Antonio Faria

'La farmacoeconomía es algo pendiente en España'

A diferencia de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), su homólogo en Portugal, el Instituto Nacional de la Farmacia y del Medicamento (Infarmed), es responsable de llevar a cabo estudios farmacoeconómicos -que comparan los beneficios clínicos de un tratamiento con los costes que generan para el sistema- como mecanismo para tomar decisiones a la hora de fijar el precio y el reembolso -parte que se financia con fondos públicos- de los medicamentos.

Pregunta ¿Qué podría aprenderse en España de lo hecho por la agencia lusa del medicamento?

Respuesta En la agencia del medicamento portuguesa existe una larga experiencia en la evaluación farmacoeconómica para determinar el precio y reembolso de medicamentos. Esto es algo que aún está pendiente en España y es quizá una de los principales campos de mejora. No obstante, en Portugal siempre estamos atentos a los precios que se están aplicando en España, lo que también nos sirve de referencia para saber los niveles de precios de los fármacos existentes en el mercado.

'Las agencias nacionales tenemos un papel cada vez más relevante'

P De hecho, en el marco del Plan Estratégico de Farmacia, el Gobierno español está trabajando para potenciar la farmacoeconomía como herramienta de decisión a la hora de financiar los medicamentos. ¿Qué pasos se deben dar para llevar esto a cabo?

R Desde lo vivido en Portugal, puedo decir que Infarmed tiene un órgano propio, el Departamento de Farmacoeconomía, que analiza este tipo de estudios de calado más económico antes de tomar una decisión sobre el reembolso. La Farmacoeconomía tiene un papel importante para determinar si un medicamento tiene un valor terapéutico añadido y si ese valor se justifica en términos económicos.

El resultado directo de esta política que aplicamos desde hace varios años es que hemos ganado mucho en cuanto que hay una mayor base a la hora de negociar con las compañías el precio y reembolso justo de sus medicamentos, siempre teniendo en cuenta elementos de medida objetivos. Se miden los beneficios en términos de salud y de gasto para el sistema, y eso, por supuesto, siempre es mejor que no tener ningún tipo de métrica.

P Portugal ha puesto en marcha unos nuevos precios de referencia -precios máximos de financiación pública para fármacos que han perdido su patente- y políticas de fomento de los genéricos. ¿Cómo afecta esto al día a día de la agencia?

R Estas medidas han tenido un impacto muy fuerte en el mercado y en la agencia se ha traducido en nuevas solicitudes de aprobación de productos que buscan entrar en el mercado. Si bien esto genera más trabajo para la agencia, es muy positivo en cuanto que los fármacos genéricos fomentan el ahorro para el sistema.

Otra de las tareas que nos afecta directamente es que desde la agencia tenemos que actualizar los precios de referencia en los diferentes grupos homogéneos de medicamentos cada tres meses.

P ¿Hasta qué punto están relacionadas las agencias del medicamento española y portuguesa?

R Existen varios convenios entre las dos agencias y siempre estamos intercambiando informaciones y experiencias. Desde hace poco estamos trabajando en un nuevo acuerdo en los ámbitos de la farmacovigilancia seguimiento de los posibles efectos adversos de un fármaco una vez que se ha lanzado al mercado, estudios poscomercialización, evaluación de calidad y cambio de información en lo que concierne al precio y reembolso.

Asimismo, el Jefe de la División de Farmacoepidemiología y Farmacovigilancia de la AEMPS, Francisco Abajo, nos ha propuesto un intercambio de experiencias en el ámbito de la farmacovigilancia. Lo que se pretende es que miembros de los centros de farmacovigilancia portugueses sean observadores de las reuniones españolas y viceversa. Esa es una experiencia muy rica y se está intentando ampliar a otros dominios, como la evaluación y calidad de los medicamentos.

P La reforma farmacéutica comunitaria de mediados del año pasado dio más poder a la agencia europea del medicamento (EMEA), especialmente en el número de fármacos que aprueban. ¿Cómo afecta esto al quehacer de las agencias nacionales?

R La agencia europea tiene como papel fundamental la coordinación de la evaluación científica de los medicamentos que se comercializan en Europa. No obstante, esta capacidad científica se basa en la de las agencias de los Estados miembros de la UE. Hay una relación importante entre los científicos que trabajan en la agencia europea y los que lo hacen con las agencias nacionales. No obstante, es cierto que cada cambio que hay en la agencia europea produce simultáneamente cambios para las agencias nacionales.

P ¿Se ve mermada con ello la responsabilidad de las agencias del medicamento de los países miembros?

R No. Es más, cada vez las agencias nacionales tenemos un papel más relevante en el dominio de la salud pública, ya que seguimos siendo responsables de muchas autorizaciones de medicamentos, de su seguridad y de la farmacovigilancia. Todo eso queda en el dominio nacional y es una parte muy importante.

P ¿La UE ha puesto en marcha una agencia para enfermedades transmisibles. ¿Cuál es el papel de las agencias nacionales para coordinarse con esta nueva entidad?

R La clave aquí, al igual que en la relación entre las agencias europeas del medicamento es aumentar el intercambio de información, lo que puede mejorar la eficiencia en el caso de que surjan epidemias como puede ser el SARS.