EDITORIAL

Correcciones para mantener el ciclo

El registro de parados del Ministerio de Trabajo y el de cotizantes de la Seguridad Social revelan que abril fue un mes excelente para el empleo. 72.854 parados menos y 199.142 afiliados más, cifras ambas rayanas con el récord en un solo mes. Consecuentes ambas, a fin de cuentas, con un crecimiento económico que sigue instalado en tasas interanuales del 3,5%. Que es consecuente, a su vez, con la política monetaria a todas luces expansiva para España practicada por el Banco Central Europeo, que ayer decidió prorrogar al menos un mes más al mantener los tipos en el 2,5%.

El Gobierno ha utilizado los adjetivos 'excelentes' y 'excepcionales' para calificar los datos de ocupación, sin reparar demasiado en el motor circunstancial que los ha impulsado, ni en la naturaleza exacta del empleo generado. Es una excelente noticia la cantidad de puestos de trabajo creados, así como el mantenimiento de una tasa de crecimiento que sigue duplicando casi la de la UE. Pero ni una cosa ni otra deben sortear un análisis profundo y crítico de la realidad, del que deben partir una serie de decisiones de política económica y laboral imprescindibles para mantener el crecimiento de la actividad y su reflejo en el empleo.

España, con prácticamente uno de cada dos nuevos puestos de trabajo, sigue siendo el país que más empleo crea en la UE. Pero la cantidad aportada en los últimos años ha deteriorado severamente la calidad, como implícitamente reconoce la propia Administración, consensuando una serie de medidas con sindicatos y patronal para restituir, en la medida de lo posible, tasas de estabilidad más acordes con una economía posindustrial como la que ahora tiene España. Cabe recordar que España tienen 5,3 millones de trabajadores temporales, uno de cada tres asalariados.

La composición de la ocupación en abril no ha sido muy diferente a la que reseñaba del primer trimestre la encuesta de población activa (EPA). Una alta concentración de contratos en el sector de los servicios de poco valor añadido y, por tanto, con escaso recorrido para la productividad. La Seguridad Social recuerda que casi el 60% de las nuevas altas de cotizantes se concentraron en las actividades inmobiliarias, el comercio y la hostelería, aprovechando el estímulo que la Semana Santa supone para las actividades de ocio.

La iniciativa administrativa es cada vez más limitada. La integración europea y el mercado toman cotas cada vez mayores de decisión, e imponen sus criterios. La política monetaria excesivamente expansiva ha dado alas a un modelo de crecimiento que costará años corregir. Pero los responsables de la política económica deben tomar decisiones para intentarlo con la misma vehemencia con la que defienden las lógicas y distributivas ventajas del avance nominal del empleo.

El Banco de España atisba un pequeño giro en la composición de la actividad, menos intensiva en demanda interna y con más aportación de las ventas al exterior, a pesar de la sobredimensión persistente de la construcción. Una contribución paralela del Gobierno, con más ahorro público y liberalización de los mercados de bienes y servicios para aplanar las tensiones de precios, sería más pertinente que nunca para proporcionarle longevidad y solidez al ciclo.