TRIBUNA

La nueva geografía económica

El título de este artículo es el tema que se discutió en el congreso que celebra anualmente el Banco de la Reserva Federal de Kansas City desde hace más de un cuarto de siglo y que tuvo lugar a finales de agosto. Los académicos y autoridades financieras presentes discutieron sus causas, consecuencias y las implicaciones para la política económica. De forma simplificada el título viene a indicar que los cambios que han tenido lugar en la economía mundial implican una nueva configuración que puede tener un carácter más o menos permanente. Nos encontramos ante una distribución y organización de la economía que es diferente y que forma un nuevo marco de actuación para los países y para los agentes económicos.

Hay que señalar que estos cambios se producen derivados del fenómeno de la llamada globalización que muchos neoliberales defienden con entusiasmo y otros sectores critican por sus posibles efectos negativos sobre países o sectores pobres.

En el terreno de la globalización, la evidencia coyuntural del crecimiento económico norteamericano en la última década se mezcla con la observación de la pobreza de África e ideas simplistas se combinan con sentimientos. Las ponencias presentadas en el congreso analizan el fenómeno desde diversos ángulos (micro, macroeconomía, teoría del comercio, teoría de la localización, etcétera) y contribuyen a clarificar sus efectos.

Dos factores protagonizan los cambios en la geografía: los avances en tecnología y en comunicaciones, que facilitan y reducen los costes de la interacción entre países, y la incorporación de China e India (y otros países en desarrollo) a la economía mundial como protagonistas. El crecimiento de China e India han provocado temores en los países occidentales por su presión sobre el precio del petróleo, por su competencia en los mercados y por el pretendido efecto depresor sobre los salarios de los trabajadores no cualificados. Sin embargo, no hay evidencia de que esto último se haya producido: no se han igualado las rentas a nivel internacional sino que en general se han elevado tanto en China como en EE UU. Sin embargo sí se han producido cambios entre las diferentes industrias.

La innovación en tecnología de la comunicación ha permitido cambios en la localización de la actividad: las diversas etapas de un proceso productivo tienen lugar en diferentes países y esa distribución puede tener lugar dentro de una misma empresa o relacionar a empresas diferentes. También los cambios en las tecnologías de información y comunicación facilitan la comercialización internacional de nuevos servicios, de ámbitos tan diversos como marketing, servicios financieros, legales o incluso médicos.

Como señalan Grossman y Rossi-Hansberg los cambios se resumen en las expresiones offshoring y comercio de procesos en lugar de comercio de bienes. Esta segmentación facilita la presencia de nuevos participantes en el comercio internacional.

Es decir, la globalización conlleva unas nuevas pautas de dispersión de la actividad económica. Como consecuencia se producirán cambios en las industrias, en el trabajo y el crecimiento económico de los países que la política económica debe tener en cuenta. Como señaló Anthony Venables en la conferencia introductoria Cambios en la geografía económica y sus causas (y en su libro escrito en 1999 junto con Fujita y Krugman sobre economía espacial), las empresas y los trabajadores se localizan donde la productividad es elevada, de forma que se genera una nueva distribución de la actividad y disparidades espaciales en la renta. Así, unos países experimentarán un crecimiento más rápido y otros se quedarán detrás.

El gobernador de la Reserva Federal, Ben Bernanke, reconoce (en su conferencia: Integración global económica: qué es nuevo y qué no) que los cambios en los patrones productivos nacidos de esa nueva geografía pueden generar movimientos de oposición social y política debido principalmente a su impacto distributivo. Como ha ocurrido en otros cambios estructurales, los nuevos patrones productivos pueden suponer una amenaza para los niveles de vida de trabajadores de ciertas industrias o de ciertos países. Y, aunque como responsable de la política monetaria señala los beneficios a nivel global en el crecimiento y en la productividad, también recomienda a las demás autoridades económicas que se vigile que dichas ganancias se repartan ampliamente y se articulen políticas que ayuden a los trabajadores desplazados. De esta forma se contribuiría a que la globalización contará con un mayor respaldo y se evitarán retrocesos, como la tentación de aplicar medidas proteccionistas que, como la historia ha señalado, perjudican el desarrollo de todos.