Emilio Pérez Touriño

'El modelo de inversión estatal para Cataluña es injusto para Galicia'

Lleva ocho meses al frente de la Xunta y se muestra satisfecho de haber puesto las bases para un nuevo modelo de crecimiento económico basado en la productividad y la creación de empleo

Su obsesión es sacar a Galicia del furgón de cola, para lo que cuenta, dice, con la confianza de los empresarios. En sus declaraciones cuestiona sin ambages el modelo de inversión estatal pactado en el Estatuto de Cataluña.

¿En qué plazo la economía gallega puede converger con la media española?

En términos relativos, en los últimos cinco años Galicia ha perdido peso en crecimiento, innovación y empleo respecto a la media española. Si queremos romper este ritmo tenemos que cambiar el modelo de crecimiento. El actual está basado en salarios bajos y precariedad en el empleo. Tenemos que pasar a un modelo económico diferente en donde podamos competir en creación de valor, en atraer inversiones, en mejorar la internacionalización de nuestras empresas, el capital humano y el desarrollo tecnológico. Este nuevo modelo nos debe permitir en un horizonte de ocho años invertir la tendencia para empezar a recuperar terreno y converger. Ese es el objetivo que me planteo. La mejora de la productividad tiene que ser la palanca que nos permita converger más rápido con España y Europa.

¿Ha introducido ya alguna medida para conseguir estos objetivos?

Hemos reorientado el Presupuesto. En economía, la estabilidad y la confianza es algo fundamental y creo que había una separación entre los emprendedores y la sociedad civil gallega respecto a la política y los políticos. Tras el bloqueo de los últimos cuatro o cinco años, la renovación política está siendo positiva en la apertura de expectativas y de confianza de los empresarios. En segundo lugar, existe la necesidad de cambiar la relación entre los empresarios, la sociedad civil y el poder autonómico. æpermil;sta era una sociedad clientelar, muy subvencionada. Es necesario pasar a otra situación en la que la relación con el poder se establezca de otra manera. Hay que cambiar la economía de la subvención por una economía productiva y éste es un cambio que afecta a la utilización de las subvenciones, a la transparencia en la acción de Gobierno y a la publicidad institucional. Sobre todo este elenco de temas estamos tomando medidas.

¿Cuáles son sus prioridades?

Este año hemos hecho de la investigación, la innovación y el desarrollo la primera prioridad y de la educación, la segunda. Por primera vez desde la transición, en Galicia los Presupuestos que hemos hecho incorporan un esfuerzo en educación por encima del crecimiento del propio presupuesto. En tercer lugar, hemos priorizado la ayuda de capital riesgo a los proyectos empresariales innovadores y, en cuarto lugar, también hemos hecho un esfuerzo muy importante en infraestructuras, ordenamiento del territorio y medio ambiente.

¿Mantienen su objetivo de crear 140.000 empleos en la legislatura?

La primera decisión para conseguirlo fue llamar a los agentes sociales para convocarles a una mesa de diálogo social estable. En Galicia nunca ha habido algo así. Ahora todo conflicto importante se lleva a esta mesa formada por empresarios, sindicatos y administración. También hemos trabajado en la firma de un acuerdo por el empleo y la competitividad que va a implicar reformas en el mercado laboral, la generación de empleo y las políticas sociales. Y en este contexto hemos aprobado el primer plan integral de empleo con una dotación de 200 millones aportado a partes iguales por la Xunta de Galicia y el Estado. También hemos lanzado una batería de actuaciones cuyo objetivo es cambiar las condiciones sociales y económicas para crear empleo de calidad. Para este año tenemos el objetivo de crear 31.000 empleos netos y reducir a un 10% la tasa de paro.

¿Los empresarios han superado ya sus reservas hacia la incorporación del BNG en el Gobierno?

El otro día fue publicada una encuesta del Consejo de las Cámaras de Comercio sobre confianza y expectativas empresariales en las distintas comunidades de la UE. Galicia era la segunda comunidad en España donde el empresario tiene más confianza en la evolución económica. El cambio político ha generado expectativas favorables y ha ampliado la confianza en la evolución social y económica del país. Esa aprehensión inicial que podía haber hacia el Bloque se ha rebajado en la práctica diaria.

¿Está resultando un socio cómodo?

Los grandes temas están funcionando bien. El acuerdo de gobierno lo hicimos con transparencia y publicidad. En segundo lugar, hemos podido hacer el Presupuesto, cosa que el PP no había hecho nunca con las elecciones en septiembre, porque no daba tiempo. Por último, no hay una sola medida importante del programa que no hayamos podido tomar por existir alguna confrontación o debate en el seno de la coalición.

