Guía para inversores

Golpe al coleccionismo como inversión financiera

El 'caso Fórum Filatélico y Afinsa' pone de relieve la escasa regulación y la falta de transparencia del mercado de bienes tangibles, apto sólo para los más expertos

La tranquilidad de su futuro'. Es la publicidad con la que Fórum Filatélico prometía en un atractivo folleto 'solidez, seguridad, liquidez y beneficios' a cambio de la adquisición de uno o varios lotes de sellos. La candidez de los inversores, la falta de cultura financiera, la accesibilidad de los bienes, asequibles para un ahorrador medio, una potente red comercial extendida por toda España, una eficaz estrategia de marketing sustentada en el boca a boca gracias a la experiencia contrastada de clientes que aseguran 'haber cobrado siempre religiosamente', o la combinación de todos estos elementos, son, quizá, razones que explican que tantos miles de personas confiaran en que el negocio montado por Fórum Filatélico y Afinsa diera para tanto, para tanta gente y durante tanto tiempo.

Después de más de veinticinco años de actividad, estas dos sociedades han sido intervenidas y acusadas de estafa y otros delitos, según las querellas de la Fiscalía Anticorrupción, que afirman que ambas compañías están 'claramente en quiebra'. El mismo viernes, Fórum Filatélico presentaba solicitud de suspensión de pagos. De golpe, 'la hora de realizar sus ilusiones', como rezaba el citado folleto, se ha convertido para muchos inversores en un mal sueño que amenaza con volatilizar sus ahorros, a menos que el agujero se cubra con una nueva apelación a los recursos de los contribuyentes. Es decir, que pague el Estado.

Y es que pese a las advertencias de las asociaciones de consumidores y a la lógica económica de la rentabilidad y el riesgo, la golosina de una paga extraordinaria fija mensual o de un pacto de recompra que aseguraba al cabo de diez o quince años un patrimonio mucho mayor al invertido inicialmente, con rentabilidades superiores a las que ofrecen muchas entidades financieras en el mercado, cautivó a más de 350.000 personas, a las que ni siquiera disuadió el riesgo de participar en una actividad tan poco regulada como la de los bienes tangibles de colección.

El supuesto fraude consistía en pagar los intereses prometidos a los antiguos clientes con los fondos captados entre los nuevos ahorradores, sin garantía alguna de que los bienes que respaldaban la inversión alcanzaran las revalorizaciones prometidas. Las querellas acusan a estas sociedades de traficar con sellos falsos y de valorarlos muy por encima de los

Pero al margen del supuesto engaño, también es relevante el marco en el que estas empresas desarrollaban su actividad que, pese a consistir en la captación de ahorro masivo, difícilmente puede enmarcarse en la regulación del mercado financiero. El cliente de Afinsa o Fórum Filatélico no contrata un depósito, un seguro, ni una participación en un fondo de inversión o cualquier otro producto o servicio reservado a entidades de crédito, empresas de servicios de bienes de inversión o instituciones de inversión colectiva. No cuenta, por tanto, con la vigilancia del Banco de España, de la Comisión Nacional del Mercado de Valores o de la Dirección General de Seguros, ni existe un tipo de fondo que cubra a los usuarios ante posibles situaciones de quiebra o prácticas fraudulentas por parte de las empresas que operan en el sector.

'La trampa que han hecho estas empresas es defender que su negocio es mercantil y no financiero, con lo que han escapado a todos los controles a los que deben someterse las empresas financieras. La realidad es que se trata de un negocio financiero, pero encubierto', sostiene José María Sempere, director de Filatelia de la Galería Filatélica de Barcelona.

Lo que firmaban los clientes de Afinsa era, sencillamente, un contrato de compra-venta de sellos a cambio del cual las compañías reciben el precio de adquisición de los bienes. Hasta 2003 este tipo de contratos estaba regulado únicamente por leyes mercantiles y civiles. A partir de 2003 se incluyó cierta regulación en la Ley de Instituciones de Inversión Colectiva, pero la única normativa al respecto es una disposición adicional que designa a Sanidad y Consumo como el órgano supervisor específico y obliga a las empresas del sector a poco más que a someter sus documentos contables a una auditoría de cuentas y a ofrecer contratos que se formalicen por escrito.

