TRIBUNA

El Día de Internet es el día de todos

El Día de Internet, que hoy se celebra por primera vez en España, es, sin duda, una ineludible iniciativa respaldada tanto por instituciones públicas que actúan como representantes de la sociedad civil, como por organizaciones de ámbito académico y universitario, asociaciones y fundaciones privadas, ONG, y en general, organismos de toda índole.

No obstante, lo más relevante del caso no es el haber alcanzado un consenso general sobre la proclamación de una fecha concreta, sino el grado de compromiso social alcanzado para eliminar la todavía existente brecha digital. Asimismo, mediante la comunicación de un mensaje positivo y solidario de inclusión en la sociedad de la información, pretende difundir y enseñar las oportunidades que nos brinda internet para la construcción de una sociedad mejor.

Parece claro que internet está produciendo importantes cambios en muchas dimensiones sociales: educación, economía, ocio, costumbres, formas de interacción entre personas, etcétera, por lo que resulta obvio que la utilización de este medio ha provocado la evolución nuevas formas de organización y actuación. Ahora bien, para que este compromiso integrador orientado al desarrollo de la sociedad sea un hecho debe cumplirse una igualdad en el acceso y condiciones en el uso de la Red.

Si internet es considerado como el gran banco de información y realmente todos tenemos la oportunidad de disfrutar de sus contenidos, se abre una nueva forma de comunicación que necesita de una reeducación, es decir, comprender el papel de internet como generador de este cambio, y facilitar el acceso y conocimiento de las redes para que todos los sectores de la sociedad puedan participar de la revolución de las tecnologías de la información y no se queden excluidos de la sociedad de la información.

El reto que planteamos desde las Administraciones públicas y empresas privadas es actuar como integradores de sectores sociales desfavorecidos y marginales como desempleados, tercera edad, grupos sociales sin recursos, disminuidos físicos y psíquicos o inmigrantes. El fin es que participen activamente de este medio y lo vean como un apoyo para desempeñar su rutina diaria y como dinamizador en la búsqueda de oportunidades.

Conscientes de esta responsabilidad social, surge mucho trabajo por hacer y mucho camino por recorrer. No obstante, merece la pena centrar nuestra atención en cuatro tareas fundamentales.

La primera de ellas parte desde las instancias educadoras. El sistema educativo no debería ir nunca detrás de los avances sociales, más bien, motivarlos, algo difícil si tenemos en cuenta que las tecnologías de la información y comunicaciones se desarrollan más rápido que su aprendizaje en la enseñanza. Ante esto, los educadores han de reflexionar sobre la relación educación/internet y sensibilizar a los alumnos sobre las posibilidades que proporciona su correcto uso.

El segundo esfuerzo a realizar concierne a la red como elemento de alfabetización digital. Puede pasar inadvertido en las sociedades más favorecidas, pero lo cierto es que existen sectores sociales que nunca han utilizado un ordenador, como los mayores, habitantes de determinados focos rurales y grupos con insuficientes recursos económicos. En este sentido, debemos trabajar más intensamente con ellos en el derecho de todos a la igualdad de oportunidades y en la capacidad para el acceso a la sociedad de la información.

En tercer lugar, debemos salvaguardar la protección de la infancia en internet, uno de los ámbitos que más preocupan a los agentes sociales.

Es cierto que internet se ha convertido en un medio idóneo para cometer delitos, pero más alarmante si cabe es que las víctimas de esas prácticas delictivas sean los menores. Teniendo en cuenta que los menores constituyen un grupo vulnerable en internet, hemos de promover mecanismos adecuados de protección, formación y asesoramiento a padres y niños para hacer un uso seguro de la Red.

Y, en cuarto lugar, promover el uso de internet como herramienta de competitividad de las pequeñas empresas. La modernización de una empresa es vital, no sólo por las ventajas que puede obtener, sino por su propia continuidad. Asimismo, las empresas que se retrasen o se queden al margen en la introducción de las nuevas tecnologías, tanto en su gestión de recursos internos como en su relación con el exterior, están llamadas a desaparecer.

En definitiva, entidades públicas y empresas privadas debemos permanecer unidas y comprometidas a reducir la brecha digital española, fomentando el desarrollo y el conocimiento de la sociedad de la información desde la cercanía, intensificando nuestra labor en grupos desfavorecidos no conectados y edificando una sociedad igualitaria. O lo que es lo mismo, que podamos hablar de este día como 'el Día de tod@s'.