¿Qué perspectivas se abren ante la futura reforma del Estatuto?

Tenemos que tener un punto de encuentro porque el Estatuto de Galicia debe ser reformado con el acuerdo de las tres fuerzas políticas ya que para ser aprobado en el Parlamento necesita el apoyo de dos tercios. Y para ello se necesita indefectiblemente del acuerdo entre el PP y el Partido Socialista. Podemos decir coloquialmente que esto es una válvula de seguridad. La reforma estatutaria es un cambio de modelo de las reglas de juego, y o no lo hacemos o, si lo hacemos, tenemos que estar de acuerdo las tres formaciones. Esta característica prácticamente no la tiene ninguna otra comunidad. Por otra parte, Galicia ocupa un lugar especial porque tenemos una elevada identidad nacional y en esto nos parecemos a Cataluña y el País Vasco. Estamos en una posición de una comunidad atlántica que forma parte de la España de la segunda velocidad. Por lo tanto, nos interesa que cualquier reforma ancle en los elementos básicos de la cohesión, la igualdad y el equilibrio territorial. Galicia es la comunidad que podría aportar alguna solución a la ecuación entre el reconocimiento de la identidad y el mantenimiento de la unidad y la cohesión. La vía gallega tiene esas dos características.

¿Le interesaría a Galicia tener las inversiones estatales ligadas al PIB como en Cataluña?

Los Presupuestos se discuten cada año. Por lo tanto, está bien lo que se ponga en los Estatutos, pero luego hay que concretar cada año con cada mayoría parlamentaria cuales han de ser los presupuestos, porque no estamos ante un juego matemático. Hecha esta salvedad, entiendo lo que hace Cataluña, pero no lo comparto. Si fuéramos a distribuir en toda España la inversión pública en función del peso y el tamaño de cada economía, la inversión dejará de tener un objetivo redistribuidor y equilibrante porque apoyaría más a los que más tienen. Las economías más potentes y más dinámicas, con mayor PIB, serían las que tendrían mayor inversión. Y las economías más atrasadas, más débiles, serían las que tendríamos menos inversión. Por eso la fórmula de Cataluña es injusta y regresiva y no es adecuada. Además, en la inversión entran muchos otros temas. No es lo mismo hacer una autovía por Zamora o por Castilla que hacerla pasar por las montañas del Caudal, donde la inversión se multiplica por tres. Una regla a la catalana de inversión en función del PIB la entiendo desde Cataluña, pero no vale para Galicia. Aquí pondremos otras reglas más ligadas a población y a factores como el envejecimiento o la dispersión de la población que al PIB. Por tanto, iremos a una fórmula que está por ver y que incluirá un porcentaje, por ejemplo el 8%, de inversión del Estado que deberá estar territorializada para Galicia. Será una fórmula más lógica y más justa desde la perspectiva gallega.

Pese a su tono crítico, ¿hay algún aspecto del modelo de financiación catalán que sea válido para Galicia?

En el ADN, en la génesis del estado de las autonomías está la autonomía fiscal. En la historia de la financiación autonómica se ve la importancia de la política fiscal. Se empezó cediendo el 15% del IRPF, luego fue el 30% y ahora estamos en el 50%. Las comunidades aspiramos a tener mayor autonomía fiscal y no me parece mal los acuerdos a los que se han llegado para repartir los recursos del IRPF, pero siempre y cuando eso se complemente con un fondo de suficiencia que garantice que los servicios que yo preste en sanidad, educación y bienestar puedan ser similares a los que se prestan desde Cataluña. Este fondo debe equilibrar las diferencias que puedan surgir de la mayor autonomía fiscal. Cuanto mayor autonomía fiscal, más se corre el riesgo de incrementar las diferencias. Si la autonomía fiscal se lleva al 100% se convierte en un factor desequilibrante. La autonomía fiscal máxima es la que tiene un Estado. Si yo aspirara a tener la soberanía fiscal estaría equivocándome. Yo necesito de mi esfuerzo, de la caja única de la Seguridad Social y del esfuerzo que hace el Estado para reequilibrar los recursos. Un dato reciente del Instituto de Estadística refleja que Galicia es la comunidad que menos ha crecido en los últimos cinco años, dos puntos y medio por debajo de la media, y Murcia la que más. Sin embargo, si el criterio no fuera el PIB y nos fijáramos en la renta disponible, resulta que somos la comunidad autónoma que más ha crecido. Ello quiere decir que si incluimos las prestaciones de la Seguridad Social y el esfuerzo del Estado pues cambia la foto y vemos que Galicia ha crecido mucho. Aspiramos a que el sistema siga siendo redistributivo.