Sea cual sea el desenlace judicial y las ramificaciones del caso (se apunta hasta el posible blanqueo de capitales), otra de las cuestiones que se plantean ahora es cómo impactará el mismo en el resto de la industria de inversión en bienes tangibles de colección. Fuentes de sociedades de inversión en arte asumen que lo ocurrido 'puede ser un mazazo' y planteará nuevos obstáculos a la hora de tratar de crear vehículos financieros de inversión colectiva con estos activos.

Los expertos recuerdan que este tipo de bienes no cotiza en mercados organizados ni regulados. No cuentan con la liquidez de los activos financieros y la formación de precios tiene un componente muy subjetivo y nada transparente, por lo que los especialistas señalan que no son inversiones sustitutivas de las financieras ni recomendables para quien sólo busca rentabilidad, sino que deberían reservarse para el coleccionista a quien de verdad le mueve el gusto o la emoción por los bienes que adquiere. De hecho, son los coleccionistas expertos los que mejores compras realizan. '¿No se ha preguntado nadie por qué ningún coleccionista experto invertía en Fórum Filatélico?', se cuestiona José María Sempere.

'Sorprende que las autoridades no se hayan fijado en esto y se haya acabado por intervenir las empresas en lugar de reconducir su actividad años atrás, sobre todo teniendo tanta experiencia en fiascos financieros', señala Juan Fernando Robles, director del Instituto Superior de Técnicas Bancarias.

Aunque no se pueden extrapolar casos aislados a la generalidad y pensar que todas las sociedades que realizan actividades con bienes tangibles cometen fraude, parece innegable que tendrá cierto impacto en algunos proyectos y muchos inversores se lo pensarán dos veces antes de confiar su dinero.

Otra cosa es el efecto en el mundo del coleccionismo más exclusivo. 'No creo que el mercado real del arte y del coleccionismo vaya a verse muy afectado. El tipo de inversor que se acerca a estos bienes de colección (arte, antigüedades, joyas, etcétera) tiene un patrimonio muy superior y un perfil muy distinto al de los clientes de Fórum o Afinsa y conocen el mercado hace muchos años', señalan fuentes de un banco privado, que aseguran que 'en la mayoría de los casos se busca más el prestigio social que una rentabilidad financiera'. Mario Marina, director de Expansión de Arte y Naturaleza, cree igualmente que lo ocurrido no afectará al mercado del arte, mucho más público que el de la filatelia. Otros especialistas insisten en que en el caso del arte es relativamente más sencillo contar con mecanismos de autentificación de la obra.

Lo cierto es que con independencia de la gestión de ciertas empresas, los especialistas mantienen que los bienes tangibles de colección siguen siendo un activo de inversión y para ciertos perfiles de inversor una opción para diversificar carteras, al igual que otros bienes tangibles, como los inmobiliarios.

'Que el mercado del coleccionismo existe es algo que nadie puede negar; que se mueven miles de millones se sabe observando los datos arrojados por las subastas realizadas anualmente. Que el mercado de la inversión se basa en el mercado del coleccionismo es algo obvio', señala José Luis Coca, profesor de Finanzas en la Facultad de Estudios Empresariales de Cáceres y reconocido experto en inversión en bienes tangibles. No obstante, en el caso concreto de los sellos, José Luis Coca señala que conviene tener claro que 'todos los sellos sirven para coleccionar, pero no todos sirven para invertir. Depende de variables como la aceptación, la temática, el número de series emitidas, el país que las emite, etc. Ningún sello que se destine a inversión debe tener menos de tres años de antigüedad y se debe invertir en series completas, nunca en sellos sueltos', asegura.

Los especialistas destacan que los sellos nunca deben estar valorados por listas de las propias empresas, sino por catálogos nacionales e internacionales. Pero, además, conviene saber que ni siempre suben ni los catálogos reflejan siempre la realidad.

