a las biotec en jugosas adquisiciones para paliar la falta de innovación propia.

Un sector minúsculo, joven y con un poso profundo de ciencia. Enfrenta retos económicos, pero también legales y éticos. Un último reto sería el de hacer entender a las industrias tradicionales y a la sociedad lo mucho que su ciencia puede aportar.