Nombramiento

Un peso pesado contra los déficits

Henry Paulson, presidente de Goldman, con prestigio en Wall Street, releva a Snow en el Tesoro de EE UU para corregir los desequilibrios.

'Adoro mi trabajo. Creo que tengo el mejor empleo en el mundo de los negocios. Mi plan es estar aquí una buena temporada'. Así respondió Henry Paulson, consejero delegado de Goldman Sachs el 26 abril a The Wall Street Journal cuando le preguntaron sobre su candidatura al Tesoro. Ayer, apenas un mes después y por sorpresa, Paulson fue presentado por el presidente George Bush como nuevo secretario del Tesoro en sustitución de John Snow. Paulson agradeció a Bush que le concediera 'el honor de servirle a usted y a nuestro país'.

Con la Reserva Federal llena de académicos, el presidente ha acudido ahora a Wall Street para sustituir a Snow, quien finalmente cumplió con un guión escrito a base de rumores desde hace meses y que apuntaban a su salida tan pronto como hubiera sustituto. La semana pasada, el leal Snow, de 66 años, dijo que no estaría en su puesto más allá de julio y este fin de semana Bush llamó personalmente a Paulson para obtener un sí que antes había negado a intermediarios de la Casa Blanca.

Pese a haber estado en las primeras quinielas, el nombramiento de este banquero ha sorprendido en EE UU. Paulson, de 60 años, tiene un largo currículum en el mundo de las finanzas y lleva liderando Goldman desde 1999. Muchos piensan, como él, que deja el mejor trabajo en Wall Street.

Considerado como un brillante banquero de inversión, Paulson tiene fama de duro e incansable para negociar, y ha tejido una importante red de contactos en Asia. Es un hombre partidario de la disciplina macroeconómica, y deberá lidiar para controlar los déficit gemelos, fiscal y comercial, y avanzar en algo que no ha logrado Snow.

Con este currículum pasa a formar parte de un Gobierno impopular que ha aparcado las reformas de pensiones y del código tributario. Además, Paulson debe proporcionar peso a un puesto hasta ahora carente de él, ya que en las administraciones de Bush la política económica la hace la Casa Blanca.

Por ello se esperan pocos cambios. En EE UU se considera que los secretarios del Tesoro actuales son 'vendedores' de la política presidencial ante la opinión pública y el Congreso. Quienes le conocen esperan que haya negociado más autonomía, ya que carece del corte de vendedor carismático necesario.

Paulson tiene que convencer al Congreso de ampliar los recortes fiscales, de contener el gasto público y de lidiar con China, evitar una caída desordenada del dólar y dar seguridad a los inversores. Además tiene que persuadir a los ciudadanos de que la economía está bien porque el PIB ha sobrepasado el 5% de crecimiento en el primer trimestre y el paro está bajo. No obstante, con previsiones de desaceleración y la gasolina disparada, la vuelta de la inflación, las subidas de tipos, la percepción de los consumidores no es positiva.

Goldman en Washington

Paulson es el último ejecutivo del banco llamado a un cargo público. El jefe de gabinete de la Casa Blanca, Joshua Bolten, trabajó en esta firma, así como Robert Rubin, secretario del Tesoro con Bill Clinton; John Whitehead, subsecretario de Estado con Ronald Reagan; Stephen Friedman, consejero económico de Bush; y John Corzine, ex senador.

Ahora llega a Washington el miembro de Goldman que más tiempo ha estado al frente de esta entidad (desde 1999) y el responsable de disparar sus beneficios. Bajo su mandato, Goldman ha ampliado su influencia en Wall Street. Entre otras cosas, John Thain, el presidente del NYSE, la Bolsa de Nueva York, es un ex Goldman.

Casado y con dos hijos, miembro de la iglesia Christian Scientist, este ejecutivo que ni bebe ni fuma es extremadamente recto en temas de gobierno corporativo, y aficionado a la ornitología y el medio ambiente, tema poco popular en la Casa Blanca. El año pasado ganó 38,5 millones de dólares y se le calcula una fortuna de 500, que, según ha dicho, va a donar. Su sustituto en el banco puede ser Lloyd C. Blankfein.