'Uno de los argumentos que utilizaron en Fórum para convencerme de que mi inversión sería rentable fue el de que todas las series de sellos son limitadas y por tanto la oferta siempre es inferior a la demanda, por lo que la revalorización es segura. Me lo creí, porque me parecía una argumentación económica lógica', comenta uno de los afectados por la estafa.

'La propaganda comercial de las empresas de inversión en bienes tangibles, concretamente en filatelia, defienden de una forma generalizada la revalorización permanente del sello en el transcurso de los años. Eso, que en buena medida es cierto, encierra innumerables falsedades cuando se pretende aplicar a todos los sellos, de todas las épocas y de todos los lugares', afirma José María Sempere.

Hay incluso quien piensa que la filatelia es principalmente coleccionismo y sólo se convierte en inversión cuando se compran sellos muy raros, por eso, 'a menos que se sea un gran experto, la inversión directa en sellos es peligrosa y existe peligro de fraude', aseguran los analistas de Self Trade.

Probablemente los presuntamente estafados no se consideraban expertos, ni siquiera amantes de los sellos, pero confiaron en poder sacar rendimientos superiores a los del mercado sin medir bien el riesgo en el que incurrían.

Así, la recomendación general sigue siendo: asesorarse bien, tener muy claro cómo se va a desinvertir y saber a qué mercado organizado se puede acudir, tener garantías de autenticidad de los bienes que se adquieren y, sobre todo, no esperar rentabilidad sin riesgo.

Las caras de la estafa Operativa fraudulenta y apoyo a los afectados

¿Cómo se destapa la presunta estafa?

La Agencia Tributaria inicia las pesquisas a partir de las irregularidades detectadas en los ejercicios fiscales entre 1998 y 2001. El caso es asignado a la Fiscalía Anticorrupción que presenta de oficio las querellas ante la Audiencia Nacional.

¿De qué se acusa a estas sociedades?

La Fiscalía Anticorrupción acusa a los directivos de estas sociedades de estafa y falsedad documental, blanqueo de capitales, administración desleal, delito contra la Hacienda Pública e insolvencia punible.

¿Cómo funcionaba la operativa de las entidades intervenidas esta semana judicialmente?

Afinsa y Fórum captaban inversiones de clientes a los que, a cambio de la compra de lotes de sellos, prometían rentabilidades entre el 6 y el 10%. El problema es que, según el texto de las querellas, el valor de los sellos estaba manipulado, cuando no eran falsos. Los intereses no eran tales, procedían del dinero captado a nuevos inversores. Los ahorradores podían quedarse con los sellos, pero la mayoría dejaba la custodia en manos de las compañías. Periódicamente, los clientes recibían información de los sellos que tenían en propiedad y su valor. En los contratos,formalizados, ambas empresas se comprometían a recomprar las colecciones de sellos. Ambas compañías tenían adquiridos compromisos de recompra por un total de 7.000 millones de euros.

¿Se pudo evitar el posible fraude?

Los auditores alertaron de diversas irregularidades en las cuentas de Afinsa y Fórum de 2003 y la OCU también comprobó hace dos años que los sellos estaban sobrevalorados. Sin embargo, la naturaleza de la inversión dificultaba una protección legal a los inversores.

¿Las empresas tenían aseguradas sus colecciones de sellos?

Afinsa y Fórum tenían contratadas con el mercado británico de seguros Lloyd's pólizas de cobertura frente a robos, extravío o destrucción de las colecciones por un valor de 1.200 millones euros cada una de ellas. El grupo asegurador se negó a renovarlas a principios de este año ante las informaciones obtenidas sobre la sobrevaloración del precio real de los sellos.

¿En cuánto se calcula el desfase patrimonial?

El fiscal cifra el desfase de Afinsa en 1.105,9 millones de euros y el de Fórum en 2.416,3 millones. La situación en ambas compañías es de quiebra, aunque las compañías insisten en que pueden hacer frente a los pagos comprometidos.

