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La carrera de obstáculos del profesor universitario

Llegan a la docencia por vocación y afán investigador pero la suya se convierte en una auténtica carrera de obstáculos. En plena revolución de los recursos humanos, cuando las compañías privadas se afanan por retener talento, la política de recursos humanos de las universidades públicas españolas constituye capítulo a capítulo un manual de errores comunes. Carreras académicas cada vez más tardías y más precarias, ausencia de claridad respecto al futuro profesional, estructuras piramidales, endogamia, ausencia de responsabilidad, falta de profesionalidad en la dirección de personas, abusos de poder, discriminación y hasta mobbing. El diagnóstico, recogido entre quienes conocen por dentro el mundo de la universidad, no puede ser más demoledor.

Iñaki Piñuel y Zabala, de la Universidad de Alcalá de Henares, y experto en mobbing utilizaba en una publicación especializada el siniestro símil de El silencio de los corderos para referirse al día a día de los profesores universitarios. 'Al margen de toda profesionalidad y al amparo de un sistema cerrado como es el universitario se desarrollan normas implícitas y estructuras de poder informales que se constituyen en clanes o camarillas y so diferentes pretextos generan abusos de poder y hasta maltrato psicológico hacia becarios, profesores jóvenes o recién llegados. Hay auténticos psicópatas organizacionales que destruyen el capital intelectual humano de la universidad', señalaba Piñuel.

Sin ir tan lejos, en lo que coinciden otros profesores es en el abismo existente entre los cerca de 47.000 funcionarios (catedráticos y titulares) y el colectivo de aspirantes a una plaza fija (profesores ayudantes, profesores ayudantes doctores, profesores colaboradores o incluso asociados). 'La proliferación de figuras de profesores que culmina en la selva de contratos que permite la Ley Orgánica de Universidades de 2002 (LOU) está condicionada por la presión de dos fuerzas poderosas e impresentables en público: la insuficiente provisión de fondos por parte de la administración y el deseo de los catedráticos de mantenerse en la cúspide de la pirámide', explica Julio Carabaña, profesor de Sociología de la Universidad Complutense.

El sistema se ve dañado por factores como la endogamia y los abusos de poder

Estas son, precisamente, las causas de la 'degeneración' del sistema: pocos puestos y muchos candidatos capaces. Antes de 1970, la docencia universitaria era una actividad ejercida casi en su totalidad por catedráticos. Hoy en día, hay toda una maraña de categorías de docentes universitarios subalternos que cada vez comienzan más abajo y a quienes cada vez resulta más difícil el acceso a una cátedra. 'Poca gente consigue ser profesor titular antes de los cuarenta. Tenemos una pirámide en la que los catedráticos siguen en la cúspide pero los nuevos profesores trepan a trompadas', explica Carabaña.

Esta estructura piramidal se consigue, además, abaratando el coste de los que entran por abajo. Así, si ya resulta bajo el sueldo de un catedrático en comparación con otros funcionarios de escalas administrativas medias (36.000 euros anuales sin descuentos e incluidas pagas extraordinarias frente a 40.000 de media aproximadamente) cabe imaginar las dificultades del resto de profesores. Un ayudante doctor, por ejemplo, gana una media de 24.000 euros brutos anuales, pero además, su permanencia en el puesto depende de la voluntad y la arbitrariedad de los funcionarios de su departamento. La de los profesores universitarios no es, ni mucho menos, una carrera tan bucólica como algunos perciben desde fuera. Los propios profesores y conocedores del hermético mundo universitario aseguran que el proceso de cambio que afrontan las universidades no será abordable si no se cuenta con un alto nivel de motivación entre el profesorado. Por ahora, se está lejos de conseguirlo.

En vilo ante el ajuste de las titulaciones

La LOU (Ley Orgánica de Universidades), el Programa de Evaluación del Profesorado de la Agencia Nacional de Calidad y Acreditación (Aneca) o el proceso de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior. Son quebraderos de cabeza normativos que acompañan a la actividad de los profesores universitarios.

El último argumento para el malestar creciente de este colectivo tiene que ver con el ajuste previsto para las titulaciones por el Consejo de Universidades. La necesidad de adaptarse al Espacio Europeo de Educación Superior (Proceso de Bolonia) obliga a adoptar un sistema de titulaciones comprensible y comparable entre los distintos países de la UE.

Eso puede implicar la reordenación o incluso desaparición en España de muchas de las carreras actuales, sobre todo del área de humanidades. Aunque el Ministerio de Educación pide calma y asegura que se ha creado una alarma innecesaria, los profesores se temen que muchos empleos podrían estar en juego.

Un motivo más para vivir en vilo para un colectivo que ya ha tenido que lidiar con las famosas acreditaciones y habilitaciones. Este sistema obliga a los profesores no funcionarios a acreditarse para permanecer en el puesto que ocupan, algunos desde hace varios años.

La LOU establece, además, un sistema de habilitación nacional muy costoso, mediante concurso público, para convertirse en titular o catedrático. Claro que si las universidades no sacan plazas no sirve de nada habilitarse.

El problema es que nadie garantiza que una universidad se decida a sacar un plaza si puede cubrirla con contratados más baratos para la misma labor docente. Y eso es, de hecho, lo que sucede en muchos casos.

Clima laboral

¦bull;Falta de promoción. En un esfuerzo por objetivar el análisis sobre el grado de motivación y clima laboral del profesorado, la directora del Instituto de Calidad de la Enseñanza (ICE) de la UPM, Rosa María González Tirados, ha elaborado una encuesta entre profesores con una antigüedad media como docentes de 17 años. Las escasas posibilidades de promoción y ascensos, la falta de incentivos económicos y la escasa participación en las decisiones son, de acuerdo con los primeros datos tabulados en este estudio, los principales motivos de insatisfacción para los profesores universitarios.

¦bull;Docencia e investigación. Los aspectos que más motivan son la docencia, el trato con los alumnos y la realización de investigaciones, y los que menos el clima laboral, la remuneración, las tareas burocráticas y la falta de reconocimiento social a su labor. Las relaciones humanas y el clima laboral son las cuestiones que más preocupan, según los primeros resultados del estudio de la profesora Tirados.

¦bull;Automotivación. A juzgar por las contestaciones, la automotivación parece ser lo único que les mantiene incentivados.