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El acoso también vuelve al colegio en septiembre'

Un estudio alerta sobre la baja autoestima y la ansiedad en las aulas

Con septiembre se inicia un nuevo curso escolar y regresa un problema que, según algunos estudios, se está muy lejos de solucionar: el acoso escolar. Los investigadores Iñaki Piñuel y Araceli Oñate presentaron ayer en Madrid el libro Mobbing escolar, que explica la situación de la violencia en los colegios españoles y aglutina los datos de los denominados informes Cisneros sobre acoso escolar.

Los autores defienden que la situación del mobbing es grave y que no hay visos de que se termine a corto plazo 'por la frecuencia de las familias y los educadores a minimizar los problemas'. Como dijo hace un año un consejero autonómico, en referencia a los datos de los informes Cisneros, 'si los datos fueran ciertos, las aulas serían un psiquiátrico'.

Según los datos de una de esas encuestas, recogidos sobre unos 24.000 niños de entre 7 y 17 años, se calcula que un 24% de los escolares sufre algún tipo de acoso. La forma de acoso más habitual, según revelaron ayer, es el acoso psicológico, que no deja marcas físicas. No sólo es el más habitual, sino que además es el más dañino, pues afecta a la autoestima.

Según el psicólogo Bernabé Tierno, que estuvo en la presentación, la autoestima es el elemento más importante para el desarrollo emocional y profesional de cualquier persona. 'Reírse de la víctima, llamarla por motes, ridiculizarla, ningunearla, meterse con ella por su apariencia física... son las formas más frecuentes y dañinas de violencia escolar'.

Aun así, ¿quién no recuerda la figura del abusón, aquel niño que atemorizaba al resto de la clase y cuyas gracias eran aplaudidas por todos para evitar convertirse en el foco de sus burlas? Los autores del informe rechazan la idea de que el mobbing ha existido siempre y que lo único que ha cambiado es que ahora hay más sensibilidad. Lo defienden con un dato: el 92% de los profesores encuestados asegura que la violencia en las aulas ha aumentado en los últimos años.

Con violencia o sin ella, los datos del estudio son cuanto menos inquietantes. Más de un 38% de los alumnos en edad escolar está de acuerdo con la frase 'no creo que tenga mucho de que presumir' y un 23,10% asegura que si volviera a nacer le gustaría ser diferente.

Aunque lo más impactante es que un 25,80% de la población escolar española de entre 7 y 17 años confiesa que algunas veces ha tenido ganas de morirse. Este porcentaje se refiere a todos los niños, no sólo a los que sufren acoso. Esto demuestra que el 'sistema educativo está enfermo' dijo la coautora del libro, Araceli Oñate. El problema de fondo, según Iñaki Piñuel, es la pérdida de valores, de jerarquía, el triunfo de un tipo de educación basado en el prohibido prohibir, rémora del 69 francés. 'Si los niños no conocen unos límites claros, precisos, se convierten en psicópatas, personas incapaces de aceptar las leyes y las normas sociales'.

Los profesores corroboran la opinión de los analistas. Un 74% considera que el acoso escolar se debe al abandono de las tareas educativa de los padres. Le sigue la violencia en la sociedad. En este sentido, el psicólogo Bernabé Tierno cargó contra las televisiones por ofrecer regularmente programas donde 'los invitados se dedican a insultarse, que en el fondo, es una forma más de violencia'. El estudio no encontró diferencias significativas entre centros públicos y privados, pero sí entre Comunidades. Lidera la clasificación Andalucía con un 27% de casos, seguida de País Vasco y Navarra. En el lado opuesto se encuentran Aragón, Canarias y Extremadura, cuyo porcentaje es inferior a la media.

Antes muerta que sencilla', un mal ejemplo

Antes muerta que sencilla es el título de la canción que ganó hace unos años el Festival de Eurovisión Junior. Sonó machaconamente en todos los rincones de España y se cantó en los recreos de todos los colegios. 'El pintalabios, toque de rímel, moldeador como una artista de cine, peluquería, crema hidratante, y maquillaje que es belleza al instante', reza la canción. Donde unos ven una inocente y pretendidamente divertida letra, los autores de Mobbing escolar advierten una señal del narcisismo que se ha impuesto en la sociedad y que, a su vez, es 'precursor de la violencia escolar'. La canción ilustra un modelo que detesta la sencillez y apuesta por ser 'sofisticado, aparentar, rivalizar por el éxito, el aprecio, la imagen o la fama'. Quizás así se puede entender mejor que un 38,60% de los escolares confiese que no tiene nada de que presumir y un 23% diga que le gustaría ser diferente.

'Es una muestra del despropósito educativo que nos invade. Los menores, sometidos a semejante lavado de cerebro, desean ser estrellas infantiles, niños de éxito', defiende.

'¿Cómo se le puede pedir a un niño, desde un paradigma que exacerba la rivalidad, la envidia, los celos y el resentimiento contra el otro, el respeto a la dignidad del otro, al que es diferente, al vulnerable, al menos capaz, etcétera?', se preguntan.