Empleo

El trabajo a tiempo parcial no logra despegar

Apenas 13 de cada 100 personas tiene un empleo a tiempo parcial en España, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).

Se trata de un porcentaje muy residual en comparación con la utilización de este tipo de empleo en otras partes del mundo como Holanda, donde una de cada tres personas trabaja a tiempo parcial, o el Reino Unido, donde eligen esta fórmula uno de cada cuatro ocupados. En cuanto a la media europea, la tasa de parcialidad en la UE-25 es cinco puntos superior a la española.

¿Por qué esta modalidad de empleo no termina de despegar en España? Los expertos barajan varias causas, entre las que destacan, a primera vista, los factores culturales: 'Estamos acostumbrados a trabajar menos horas de las ocho de rigor; mucha gente considera que un empleo a media jornada es de segunda división', asegura un directivo de una empresa de trabajo temporal.

De hecho, sólo el 8,7% de los españoles con un contrato a tiempo parcial ha elegido voluntariamente una jornada reducida. El 20% trabaja a tiempo parcial porque no encontró uno empleo a tiempo completo y un 37% argumenta que el tipo de actividad que desarrolla le exige que su jornada sea de menos de ocho horas, según los datos correspondientes a 2004 incluidos en la memoria sociolaboral del Consejo Económico y Social (CES). En Europa, trabajar a tiempo parcial no está ni mucho menos mal visto, sobre todo entre las mujeres. En Holanda, el 68% de las trabajadoras tiene un contrato de jornada parcial; en Alemania, el 23% de las mujeres; en el Reino Unido, el 21%, y en Francia, el 18%, mientras que del total de trabajadoras españolas, sólo el 4% trabaja con jornada reducida.

Pero en España hay otras razones, al margen de las culturales, que llevan a los trabajadores y a los propios empresarios a rechazar los contratos a tiempo parcial. Estos últimos se quejan de que 'su utilización es extremadamente compleja', aseguran desde la CEOE.

Fueron precisamente los empresarios los que rechazaron firmemente la regulación del contrato a tiempo parcial pactada entre el primer Gobierno del PP y los sindicatos en 1998, argumentando su excesiva rigidez.

Por su parte, algunos trabajadores, sobre todo los de mayor edad, rechazan el tiempo parcial por su menor protección social, ya que a efectos de cotización sólo computan las horas efectivamente trabajadas. Y eso que en 1998 se creó un coeficiente de 1,5 para mejorar el tiempo considerado como cotizado de los contratos temporales. O simplemente, hay otros trabajadores que consideran que los bajos salarios de este tipo de empleo ni siquiera hacen rentable ir a trabajar.

En cualquier caso, una tercera teoría, extendida entre los expertos del mercado laboral, es que el empleo a tiempo parcial, en lugar de responder a necesidades personales de los trabajadores responde exclusivamente a las necesidades empresariales de flexibilidad. Y en España esas necesidades se cubren ya con contratos temporales, de ahí el poco recurso al contrato a tiempo parcial.

Según explica el catedrático Luis Toharia Cortés, cada país opta por un tipo mayoritario de contrato para dar respuesta a la flexibilidad. Así, por ejemplo, Reino Unido tiene una tasa de contratación a tiempo parcial del 25%, mientras que sólo tiene un 7% de trabajadores con contrato temporal.

Es justo la situación inversa a la española, que tiene un 33% de contratación temporal y un 13% de tiempo parcial.

Bien es cierto que la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre de este año reflejó un fuerte incremento de casi un millón de trabajadores más a tiempo parcial en un solo año, hasta los 2,4 millones que hay en la actualidad. De esta manera, los trabajadores a tiempo parcial pasaron de representar el 8%, en el que estaban anclados desde hace años al 13%.

Esto no ocurrió por un mayor uso de los empresarios de este tipo de contratos, tal y como explican fuentes del Instituto Nacional de Estadística, sino por un cambio en la forma de elaborar la EPA. 'Los encuestadores son ahora mucho más insistentes, porque en las entrevistas telefónicas están conectados a una centralita que controla su trabajo. Así, a fuerza de ser más perseverantes en sus preguntas consiguen que los encuestados admitan que realizan algún trabajo por horas o días, que antes no se reflejaba en la EPA', dicen estas fuentes.

Un perfil muy definido: mujer del sector servicios

El empleo a tiempo parcial está concentrado entre un segmento muy concreto de la población. El perfil de estos trabajadores suele ser mujer y trabajadora del sector servicios, más concretamente de la hostelería o el comercio. En tercer lugar se encuentran las empleadas de hogar. Así, el 73% de los asalariados con jornada reducida son mujeres y ocho de cada diez trabajadores con contrato a tiempo parcial desempeñan su actividad en el sector servicios.

Además, una tercera parte de los asalariados a tiempo parcial son trabajadores no cualificados. Y la modalidad de tiempo parcial preferida es la de trabajar menos horas cada día, escogida por el 72%, frente a 9% que elige trabajar menos días a la semana y el 12% que reúne ambas modalidades.

A diferencia de lo que ocurre en Europa, este tipo de contratos no está extendido entre los jóvenes, que compatibilizan estudios con trabajos a tiempo parcial. En lugar de ello, en España el 80% de los menores de 20 años tiene un contrato temporal.