Derivados

Construir una cartera con futuros y opciones

¿Es posible construir una cartera de renta variable con derivados en lugar de con acciones? La respuesta es claramente sí, pero conociendo no sólo las ventajas de operar con opciones y futuros sino también las características que hay que tener en cuenta para que el rendimiento sea el mejor posible.

La principal ventaja de invertir a través de derivados es que el dinero necesario para construir la cartera es muy inferior al que necesitaríamos si invirtiéramos directamente en las acciones. Por ejemplo, si se piensa que el precio de las acciones del Santander va a subir en los próximos días, se pueden comprar acciones en el mercado a 9,50 euros por acción (vamos a suponer que disponemos de 9.500 euros, luego compraremos 1.000 acciones), o podemos comprar futuros con vencimiento en marzo sobre SCH a 9,52 puntos (la posición equivalente a la anterior sería de 10 futuros porque cada contrato de futuros representa 100 acciones) por los que sólo habrá que depositar en una cuenta remunerada aproximadamente un 15% en concepto de garantías (1.425 euros), o se pueden comprar opciones call con precio 9,5 euros y vencimiento también en marzo sobre SCH a 0,12 euros la opción (también tienen un multiplicador de 100 por lo tanto se comprarían 10 opciones, con un coste de 100x10x0,12= 120 euros).

En resumen, con las tres posiciones se obtendría aproximadamente el mismo beneficio en el caso de que el precio de SCH suba por encima de 9,5 euros pero si se ha invertido en acciones se necesitan 9.500 euros, en cambio con futuros sólo necesitamos tener 1.425 euros y con opciones 120 euros. Las diferencias son suficientemente importantes.

Veamos ese posible beneficio con números reales. Supongamos que SCH sube un 5,3% en las dos próximas semanas, hasta situarse en 10 euros la acción. Con las acciones se ganaría (10-9,50) x 1.000= 500 euros que corresponde a una rentabilidad sobre lo que invertimos inicialmente de 5,3% (500 / 9.500). Con los futuros se lograrían (10-9,52) x 100 x 10= 480 euros, con una rentabilidad sobre inversión del 33,68% (480/1.425). Con las opciones se ganaría ((10-9,50) -0,12) x 100x10= 380 euros, que supone una rentabilidad sobre la inversión del 316,67% (380/120).

El beneficio en este último caso es tres cuartas partes del beneficio del primer caso pero en términos de rentabilidad.

No hay truco pero sí varios conceptos que tener en cuenta. Primero: en el caso de que no se acierte con las expectativas, es decir, que caiga el precio de SCH, las pérdidas también arrojarían estas diferencias en términos de rentabilidad pero en negativo. Con las acciones se perdería un 5,3% (-500 euros), con los futuros un 33,68% (-480 euros) y con las opciones no se perdería por la caída del precio pero sí toda la prima que hemos pagado, luego la rentabilidad negativa sería del 100% (-120 euros).

En este caso, el consuelo sería que en términos absolutos se pierde menos con derivados que si se compran las acciones.