5d. Para invertir

Tercer año de beneficios récord en Wall Street

Las ganancias crecen a un ritmo de doble dígito por duodécimo trimestre seguido, pero surgen algunos signos de cansancio.

La campaña de resultados empresariales en EE UU correspondiente al segundo trimestre del año ofrece una doble lectura. El lado positivo es que las ganancias vuelven a crecer entre abril y junio a un ritmo de doble dígito por duodécimo trimestre consecutivo. Un periodo tan prolongado de bonanza en las cuentas corporativas no se había producido nunca en la historia. Algo similar ocurre en España, donde los beneficios del Ibex han subido un 36% en el semestre.

Por contra, la lectura menos positiva hace referencia a que las subidas de tipos de interés -17 seguidas desde mediados de 2004-, el repunte de los costes como consecuencia de un barril de petróleo instalado desde hace tiempo por encima de los 70 dólares, así como una comparativa interanual cada vez más exigente, destapa ciertos signos de cansancio en los beneficios de algunos sectores, especialmente el tecnológico.

Aunque el periodo de resultados aún no ha terminado ya se pueden extraer conclusiones bastante aproximadas. Dentro del índice S&P 500 han presentado sus cuentas del segundo trimestre 355 empresas, el 71% del total, entre ellas las de mayor renombre. El saldo arroja un beneficio por acción (BPA) de 22,03 dólares, un 2,79% más del previsto por los expertos antes de que comenzase la campaña de resultados, y un 15,64% mayor que el BPA registrado durante el mismo periodo del ejercicio anterior.

El sector tecnológico ha sido el que peores resultados ha presentado, con sendos 'profits warnings' de Intel y Dell

Si el S&P 500 es el mejor termómetro para medir la salud empresarial estadounidense al englobar a 500 empresas, el indicador más conocido es el Dow Jones, que incluye a las 30 compañías más grandes. Dentro de este índice ya ha presentado cuentas casi todas las empresas con ejercicio regular (faltarían AIG y Verizon) y el beneficio conjunto del segundo trimestre alcanza los 46.552 millones. Esta cantidad sólo representa una mejora del 6,83% frente a las ganancias de 2005 y se debe a las abultadas pérdidas (3.179 millones) que se ha apuntado General Motors debido a las provisiones por los despidos acometidos.

Sin contar las cifras del gigante de Detroit las ganancias trimestrales acumularían un subida del 11,6%. En el semestre, los beneficios conjuntos del Dow Jones ascienden a 100.912 millones, un 14,23% más que de enero a junio de 2005. Por su parte, la cifra de negocios semestral mejora un 9,7% y el resultado de explotación sube un 7,23%.

'Los resultados no se pueden calificar de malos porque crecer más del 10% está por encima de la media histórica. Sin embargo, lo que sí se percibe es cierta prudencia por parte de determinadas compañías a la hora de hacer sus previsiones para los próximos meses', destaca José Luis Martínez, economista jefe de Citigroup en España. Esta opinión es compartida por Patricia González, especialista en Renta Variable de Morgan Stanley: 'La temporada de beneficios está siendo bastante buena. El problema es que bastantes compañías están revisando a la baja sus estimaciones futuras lo que lleva a pensar que en la segunda mitad del año habrá una ralentización de los ingresos'.

Los expertos, aunque constatan la desaceleración de los resultados, prefieren ver la parte buena de los mismos. Este es el caso de José Manuel Villamor, director de inversiones de AIG Fondos. 'Las beneficios son todavía positivos, sobre todo si se observa que el número de compañías que presenta cuentas mejores a las previstas es superior al número de profits warnings alertas de peores a los esperados', subraya Villamor. De acuerdo a los datos de consenso de mercado recopilados por Bloomberg, el 69,5% de las empresas del S&P 500 que ya han publicado sus ganancias han batido las expectativas, el 11,4% han estado en línea con lo esperado y sólo el 19% de las ganancias han decepcionado las previsiones.

'Es cierto que el ritmo de crecimiento de los resultados es cada vez menor, pero todavía se mantienen en niveles bastante saludables y sirven para justificar la valoración de las acciones', indica Johan Van Der Biest, gestor de renta variable estadounidense de Dexia AM. Este experto espera que las ganancias en Wall Street acaben el ejercicio con una mejora próxima al 14%, 'para luego descender a un crecimiento interanual del 10% en 2007'. El segundo trimestre de 2003 fue el último donde las ganancias en el índice S&P 500 crecieron por debajo del 10%, concretamente lo hicieron a un ritmo del 6%. A partir de ahí no se han apeado del doble dígito, con un máximo del 24,4% en el segundo trimestre de 2004.

'En mi opinión hay tres razones que justifican la fortaleza que hemos visto en los resultados. En primer lugar, el tirón de la demanda interna por parte de los consumidores estadounidenses. En segundo término, la contención de los salarios, que ha permitido a las compañías aumentar sus márgenes. Por último, destacaría la mejora de la productividad de muchas empresas', apunta José Luis Martínez, economista jefe de Citigroup en España.

