Mercados

El 'chicharro' que se convirtió en 'small cap'

Las pequeñas compañías recuperan el interés de los inversores

Hemos pasado del mundo del chicharro al mundo del small cap', comentaba hace unas semanas Juan Luis García Alejo, director de Inversiones de Safei, en el Foro Medcap para empresas de mediana capitalización organizado por Bolsas y Mercados Españoles (BME). 'Simplemente el hecho de suprimir la intencionalidad peyorativa del nombre es un signo del cambio y la sofisticación de este mercado'.

Por chicharros se ha entendido tradicionalmente en el argot financiero a esos valores de escasa capitalización bursátil y poca liquidez. Chicharro es como se conoce en el norte a un tipo de pescado de escaso valor gastronómico.

Sin embargo, en los últimos años, a partir del año 2000, la imagen de estas pequeñas compañías ha cambiado, poco a poco, y hoy en día son un activo más a considerar. Su rentabilidad ha batido con creces a la de las grandes compañías integradas en el Ibex y son cada vez más los fondos de inversión que se lanzan especializados en las empresas de menor tamaño.

'Desde el punto del vista del intermediario vivimos un momento dulce con estas empresas', afirmaba en el mismo foro Ignacio Crespo, director de Renta Variable Internacional de Ahorro Corporación. 'Pero ya a mediados de los ochenta eran estos valores, que se negociaban en corros, los que daban la vida a la Bolsa'. Valga como signo de los nuevos tiempos que el barandillero de aquellos corros, el que estaba pendiente de lo que hacían los chicharros, es hoy el forero, el que participa en los foros de internet bursátiles.

Los valores de pequeña capitalización han recuperado prestigio y hasta han recibido un nombre anglosajón, small caps, más acorde con los nuevos tiempos y la globalización. Pero han sido años duros para estas compañías. 'A finales de los años noventa se produjo una traslación del análisis desde los valores pequeños a las empresas del Euro Stoxx', recuerda Crespo. Una de las consecuencias de estos años de globalización financiera fue el cierre de las divisiones de análisis de valores españoles de tamaño pequeño. Llegó un momento en que resultaba misión imposible encontrar analistas que cubrieran, por ejemplo, a Barón de Ley o a Iberpapel. Esto provocó que los índices de grandes empresas subieran hasta máximos mientras las pequeñas caían a mínimos.

La tortilla se dio la vuelta tras el estallido de la burbuja en el año 2000. Surgieron oportunidades entre los valores medianos y pequeños porque nadie los analizaba. 'Nosotros hemos llegado a visitar alguna compañía que llevaba años sin recibir analistas', relató en el Foro Medcap Javier Mazarredo, director de producto de Santander Asset Managemet.

La proliferación de fondos que invierten en small caps ha resucitado el interés por las compañías, pero ahora hacen falta recursos para poder analizarlas.

El gran reto: la liquidez

Una vez recuperado su prestigio, las compañías de pequeñas capitalización tienen ahora que enfrentarse a otro reto: su falta de liquidez. 'Por definición son compañías ilíquidas, pero hay medidas que se pueden tomar', comenta Mazarredo.

La liquidez se puede entender como el diferencial entre el precio de compra y de venta de una acción. Cuanto mayor sea el diferencial, peor será la liquidez. Según un estudio de la Bolsa de Madrid, el tamaño de la compañía influye en la liquidez pero no es determinante.

'Hemos encontrado compañías de capitalización pequeña que son muy líquidas', explica Jesús González Nieto, director de Promoción de Mercado de la Bolsa de Madrid. Lo que ha descubierto el estudio es que existe una correlación directa entre el diferencial de precios de una acción y la política de comunicación con los inversores.

'Las compañías con mejor percepción por parte de los inversores tienen un diferencial menor', explica Nieto. 'Es fundamental incrementar la transparencia aumentando la calidad y la cantidad de la información que llega a los inversores'.

Propuestas para aportar liquidez

Índices para las pequeñas

BME ha lanzado recientemente dos índices; uno para replicar el comportamiento de las compañías medianas (Ibex Medium Cap) y otro para compañías pequeñas (Ibex Small Cap). La ventaja de estar en estos índices es que se sigue mejor a la compañía y fluye en mayor medida el capital porque hay productos que replican al índice.

Un mercado específico

La creación de un mercado específico para las compañías de menor tamaño, entre el fixing y el mercado continuo, es una de las propuestas que estudian la Comisión Nacional del Mercado de Valores y la Bolsa española. Este mercado tendría normas de cotización más flexibles y se fomentaría la negociación en bloques de acciones.

Relaciones con los inversores

La transparencia es una herramienta fundamental para fomentar la liquidez de un valor. Para ello, los expertos recomiendan mejorar la cantidad y la calidad de la información que recibe el inversor. La Bolsa trabaja en la actualidad con un grupo de empresas de tamaño mediano con el objetivo de realizar propuestas en este sentido.

Cuidador de mercadoDiseño de productos

La figura del especialista o cuidador de mercado existe en otros países de Europa. Se trata de un miembro del mercado, un intermediario, cuya función es dotar de liquidez a los valores comprando y vendiendo títulos. El problema, según algunos expertos, es que la figura que puede generar desconfianza ante posibles conflictos de interés.

Diseño de productos

El lanzamiento de índices que replican el comportamiento de las pequeñas y medianas empresas es clave para el desarrollo de vehículos de inversión ligados a estos activos. La Bolsa española quiere fomentar la creación de productos como fondos garantizados, instrumentos derivados o fondos cotizados (ETF) ligados a estos índices.