FMI

España puja por ganar peso institucional

La reforma del Fondo Monetario Internacional, iniciada el lunes y cuya conclusión no se espera hasta 2008, puede abrir un proceso similar en otros organismos globales. Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial, se ha apresurado a felicitar a su homólogo del FMI, Rodrigo Rato, y afirmar que dicha reforma 'servirá de ejemplo' al BM. Una buena noticia para España, que busca adecuar su representatividad en los organismos multilaterales a su peso económico.

Las instituciones que, en principio, menos se prestan a disparidades injustificadas son las de carácter político o social, como la ONU (Organización de Naciones Unidas), OMS (Organización Mundial de la Salud), OIT (Organización Mundial del Trabajo) y otras similares. En ellas rige la regla de un Estado, un voto, aunque muchas decisiones se toman por aclamación. Sin embargo, cinco Estados tienen asiento permanente en el Consejo de Seguridad, de la ONU: EE UU, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña. España estuvo entre los rotatorios durante la última guerra de Irak.

En los organismos europeos España sale, por lo general, bastante mejor parada. Y ello es debido a que el cambio estructural que vive la Unión Europea desde sus inicios, hace medio siglo, ha causado similares reformas institucionales. Aparcado sine die el proyecto constitucional por el rechazo francés, la regla básica vigente sigue siendo el tratado de Niza, firmado hace seis años. En el Banco Central Europeo, la institución más genuinamente económica, España tiene en José Manuel González-Páramo a uno de los seis miembros del Comité Ejecutivo. Respecto al máximo órgano ejecutivo, el Consejo Europeo, los 27 votos de España le colocan, con Polonia, en el segundo eslabón con más poder, por detrás de los 29 de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia. El reparto de escaños en el parlamento europeo es similar, aunque el día a día se basa más en afinidades partidistas que en las nacionales.

La situación es muy distinta en los organismos de carácter marcadamente económico o financiero. El FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (antes GATT) nacieron de los acuerdos de Bretton Woods hace más de 60 años, y sus sistemas de poder reflejan el equilibrio de aquella época. Así, países como Corea del Sur, India o Brasil tienen hoy un peso económico mucho mayor que el de entonces, y sufren por tanto de infrarrepresentación. Idéntico problema al que tiene España. En estos organismos se contemplan además derechos especiales de giro, que traducen las aportaciones dinerarias especiales en poder de voto suplementario.

Concha Escobar, directora de asesoría jurídica internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores, explica la desproporción: 'El problema es que los baremos que determinan el porcentaje de voto se establecieron hace muchos años. No pretendemos cambios radicales de un día para otro, pero sí una adaptación que permita incluir criterios acordes a los tiempos actuales'.

Rato mantiene su discurso de antaño

El actual director gerente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, defendió el martes una futura mejora de la representatividad española en las votaciones del organismo.

Nada más aprobarse en Singapur el inicio de la reforma del Fondo, que debería concluir en 2008, Rato apoyó una reivindicación explicitada antes por el vicepresidente del Gobierno, Pedro Solbes, y el secretario de Estado de Economía, David Vegara. También el propio Rato pedía esa mejora durante su etapa de ministro de Economía, entre 1996 y 2004. Entonces, el Gobierno Aznar aspiraba incluso a que España formara parte del G-7.

El anacronismo de la distribución de cuotas en el FMI es palmario: un país como Holanda, cuyo PIB no alcanza a la mitad del español, tiene el 2,40% del voto, frente al 1,40% de España o Brasil. El motivo hay que buscarlo en el cambio de papel en la economía mundial que han sufrido estos países desde la fundación de la mayoría de las instituciones multilaterales. Los acuerdos de Bretton Woods datan de 1944, cuando ni siquiera había terminado la segunda guerra mundial. España acababa de salir de su guerra civil, y el aislamiento impuesto por la comunidad al franquismo duró hasta finales de los 50.

El ingreso en el Fondo Monetario Internacional tuvo lugar en 1958, todavía un año antes de que el Plan de Estabilización diera paso al inicio de la recuperación económica.