Jorge Pérez

'Los operadores que no inviertan en nuevas redes se quedarán atrás'

La reforma de la regulación europea de telecomunicaciones ha abierto un profundo debate entre gobiernos, reguladores y compañías. Según Jorge Pérez, las nuevas normas tienen que introducir facilidades para que los operadores puedan acelerar las inversiones en las redes de nueva generación.

¿Hay consenso en Europa sobre la necesidad de un nuevo marco regulatorio?

Hay acuerdo en que es necesaria una revisión del marco regulatorio y en que es clave en este momento, porque coincide con una etapa necesariamente inversora en fibra, en redes de nueva generación, en acceso, que son la clave. Pero hay aspectos donde la respuesta no es fácil. Por ejemplo, la convergencia fijo-móvil. No hay una legislación para este tipo de situaciones. La norma actual está pensada para mercados separados, cuando operadores fijos y móviles daban servicios diferenciados, pero no para la situación actual donde las firmas empaquetan todo. Tampoco sirve para las compañías que dan servicio y no tienen red, y no me refiero a los operadores móviles virtuales sino a los todavía más virtuales como Google, Skype o Yahoo. Estas empresas a medida que se va desarrollando la banda ancha pueden ofrecer servicios sustitutivos de las telecomunicaciones y no están sometidas a un marco regulatorio.

¿Y qué ocurre con el espectro?

Es otro elemento al que hay que dar una tremenda pensada, porque hasta ahora estábamos acostumbrados a que las bandas estuvieran asignadas a determinados servicios, a través de un proceso de licencias, pero eso ahora no tiene ningún sentido. Qué lógica tiene que el UMTS o la 4G no pueda ofrecerse a través de la banda 900 porque en los noventa se decidió que fuese para el GSM. Qué pasa con el Wimax... hay que defender la neutralidad tecnológica, aunque hay que ver cómo se hace. Otro debate va a venir de la mano del apagón analógico, y de ampliar las frecuencias de uso común. El espectro es el reto. Y desde Gaptel pensamos que la Comisión se debería marcar algunas fechas para adelantar algunas cuestiones ligadas a la notoriedad del espectro.

¿Y cómo lo ven los operadores?

Hay un disenso entre operadores y países por ejemplo en el tema del acceso y las nuevas infraestructuras, y en la inversión. Hay dos posturas. Bruselas mantiene una postura continuista; sostiene que con las nuevas infraestructuras no hay que hacer nada que no se haya hecho con las anteriores y que lo importante es la regulación de los servicios y no de las infraestructuras. Esta opinión la comparten algunos operadores como BT, que ha empezado la separación funcional y está haciendo un gestor de infraestructuras, pero esto ocurre porque BT no tiene móvil. Sin embargo, muchos incumbentes no están de acuerdo. El ejemplo es Alemania, que ha introducido un cambio de su ley para añadir un párrafo que dice que las inversiones que haga Deutsche Telekom durante un periodo determinado no habrá que someterlas a las condiciones de desagregación. Se supone que eso se hace para que DT encuentre un clima favorable para realizar sus inversiones que ascienden a miles de millones de euros y alcanzar los 50 megas.

¿Qué incentivos tiene hoy un operador para lanzar más de 50 megas en cualquier país europeo?

Ninguno desde el punto de vista de la demanda, porque el número de usuarios que lo pide es muy pequeño y, además, se justificaría sólo en términos de la televisión y eso sería grave.

Pero, entonces, ¿qué justifica dar ese salto?

Una razón muy sencilla. El operador que no de el salto ahora se quedará atrás. Pero hay una contradicción. Hasta ahora los reguladores nacionales con sus decisiones de competencia marcaban muchas veces las políticas públicas, y puede haber reguladores que digan que no entienden por qué hay que desplegar esa red si no hay una razón social. Pero, como país no hay ninguna duda. El ministro Joan Clos ha apostado por los 100 megas. En España hace falta competencia en infraestructuras y hay que buscar el escenario regulatorio más favorable para que no sólo Telefónica, sino Ono, Vodafone, Orange... inviertan. Son necesarias políticas públicas que estimulen estos despegues con criterios del largo plazo y para el desarrollo de la sociedad de la información.

¿Lanzará Telefónica los 50 megas durante este año?

Es verdad que hay tiempo, no hay prisa, porque no tiene la situación de Alemania, pero deberá hacerlo. El mercado se va a segmentar en operadores que invierten y operadores que no invierten. No hay otra segmentación. El problema de la legislación es que busca un mercado común y un regulador único que sirva en este proceso de armonización. Pero la terrible realidad es que el mercado europeo está totalmente fragmentado.

¿No es posible entonces que haya una autoridad regulatoria europea?

Visto desde la utopía, habría que ir hacia ello, pero desde la realidad a nadie se le ocurre que pueda ser posible un regulador europeo en el calendario 2012. Simplemente es imposible, porque no hay servicios relevantes de índole paneuropeo; no hay mercados europeos. Hay operadores europeos que actúan en mercados nacionales. Esa tendencia hacia el mercado único no deja de ser una contradicción en el sentido que todos queremos que las empresas sigan un camino similar de integración al de los mercados asiáticos o de EE UU para aprovechar las economías de escala. Es necesaria esa consolidación, pero ese proceso se está haciendo en Europa con fórceps. Sorprende ver a la comisaria intentando hacer algo similar a lo que se hizo con la creación del BCE, cuando aquí no existe el equivalente al euro.

'En Europa se necesitan fusiones como en EE UU'

¿Qué papel debe jugar la Administración en el despliegue de las nuevas redes?

Debe haber una política desde los ayuntamientos para facilitar el despliegue de las infraestructuras. Su papel es clave, pues el 70% de la inversión que hay que hacer en ese desarrollo es obra pública. Hay ayuntamientos que están pensando en crear empresas gestoras de las infraestructuras, no para operar, si no para ponerlas en valor y facilitar la inversión que hay que hacer. Sólo el derecho de paso y las condiciones urbanísticas son algo importantísimo para el despliegue de la red.

¿Cómo se puede facilitar su construcción?

Los números son muy distintos en función de que condiciones impongas al operador para realizar la inversión. France Télécom, por ejemplo, está desplegando la red en Francia por barrios, y no es un avance masivo sino que se centra básicamente en las nuevas edificaciones. España tiene una ventaja competitiva tremenda en este sentido porque este año se van a construir 700.000 nuevas viviendas y deberíamos aprovechar este momento para incluir en ellas las nuevas infraestructuras. No tiene sentido empezar por el centro de las ciudades sino que hay que dar libertad a los operadores para que hagan sus planes para que sean rentables, y permitan la competencia en redes.

Pero, ¿no se da esta competencia actualmente?

En telefonía fija hay muy buenos operadores pero no tenemos un buen sistema de competencia, mientras en el móvil tenemos una situación de libro. Añoramos tener en el fijo la competencia que hay en el móvil.

¿Qué le parece la puesta en venta de Ya.com por parte de Deutsche Telekom?

En Europa tendrá que darse la consolidación que se ha dado en EE UU. Hay cientos de licencias en móviles y fijos. El proceso se acelerará si funciona el cuadrupleplay, y empezará por los operadores de bucle desagregado y seguirá con los de móviles virtuales. Vodafone España nos sorprenderá cualquier día con algún acuerdo para entrar en el ADSL, pero en España sólo quedan Jazztel, Ya.com y Tele2 Comunitel como posibles objetivos relevantes de compra.