Salud

El estrés se ha convertido en uno de los males del siglo XXI

Se trata de una manera de responder a las demandas del cuerpo y del organismo. Los expertos afirman que no siempre tiene por qué ser negativo, pero en unos niveles excesivos y si se prolonga en el tiempo, puede suponer un daño importante en la salud de la persona.

Como explica la psicóloga y consultora de empresas Elisa Sánchez, el estrés laboral es aquel que se desarrolla en un contexto organizativo y las causas que lo provocan son diversas. 'La sobrecarga de trabajo en relación al tiempo del que se dispone para realizarlo, las relaciones interpersonales, la incertidumbre que genera un contrato temporal o el salario pueden ser causas de estrés para los trabajadores', señala la experta.

En el caso de los directivos, la responsabilidad derivada de las importantes repercusiones económicas de sus decisiones, los viajes, los cambios de horarios y las largas jornadas laborales que disminuyen el tiempo de ocio y descanso favorecen la aparición de esta patología.

Algunos de los síntomas más comunes del denominado estrés laboral son, según comenta Elisa Sánchez, la poca claridad de ideas, la dificultad para tomar decisiones, el mal humor o las repercusiones en el sueño y en los hábitos alimenticios, que empeoran la calidad de vida de quienes lo padecen.

La buena noticia: el estrés se puede controlar. Los especialistas aseguran que las personas pueden aprender técnicas psicológicas y de relajación tanto muscular como mental que ayuden a valorar de manera objetiva y adecuada las situaciones generadoras de estrés. Aplicar técnicas de solución de problemas desde un punto de vista empresarial, de toma de decisiones o de comunicación es importante. También lo es una actividad física saludable, tomarse el tiempo de descaso suficiente y dedicar tiempo a las relaciones familiares.

El propio trabajador tiene en su mano buena parte de la solución y muchas maneras de actuar y hacer frente a una situación de estrés. Sin embargo, las empresas no están exentas de responsabilidad. Como señalan los expertos, las compañías tienen una responsabilidad en primer lugar ética y moral con sus empleados y después en cuanto a la prevención de riesgos laborales. 'En España el estrés laboral no está reconocido como una enfermedad profesional, como sucede en otros países de Europa. En cualquier caso, la empresa tiene que tratar de reducir los niveles de estrés', comenta Elisa Sánchez. Motivar sin presionar, cuidar los aspectos físicos del puesto de trabajo, preparar a la persona, darle el salario adecuado, fomentar las relaciones, planificar el trabajo correctamente o mantener informado al empleado son algunos aspectos que se han de tener en cuenta.

'El estrés ha existido siempre, pero parece que va en aumento', comenta Sánchez. 'Con las nuevas tecnologías todo tiene que ser inmediato y la presión del tiempo se nota', concluye.

Formación continua frente a tiempo libre

La responsabilidad de un directivo es grande y, como tal, generadora de estrés. Además, las escuelas de negocios posibilitan (sobre todo con horarios de fin de semana) cada vez más el acceso de estos perfiles a programas de formación continua que muchas veces suponen una sobrecarga importante de trabajo, eso sí, el tiempo está delimitado.

Javier Eguidazu, director de finanzas de un grupo inmobiliario, sabe lo que es no tener tiempo de descanso, ya que le dedicó los fines de semana de dos años a la realización del MBA para ejecutivos del IESE. 'Fue horrible. Tenía que viajar desde Bilbao en coche cada fin de semana. Además, estaba recién casado y en mitad del máster tuve una niña. Se me juntaron muchas cosas', señala.

El apoyo de la familia, de las propias escuelas y de los compañeros es fundamental para superar esta etapa. Jaime Castelló, profesor de Esade, asegura que es muy importante que los alumnos hagan un pacto tanto en sus trabajos como con sus familias para contar con todo el apoyo posible.

'Se sabe como es la situación de la gente y por eso el trabajo es muy colaborativo. Se trabaja mucho en grupo para facilitar el que alguno se pueda ausentar en un momento determinado', señala Castelló.

La carga de trabajo es enorme y nadie duda que en un perfil como este si cabe todavía más, pero, ¿merece la pena tanto esfuerzo? 'Sin duda. Profesionalmente me permitió dar un salto importante y desde el punto de vista personal se aprende muchísimo', afirma Javier Eguidazu.