Investigación

Europa acelera en la aplicación del hidrógeno

En 2020 habrá entre cinco y diez millones de vehículos circulando por las carreteras que usen hidrógeno como carburante, según la Comisión Europea. Pero hoy, las únicas aplicaciones que se han logrado del hidrógeno son muy de nicho, en equipos militares y pequeñas grúas industriales para mover palés. Aún quedan 10 años de investigaciones para resolver los problemas técnicos y saltar a la comercialización de productos, que empezarán a verse en el mercado en torno a 2015.

En esta carrera, Europa acaba de dar un importante acelerón con la puesta en marcha de un centro de pruebas dedicado al hidrógeno dentro del Instituto de la Energía, situado en Petten, Holanda. 'Trabajamos con la industria, con la intención de armonizar las iniciativas que hay entre los 25 países europeos. Queremos ser una voz única para defender nuestra posición frente a Japón y EE UU, con quien también colaboramos en las investigaciones sobre el hidrógeno', asegura Marc Steen, responsable de Energías Limpias dentro del Centro de Investigación Conjunta (JRC) de la Comisión Europea.

Estas instalaciones son las primeras de sus características en Europa. Su actividad se va a centrar en encontrar estándares en las metodologías de trabajo y someter a pruebas de funcionamiento y seguridad a los avances que se logren desde la industria europea.

Sus primeros trabajos giran en torno a las baterías de hidrógeno a las que se someten a distintas condiciones de temperatura, humedad o vibraciones para ver su respuesta en distintos escenarios.

La otra gran área de trabajo se centra en las pruebas de seguridad para los tanques de almacenamiento de hidrógeno, que aún tienen grandes medidas y gran peso entre otros problemas. Los depósitos actuales usan coberturas de metálicas, que se están tratando de sustituir por plásticos que ayudarían a hacerlos más ligeros. El problema es que estos materiales no evitan que haya pérdidas de hidrógeno, lo que supone un gran exposición a explosiones.

'A pesar de estas fugas, el hidrogeno resulta más seguro que los carburantes fósiles', asegura Hugues Crutzewn, investigador del centro, quien dice que las consecuencias de la explosión de un tanque de hidrógeno tiene menos repercusiones que el de uno de petróleo, pues el hidrógeno se inhibe en 60 segundos en una combustión totalmente vertical y por lo tanto menos expansiva. 'El problema puede ser mucho mayor cuando la explosión se produzca en un garaje cerrado', añade. Crutzen cree que no se encontrará un estándar seguro para estos depósitos en dos o tres años.

Los trabajos de Petten van a ser fundamentales para el avance de la industria europea, tal y como expresó en la inauguración del centro Janez Potocnick, comisario europeo de Ciencia e Investigación. 'El hidrógeno es una posible solución para nuestra dependencia energética pues Europa importa el 50% de su energía, algo que puede llegar hasta el 70% en 2030. Necesitamos este tipo de energía, de precio razonable y respetuosa con el medio ambiente para el futuro', aseguró.

El hidrógeno es una pieza clave para la política energética europea, marcada por la citada dependencia y la reducción de emisiones de C02 del Protocolo de Kioto. 'Aún quedan muchas cuestiones por resolver en cuanto a su distribución, durante la cual se pierde hasta el 60% del hidrógeno, o su generación que aún supone emitir CO2', recuerda Marc Steen, quien subraya que con sólo aplicar las directiva europea en materias de eficiencia energética se podría ahorrar el 20% de lo que se consume actualmente en la Europa de los 25. 'El hidrógeno es sólo una parte, pero no es la solución completa', concluye.

Autobuses en Madrid y Barcelona

España es uno de los 11 países que forman parte del programa de pruebas de autobuses de hidrógeno de pasajeros para comprobar en condiciones reales su funcionamiento y problemas. Estos autobuses llevan instalados en sus techos 9 botellas que contienen 44 kilos de hidrógeno, que aportan una autonomía de 200 kilómetros. El peso es uno de los grandes retos para lograr vehículos más prácticos, pues un autobús de hidrógeno pesa un 3,200 kilos más que uno tradicional, además cada autobús ha costado 25 millones de euros. El experimento se inició hace dos años y finalizará a finales de 2006, cuando empezarán a probar otros prototipos híbridos.