Los expertos creen que los beneficios del segundo trimestre sirven para dar soporte a la renta variable estadounidense pero reconocen que, siempre que no den sustos importantes, van a permanecer en un segundo plano entre las preocupaciones de los inversores. 'Más que de las ganancias corporativas, de lo que están atentos ahora en Wall Street es de los datos de crecimiento económico y, sobre todo, de lo que pueda hacer la Reserva Federal con los tipos de interés', explica Johan van der Biest, de Dexia AM.

Esta opinión es compartida desde Citigroup. 'Probablemente los beneficios estén tocando techo y el mercado va a exigir que se den otras condiciones, como por ejemplo que se llegue al final del encarecimiento del dinero, para justificar subidas adicionales. Es decir, que existan buenos beneficios es una condición necesaria pero no suficiente', resume el economista jefe del banco de inversión estadounidense.

Lo que si ha provocado el largo periodo de ganancias creciendo por encima del 10% en Wall Street, junto con el peor comportamiento relativo de los índices estadounidenses frente a los europeos en el último trienio alcista, ha sido un estrechamiento de las valoraciones a ambos lados del Atlántico. Si en 2000, año en el que estalló la burbuja tecnológica, el PER (número de veces que el beneficio está contenido en la cotización) del índice Dow Jones era de 25 veces frente a las 18,4 veces del Euro Stoxx 50, ahora mismo en EE UU se pagan 14,7 veces los beneficios de las compañías por 14 veces entre los blue chips del área euro.

'La renta variable estadounidense está barata. El problema es que ahora hay un sentimiento un tanto negativo entre los inversores. Para que haya un cambio en esta actitud debería verse una recuperación en las cuentas del sector tecnológico', según Patricia González, analista de Morgan Stanley.

Y es que precisamente una de las conclusiones que arroja la campaña de resultados en Wall Street es el buen comportamiento de las industrias tradicionales, con excepción del sector automovilístico y las aerolíneas, y las dificultades que empiezan a tener las empresas tecnológicas más punteras, sector que a finales de los años 90 del pasado siglo fue bautizado con el sobrenombre de nueva economía. Los expertos atribuyen este contraste a la depreciación del dólar, los altos precios del petróleo y a la ola de consolidación y rebajas de costes que ha hecho mella en los competidores más débiles

Así, Caterpillar, el mayor fabricante del mundo de maquinaria de construcción, ha anunciado que sus ventas y beneficios anuales serán los mejores de los últimos 40 años. Al igual que Caterpillar otras compañías manufactureras de perfil similar como Honeywell y General Electric han batido las previsiones de beneficios que manejaba el mercado para el segundo trimestre. Por contra, Dell e Intel han causado inquietud en el mercado al lanzar sendos profits warnings. 'El sector tecnológico empieza a dar signos de madurez. El crecimiento se está desacelerando justo en el momento en el que muchas compañías se habían embarcado en recortes en los precios de sus productos para ganar cuota de mercado', explican fuentes del mercado.

Donde no se aprecian novedades importantes es en sectores como el energético y el de materiales. En ellos los beneficios siguen como un tiro por la fortaleza del crudo y del resto de materias primas. El ejemplo más representativo es Exxon. La mayor petrolera del mundo ganó en el segundo trimestre 10.360 millones de euros (más que el Santander en todo el pasado ejercicio), un 35,6% por encima de las ganancias del mismo periodo de 2005.

Los hitos de la campaña

El líder: Exxon Mobil

La mayor petrolera vuelve a liderar un trimestre más la clasificación de facturación y beneficios entre las empresas del Dow Jones. Exxon vendió de abril a junio por valor de 99.000 millones de dólares y ganó 10.360 millones. El récord marcado por los precios del crudo han ayudado a la compañía a alcanzar semejantes cifras aunque en su favor cuenta que ha sido la única entre las tres grandes del sector que ha sido capaz de incrementar su producción en el segundo trimestre del año.

La sorpresa: AT&T

Las acciones de la empresa de telecomunicaciones vivieron su mejor sesión en dos años el pasado 25 de julio cuando se publicaron los resultados trimestrales. AT&T ganó un 53% más de abril a junio, batiendo con holgura las previsiones que manejaba el mercado. Además, la compañía ha elevado sus previsiones para el conjunto del ejercicio gracias a su política de recorte de costes. Tras su fusión con SBC, AT&T prevé eliminar a 26.000 trabajadores en un plazo de tres años.

La decepción: Intel

La competencia ha provocado que Intel publicase la mayor caída de sus beneficios en un trimestre desde 2001. Además, el principal fabricante de microprocesadores del mundo ha reconocido que no podrá cumplir los objetivos de resultados para 2006 que se había marcado al comienzo del ejercicio. La presión de su principal competidor, Advanced Micro, ha llevado a Intel a acelerar la introducción de nuevos productos y a rebajar sus precios, provocando importantes caídas en sus ventas.