Paula Boyd

'Las empresas estadounidenses nunca han estado mejor'

Ha venido a España invitada por American Express Funds. Navellier, el grupo para el que trabaja, gestiona para ellos el fondo Amex Focused US Growth. La suya es una gestión cuantitativa, orientada a empresas de elevada capitalización con crecimiento recurrente de beneficios. Para Paula Boyd, estratega de Navellier desde 1996, la clave reside en saber encontrar las compañías que ejerzan monopolios y sean capaces de fijar los precios. Su visión es optimista. 'No hemos visto este crecimiento de beneficios desde los años cincuenta', asegura.

¿Cómo puede afectar a las empresas de crecimiento la desaceleración de la economía?

Ahora mismo tenemos en esta cartera empresas con los mejores fundamentales de los últimos ocho años y medio, y las valoraciones más bajas. Gracias al endurecimiento legislativo podemos confiar en los balances. Nosotros invertimos en 40 empresas de un total de 700. Claro que va a haber una desaceleración, pero siempre podrás encontrar compañías que ejercen el monopolio, tienen capacidad de fijación de precios y que van a seguir mejorando sus beneficios en cada trimestre. Las empresas del S&P 500 han conseguido beneficios de dos dígitos durante tres años y medio y con toda seguridad lo van a lograr en lo que queda del año. Las empresas norteamericanas nunca han estado mejor. No hemos visto este crecimiento de beneficios desde los años cincuenta. Pero también es un periodo lleno de complicaciones debido al terrorismo, lo cual está distrayendo a los inversores.

'La situación económica actual es tranquila, nada errática. Es una situación idónea para nuestro proceso de inversión'

¿Qué escenario manejan para la economía de Estados Unidos?

El parón de las subidas de tipos va a limitar el impacto negativo sobre el mercado inmobiliario. Ahora mismo, cinco de cada seis americanos tienen más dinero invertido en su vivienda que en la Bolsa. Sin embargo, es importante que cambie el sentimiento.

El crecimiento se está frenando. Crecemos en torno a un 2,5% o 3%. Pero el motor de ese crecimiento, en un 70%, es el consumo minorista. Y los americanos están gastando dinero, están consumiendo. Y lo que está manteniendo los precios bajo control es que el precio del petróleo se está estabilizando y el precio de la gasolina ha descendido. Y ése es dinero en el bolsillo de los americanos. Estados Unidos es una nación de conductores. El precio de la gasolina es muy importante para nosotros.

Mientras, el desempleo está en el 4,7%, lo que en Norteamérica se considera pleno empleo. Para nuestro proceso de inversión esta situación económica es idónea. Es una tendencia tranquila, nada errática. Un crecimiento del 2,5% o el 3%, los consumidores haciendo su trabajo y el precio de la gasolina cayendo muestran un panorama agradable.

¿Qué opina de la actitud de la Reserva Federal (Fed)?

La Fed ahora es más transparente. Es más fácil entender a Ben Bernanke que a Alan Greenspan. æpermil;ste hizo un trabajo maravilloso, pero siempre era un misterio lo que estaba pensando hacer. Bernanke quiere jugar con las cartas boca arriba para que se pueda prever lo que va a suceder. El 20 de septiembre sabremos si la Fed sube los tipos de nuevo. Nosotros creemos que no tiene razón para hacerlo. El único riesgo es el aumento de los costes laborales. Pero nuestros analistas nos cuentan que este año está siendo profuso en pagas extraordinarias y bonus a ejecutivos a través de stock options. Son bonus sobre los resultados de 2005 y no son costes laborales medios. Así que estamos más tranquilos. Será un problema si la tendencia se mantiene.

¿Qué perspectivas tiene para la Bolsa estadounidense?

Acabamos de pasar el aniversario del 11 de septiembre y no ha sucedido nada, lo cual es muy buena señal. Históricamente, septiembre y octubre son periodos muy tranquilos para la Bolsa. Sin embargo, en noviembre y diciembre comienza el movimiento, especialmente entre los inversores institucionales. Los gestores, en enero, tienen que publicar sus informes y no quieren que aparezcan en cartera las compañías que peor lo han hecho, sino las que lo han hecho mejor. Así que esta reestructuración de las carteras será un motor para la Bolsa.

Hemos vivido uno de los veranos más tranquilos de los últimos años. Este año sí que se ha notado más que nunca que los inversores se han ido de vacaciones. Por eso esperamos un noviembre, un diciembre y un enero extraordinarios.

¿Cree que la Bolsa está barata?

Los inversores realmente entraron en el mercado en 2001 y 2002 porque estaba muy barato. Ahora la liquidez es menor, pero cualquier modelo de descuento de dividendo que se realice en bonos y en Bolsa muestra una clara infravaloración. El mercado inmobiliario se está enfriando, pero ha estado durante mucho tiempo robándole dinero a los mercados financieros. Así que si termina el ciclo inmobiliario, ese dinero podría volver al mercado.

¿Cree que las Bolsas estadounidenses alcanzarán a las europeas, que este año van mejor?

Los mercados suelen subir cuando su divisa está subiendo. Ahora la debilidad del dólar está favoreciendo la reducción del déficit comercial. Ayuda a aumentar las exportaciones. En realidad, descontando la importación de petróleo, exportamos más productos de los que importamos. Si el dólar cae frente al euro, es probable que los inversores se decanten más por los mercados europeos.

¿Cuál es el mayor riesgo al que se enfrenta la economía de EE UU?

Que Bernanke siga subiendo los tipos y la gente empiece a perder sus casas porque no puede pagar las hipotecas. Eso sería crítico.

Fases del proyecto de inversión

Navellier es una gestora estadounidense creada en 1980 y especializada en aprovechar las ineficiencias del mercado a través de la gestión cuantitativa; es decir, mediante estadísticas y análisis matemáticos.

La gestora es poco amiga de visitar empresas, como hacen muchos gestores de renta variable, porque se pierde mucho tiempo. 'Además, conocer al equipo directivo suele generar una opinión favorable hacia la compañía', sostiene Paula Boyd.

El proceso de inversión de Navellier consta de tres fases. La primera de ellas consiste en el análisis cuantitativo propiamente dicho, mediante el cual se analizan los indicadores de riesgo y rentabilidad de un universo de 9.000 compañías.

De ese universo se selecciona un 5% de las empresas, a las que se somete a un exhaustivo análisis fundamental, donde entran en juego 220 indicadores. En este segundo paso afloran las compañías con márgenes de beneficio excepcionales.

La tercera fase trata de distribuir la cartera minimizando los riesgos y maximizando la rentabilidad. Para ello se construye una cartera donde la correlación entre las empresas escogidas sea la menor posible.