TRIBUNA

El potencial de la teoría de juegos

El Nobel de Economía ha premiado este año a dos ilustres investigadores que han trabajado en la llamada teoría de juegos. Esta disciplina tiene un amplísimo abanico de usos, ya que con ella se pueden estudiar y analizar decisiones tomadas en situaciones tan extremadamente diferentes entre sí como el conocido juego infantil de Piedra, papel, tijera, las regatas de la Copa América, la guerra entre Canal Satélite Digital y Vía Digital por el mercado de la televisión de pago, la Guerra Fría y la crisis de los misiles en Cuba.

¿Cuál es el nexo común que permite que todas estas situaciones sean susceptibles de ser analizadas por la teoría de juegos? Simplemente el hecho de que se den circunstancias en las que el desenlace dependa crucialmente de las decisiones o estrategias tomadas por los diferentes participantes o jugadores, de manera que el beneficio o pérdida obtenido por cada jugador depende no sólo de su propia estrategia sino también de la estrategia seguida por los restantes jugadores.

De este modo la teoría de juegos es un instrumento útil para analizar situaciones en las que hay que tener en cuenta las interacciones entre los diferentes participantes, y en las que para cada participante puede ser crucial el predecir correctamente cuál será la estrategia de los otros.

Robert Aumann y Thomas Schelling, los dos científicos premiados, supieron ver con mucha anticipación el potencial de la teoría de juegos para analizar y entender una riquísima variedad de fenómenos sociales y económicos. Sin embargo el enfoque y ámbito de estudio de cada laureado ha sido radicalmente diferente. Aumann ha contribuido decisivamente a la construcción formal-matemática de la teoría de juegos, por ejemplo al diferenciar cuidadosamente entre juegos de duración infinita y juegos de duración determinada y al formalizar el concepto de probabilidad subjetiva, clave para la toma de decisiones con incertidumbre, por mencionar sólo dos de sus muchas contribuciones clave.

Schelling se ha definido, en el subtitulo de uno de sus libros, como un economista errante. Esta denominación no se debe ni mucho menos a una larga peregrinación por centros académicos ubicados en diferentes puntos geográficos, de hecho Schelling ha desarrollado la práctica totalidad de su carrera en Harvard y desde allí ha dado a luz sus más importantes contribuciones, si bien desde 1990 es profesor en la Universidad de Maryland; por el contrario el calificativo de errante se debe a la peregrinación continua de su lúcido pensamiento por varios fenómenos sociales, a priori todos muy diferentes entre sí. En efecto, este economista ha empleado su capacidad analítica en estudiar las relaciones internacionales, donde su libro Strategy of Conflict (La estrategia del conflicto) se ha convertido en todo un clásico con gran influencia en campos como las Ciencias Políticas y la Sociología. En otras de sus geniales aportaciones ha analizado la segregación racial e incluso ha contribuido al estudio de la manera en la que el individuo lucha para controlar su propia conducta.

Un ejemplo, propuesto por el propio Schelling, puede ayudar a entender cómo el pensamiento de este economista puede tener tan variadas aplicaciones: imagínense que por cualquier motivo extraño necesita encontrarse con una persona desconocida en Madrid un día determinado, a una hora concreta. Usted y esta persona no saben absolutamente nada el uno del otro salvo que tienen la misma urgencia de encontrarse. Para hacerlo más difícil, no hay ninguna posibilidad de comunicarse con esa persona ni viceversa. Simplemente, ambas tienen que adivinar dónde encontrarse para poder coincidir. ¿A dónde se dirigiría usted cuando llegara el momento? La respuesta mayoritaria siempre que se plantea este juego es en algún lugar de la Puerta del Sol, muchos donde la estatua del oso y el madroño.

En clase planteo esta pregunta a mis alumnos del Instituto de Empresa (IE), añadiendo el dato de que las dos personas desconocidas son alumnos de esta escuela de negocios. La respuesta mayoritaria en este caso es acudir a la entrada de la misma escuela. Para Schelling la Puerta del Sol y la entrada del IE son ejemplos de puntos focales, que, naturalmente, surgen cuando hay una ganancia colectiva si los participantes se coordinan pero la comunicación es imposible o extremadamente difícil. Aplicaciones de estos conceptos son inmediatas a casos como la fijación de precios por empresas o la adopción simultánea de nuevas tecnologías.

Otra de las grandes contribuciones de Schelling ha sido clarificar y desarrollar las condiciones para identificar cuándo una amenaza o promesa es creíble y cuándo será considerada un simple farol.

En definitiva, Aumann y Schelling han construido con su trabajo piezas fundamentales del conocimiento actual sobre un gran número de fenómenos económicos y sociales. ¡Mi más humilde enhorabuena!