¿Tienen derecho los afectados a acudir a los fondos de garantía?

Las empresas de bienes tangibles no invierten en activos financieros y no están bajo el paraguas supervisor de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) ni del Banco de España, por lo que no están protegidas por ningún fondo de garantía público. Las competencias sobre este tipo de inversión recae en el Instituto Nacional de Consumo, dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo.

¿Pueden los ahorradores recuperar su dinero?

El Gobierno ha anunciado que estudiará medidas para ayudar a los afectados por la presunta estafa y que aportará todos los recursos necesarios a las organizaciones de consumidores para mejorar la defensa. Fórum presentó el pasado viernes suspensión de pagos.

¿Qué pasos han de seguir los afectados?

Las principales asociaciones de consumidores están recomendando a los afectados que recopilen toda la información disponible sobre sus inversiones (contratos, resguardos bancarios, depósitos) para que pueda ser aportada en el momento en que la Audiencia Nacional lo solicite. Han acordado emprender acciones conjuntas, junto al Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas. Los expertos jurídicos aconsejan también solicitar la desinversión a la sociedad, aunque al estar intervenidas no puedan satisfacer las inversiones.

¿Qué asociaciones velan por los intereses de los afectados?

Entre otras, Adicae, Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (91 540 05 13); OCU, Organización de Consumidores y Usuarios (www.ocu.org y www.dinero15.com. Tel.: 902 300 187); la Dirección General de Consumo (900 12 13 14); y Facua (facua.org/filatelia).

El valor de lo raro

Tres Skilling blanco. El error filatélico más famoso del mundo es el de este sello. El color originario era verde, pero un deslizamiento en la plancha de los skilling amarillos dio lugar a este ejemplar único. Fue subastado en el año 1996 por la cantidad de 1,74 millones de euros.

Avión invertido, 1918. Conocido como Jenny invertido, el avión está impreso boca abajo. Sólo cien ejemplares salieron a la calle, con un valor facial de 24 centavos. Rara vez salen a la venta. En 1954 se subastó un sello en 18.254 dólares. En 1989, alcanzó el millón de dólares.

Pareja horizontal de 100 Reis de Doña María II, 1853. Es la máxima joya de la filatelia portuguesa. El diseñador Francisco Borja Freire reprodujo la efigie de la soberana portuguesa. Se imprimieron 104.000 de cien reis. Afinsa Auctions subastó uno en 1995 por 180.000 euros.

El exclusivo mundo de las subastas

La casa de subastas Robert A. Siegel pone este fin de semana en el mercado una joya filatélica, un sobre con seis estampas que reproducen la efigie de George Washington, emitidas por el Gobierno de EE UU en 1847 con un valor facial de 10 céntimos. La firma de Nueva York calcula que podría alcanzar 1,5 millones de dólares (1,16 millones de euros, aproximadamente), el cuarto precio más caro pagado en subasta.

æpermil;ste y los sellos que figuran en la columna de al lado son ejemplos de las revalorizaciones que pueden alcanzar ciertas piezas. A la vista de los acontecimientos, ponen de manifiesto que conviene separar la actividad de las empresas presuntamente implicadas en el fraude con el mundo del coleccionismo real.

El sello, como las obras de arte y antigüedades, rentabilizan su valor con el paso del tiempo. No obstante, no en todos los casos. José María Sempere, director de Filatelia de la Galería Filatélica de Barcelona, recuerda que en España en los años 80 bajaron los precios reales de las emisiones de 1970 a 1975, porque previamente habían subido desproporcionadamente. Cita como ejemplo la emisión conmemorativa de la Exposición Filatélica Espamer'77, un minipliego de 8 sellos de 15 pesetas que en 1978 se vendía al coleccionista al precio equivalente a 6 euros y que un catálogo valoraba en 2 euros.

Coleccionar sellos es una actividad popular, con 20 millones de coleccionistas en el mundo. El sello español más caro es uno de dos reales, de 1851, con la cara de Isabel II. Supera 12.000 euros.