EDITORIAL

Dividendos e inversiones

El pago de dividendos por las empresas cotizadas españolas durante 2004 ha dado la razón a los inversores que decidieron apostar al mercado bursátil. Con un reparto de casi 15.000 millones de euros brutos y una rentabilidad media del Ibex 35 del 3,11%, ese monto duplica exactamente al destinado a dividendos en 2000. Frente a otras inversiones financieras, incluidos los títulos de deuda pública, las remuneraciones bursátiles presentan un atractivo indiscutible.

Para este año, el panorama se presenta de manera similar. En el primer trimestre ya se han repartido 2.816 millones de euros brutos en dividendos. Los bancos, las eléctricas y Telefónica proyectan rentabilidades del 4% para 2005. Una fase caracterizada por favorecer al accionista parece haber reemplazado la dureza de años anteriores. De hecho, el pay out (la cantidad de beneficio que se destina a dividendo) fue del 44,4% en 2004.

Esta nueva realidad ha abierto un interesante debate sobre cuál debe ser la orientación de las empresas al remunerar a sus accionistas. Algunos analistas ven viable y razonable el curso actual de altos dividendos. Otros se inclinan en favor de que las compañías destinen un alto porcentaje de sus beneficios al crecimiento, como en los años del boom bursátil finalizado en 2001. Entre ambos extremos están quienes propician un equilibrio entre el reparto de dividendos y las inversiones. Algunos son partidarios de aumentar los recursos propios o recomprar acciones, entre otras opciones.

Pero lo concreto es que la decisión de las compañías se apoya no sólo en el interés por atraer a los accionistas que se retiraban de la Bolsa tras la crisis. El incremento del pay out se explica, sobre todo, como una lección extraída de la política de sobreinversión seguida en España y en el mundo en la década de los noventa. El hundimiento de 2001 ha sido limitado y, hasta cierto punto, contrarrestado, por la política de dinero barato seguida por los bancos centrales. Nadie desea, lógicamente, crear las bases para otra crisis originada inversiones exageradas.