5d. Para invertir

Dudas y certezas de unas Bolsas sensibles

Los mercados se debaten entre las confusas referencias macroeconómicas y la fortaleza de los beneficios

Hay quien asegura que la Bolsa tiene tanto de psicología como de economía. Y que, aunque una cosa es lo que los especialistas llaman los fundamentales y otra el sentimiento, el ánimo o la percepción de los inversores, ambas fuerzas discurren de la mano y cualquiera de las dos puede determinar el futuro comportamiento de los mercados. El Ibex perdió el miércoles un 3%, la mayor caída desde el 15 de marzo de 2004, un descenso paralelo al sufrido por otras Bolsas que ha pillado desprevenidos a muchos inversores y que lleva a primer plano las incertidumbres económicas que acechan a los mercados.

Los riesgos no son nuevos. Sin embargo, sí puede resultar determinante el hecho de que después de muchos meses mirando para otro lado y con los índices cotizando en máximos, los inversores empiecen ahora a asumirlos como tales. Lo que parece claro, a juzgar por la opinión de los expertos consultados, es que los beneficios empresariales, que se habían convertido hasta la fecha en la referencia más sólida de la renta variable, podrían pasar a un segundo plano si las referencias macroeconómicas se imponen como ha ocurrido esta semana. El renovado temor no sólo por la inflación, sino por la ralentización económica, las dudas sobre si la política monetaria seguirá soplando o no a favor de los mercados y el enredado escenario de divisas, con el temor de que el proceso de depreciación del dólar sea más rápido de lo deseable, configura un escenario de incertidumbre que, como poco, rebajará el tono de optimismo que reinaba hasta la fecha en las Bolsas.

Así, aunque los expertos todavía opinan mayoritariamente que 'los fundamentales no han cambiado' y que las caídas pueden ser una corrección saludable para dar paso a nuevas compras, se asume que los mercados se enfrentan a un escenario mucho más complicado. Aumenta la percepción del riesgo general y, en concreto, en los activos que estaban concitando mayor entusiasmo, como los emergentes y materias primas. 'En mi opinión el mundo está en medio de otra burbuja, la de las materias primas. Y estallará. La única cuestión es saber cuándo', asegura Stephen Roach, analista jefe de Morgan Stanley, en su último informe de estrategia.

Pero ¿cómo cabe interpretar los parámetros macroeconómicos que determinan este cambio de percepción y cuáles son las dudas y certezas, si es que existen, de los mercados?

Inflacción y crecimiento

La inflación estadounidense anotó un repunte del 0,6% en abril que llevó la tasa anual al 3,5% y la subyacente, la que más preocupa, al 1,6%. También superó expectativas la inflación europea. El temor es que el encarecimiento del petróleo se esté filtrando al resto de los precios. 'Aunque no veo un peligro tan grande como la mayoría, es cierto que los precios repuntan', asegura José Luis Martínez. Opina, sin embargo, que 'al contrario de lo que puede descontar el mercado, el escenario actual más que obligar a la Fed y al BCE a subir los tipos, lo que puede obligar es a posponer las subidas porque el escenario actual es más restrictivo'. Y es que no está claro si los mercados están más preocupados por la inflación o por el crecimiento económico. José Carlos Díez, de Intermoney, asegura que 'si realmente hubiese miedo a la inflación la gente no compraría bonos en EE UU como lo están haciendo; es decir, si de verdad se piensa que la Fed está por detrás de la curva, el rendimiento del bono subiría, y no lo está haciendo'.

Javier Estrada, director de Inversiones de Morgan Stanley, tampoco ve excesivo peligro de inflación, aunque reconoce que 'el mercado es muy sensible a esta variable y a partir de una tasa del 4% cambian inmediatamente las valoraciones'. Tampoco cree que pueda haber un problema de disminución de la liquidez global, porque 'las condiciones monetarias actuales todavía son relativamente expansivas'. Lo que más le preocupa es 'cierto cansancio del consumidor estadounidense'. Y explica, 'una caída de la demanda global que afecte a los beneficios es el escenario más delicado', aunque no por ello es el más probable. 'Es pronto para hablar de un escenario de flaqueza'.

Tipos de interés

En medio de esta disyuntiva entre peligro de inflación o de ralentización económica es donde ha de moverse la política monetaria. Con los ojos puestos en los bancos centrales, los inversores buscan señales para dilucidar si los precios del petróleo obligarán a tipos mucho más altos. 'La mayor parte de los activos tienen valoraciones muy altas ligadas a los bajos tipos de interés. Es normal que si cambian las expectativas cambien las valoraciones. Los precios de los activos tratarán de ajustarse al nuevo escenario financiero, pero los fundamentales son buenos y la evolución de los beneficios sigue siendo positiva', señala Gregorio Izquierdo, del Instituto de Estudios Económicos.

Dólar

Tras tocar máximos anuales en 1,292 dólares, el euro ha empezado a depreciarse en las últimas sesiones, hasta niveles de próximos a los 1,27 dólares. La explicación que encuentran los expertos está relacionada también con la inflación y los tipos de interés. Y es que si el mercado descuenta una subida adicional del precio del dinero en EE UU para contener los precios esto provocaría una afluencia de fondos a Wall Street por el mayor rendimiento de la renta fija. Mientras que a la Administración americana le interesa un dólar más débil para poder paliar sus enormes déficits, al área euro tampoco le interesa en exceso una moneda muy apreciada porque podría recortar las exportaciones, lastrando con ello el crecimiento económico. El problema es cómo encontrar un punto medio que satisfaga a ambas economías.

Beneficios empresariales

Las compañías, de momento, siguen deparando resultados récord, lo que a juicio de los analistas debería de servir de sostén para las cotizaciones. Con un PER para 2006 por debajo de las 16 veces, la valoración del Ibex 35 se sitúa aún por debajo de su media histórica. En el primer trimestre del año, las compañías del selectivo han mejorado sus ventas y sus ganancias en un 25,5% y un 19,4% respectivamente, batiendo las previsiones del consenso del mercado. El problema es que la comparativa interanual es cada vez más exigente y que nuevas subidas de tipos de interés podrían erosionar los márgenes de las compañías y encarecer sus compromisos financieros, tras la deuda contraída en los últimos años.

Las ventas se ceban con las constructoras

La fase de inestabilidad que atraviesan actualmente los mercados comenzó el pasado 12 de mayo cuando cobró fuerza por primera vez la idea de que las presiones inflacionistas podían provocar subidas mayores a las previstas en los tipos de interés.

Desde esta fecha el sector de la construcción, uno de los pilares de la subida bursátil en la que se había embarcado el mercado en los tres últimos años, ha sido el más castigado. En seis sesiones, mientras el Ibex ha perdido un 6,1%, FCC ha caído un 11,8%, Acciona un 11,6%, Ferrovial se deja un 11,9%, mientras que los retrocesos de Sacyr y ACS alcanzan el 10,7% y el 8%, respectivamente.

Está aún por ver si se trata de un hecho aislado o un aviso para navegantes de mayor calado para que empiecen a reducir posiciones en aquellos sectores más recalentados.

En cualquier caso, en un contexto con incertidumbres y gran volatilidad como el actual, los manuales de inversión recomiendan ser mucho más selectivos con los valores, primando aquellos con buenos fundamentales, es decir, compañías que tengan balances saneados (máxime con los tipos de interés al alza), cuyos beneficios a corto y medio plazo sea predecibles, y con una atractiva rentabilidad por dividendo que pueda compensar los sustos en la cotización.