¿Hará uso de la capacidad normativa sobre el tramo autonómico del IRPF y asumirá la rebaja de esta figura impositiva que se promueve desde el Gobierno central?

Es un debate pendiente. Hasta ahora hemos hecho un cierto uso de la capacidad normativa en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. En cualquier caso, no podemos elevar más la presión fiscal. Sería un error porque somos una comunidad de rentas bajas con bases impositivas relativamente débiles. Pero tampoco podemos desprendernos de las bases recaudatorias que hoy tenemos. Por esta razón no disponemos de un escenario fácil ni de mucho margen de maniobra. Con todo, estamos dibujando escenarios de cara al próximo presupuesto para incentivar el crecimiento.

Finanzas: 'Las cajas se tienen que vincular a la economía productiva'

¿Cómo ve el funcionamiento de las cajas de ahorros gallegas?

Todavía no hemos hecho una reflexión a fondo sobre ellas desde la consejería de Economía. Caixa Nova y Caixa Galicia están haciendo un buen trabajo y cosas importantes, pero me gustaría involucrarlas más, si cabe, y mejorar la eficiencia de la asignación de recursos en beneficio de proyectos de inversión y de la economía productiva. Es el terreno en el que me gustaría explorar e indagar las posibilidades para mejorar su posición. No se si para ello será necesario reformar la ley, todavía no lo tenemos claro, pero las cajas están trabajando bien y ayudando mucho porque tienen muchos recursos. Me gustaría vincular más los recursos de las cajas a la actividad productiva y a proyectos de carácter estratégico para Galicia.

¿Sería conveniente una fusión?

Es pronto para plantearse un objetivo de ese tipo que tiene que salir de la propia necesidad y de la propia dinámica del mercado financiero y de las cajas. Hoy por hoy , no se ve, no es una cosa que yo contemple en el horizonte.

¿Cuáles serán las prioridades del Presupuesto de Galicia para el año que viene?

La primera, la educación. Ligada a ella, el esfuerzo en innovación, investigación y desarrollo. En Galicia tenemos la oportunidad de crear plataformas de desarrollo tecnológico a través de la cooperación entre universidades y empresas con el impulso de la administración autónoma. El proyecto que hemos llamado Ciudad del Mar en Vigo o la creación de centros de nueva tecnología, de biotecnología y de las ciencias de la vida son iniciativas importantes. Junto a ello promoveremos la creación de suelo industrial y el equipamiento en infraestructuras, la ordenación del territorio y el saneamiento de las rías.

'El AVE a Galicia puede estar acabado en 2010'

El presidente gallego mantiene que su comunidad está en el camino de superar el déficit secular que tiene en infraestructuras. 'En los dos últimos años hemos pasado de estar siete puntos porcentuales por debajo de la media en inversión per cápita a estar 21 puntos por encima. Del 93% al 121% en inversión media per cápita del Estado', recuerda. Queda como gran tema pendiente el AVE, para el que ve un horizonte temporal definitivo que 'puede ser el de 2010 o 2011'.

'Ponerle plazo a un proyecto como éste es un ejercicio políticamente razonable, pero muy difícil de acertar en su cumplimiento. En todo caso', explica, 'tenemos que trabajar para que nunca falte dotación económica para ir al máximo ritmo posible'. Si el AVE entre Madrid y Santiago tiene cuatro grandes tramos, los dos de los extremos, que son Madrid-Valladolid y Santiago-Orense, están en plena ejecución prácticamente en su integridad. 'En 2007 cuando se inaugure el tramo de Madrid-Valladolid empezaremos a tener los beneficios de la alta velocidad en relación con Galicia', razona Touriño. Los dos tramos centrales que son Orense-Lubián y Lubián-Medina estarán este año en proyecto de construcción. 'De esta forma, tenemos un horizonte esperanzador que nos permite decir que hemos superado los últimos obstáculos. El obstáculo fundamental hace unos meses era que la parte central del trazado no había superado la declaración de impacto y no teníamos culminado el estudio informativo. Eso ya se ha superado y sólo queda licitar los proyectos en los dos tramos centrales y pasarlos a obra', agrega el presidente gallego.